Los ayuntamientos de las dos ciudades más grandes de Dinamarca han prohibido a sus empleados hacer viajes de negocios que impliquen volar con la aerolínea irlandesa, en protesta contra los bajos salarios que en su opinión paga Ryanair a sus trabajadores.

Primero fue Frank Jensen, el alcalde de Copenhague, quien acusó a la empresa de Michael O’Leary de no pagar adecuadamente al personal de Ryanair. Jensen incluso llegó a sugerir que se podría tratar de un caso de “dumping social”, una práctica por la que empresas extranjeras imponen peores condiciones laborales a sus empleados en un determinado país, amparadas en el convenio general que rige sus relaciones con los trabajadores frente al convenio específico de una geografía concreta.

“Requerimos a todos los que dan servicios al ayuntamiento que ofrezcan a sus empleados salarios y condiciones laborales adecuadas”, dice el alcalde de Copenhague

“Requerimos a todos los que dan servicios al Ayuntamiento, incluídos aquellos que nos venden billetes de avión, que ofrezcan a sus empleados salarios y condiciones laborales adecuadas”, afirmó Frank Jensen, quien anunció que ha prohibido que sus 45.000 empleados realicen viajes de negocios con Ryanair por este motivo.

El alcalde de Aarhus ha secundado su iniciativa y también impedirá a los empleados de su ayuntamiento que vuelen en viajes de negocios con Ryanair, aunque tengan las ofertas más baratas.

Las condiciones de trabajo de los trabajadores de Ryanair han sido cuestionadas en Dinamarca en otras ocasiones. En marzo, un avión estuvo parado durante tres horas en el aeropuerto por la protesta de unos sindicalistas, que se quejaban en este sentido de la política laboral de la compañía.

La compañía irlandesa ya emitió un comunicado oficial en el que anunciaba una queja formal ante la Comisión Europea por las declaraciones de los responsables municipales de Dinamarca. La firma sostiene que estas prohibiciones van “contra la libertad de ofrecer servicios en Dinamarca y contra la libertad de elección de estos consumidores”, al tiempo que ha defendido que los salarios de sus empleados son “altos”.

Pero en redes sociales, el tono de Ryanair ha sido menos formal.

 

 

Foto: Flickr – Juanedc