La teoría con respecto a la importancia de la transformación digital y los avances tecnológicos por parte de las empresas no genera ninguna duda. Su puesta en práctica es la que sigue creciendo a un ritmo menor del que cabría esperar en estos momentos.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, rompe el hielo del ‘I Encuentro de Economía Digital’ organizado por la patronal Ametic con unos datos que invitan al optimismo: en España el 65% de la población dispone de conexión a internet de 30 megas, y el 61% la puede disfrutar a 100 megas. Asimismo, se congratula con que el porcentaje de personas que nunca ha accedido a internet esté a punto de bajar del 21%.

Además, se felicita por los esfuerzos llevados a cabo en el despliegue de infraestructuras por parte de los operadores, y de paso se felicita a sí mismo en su labor como Gobierno por garantizar el mejor escenario posible para dicho despliegue. Aunque con esto no se debe referir al 4G y su (tardía) implantación, se supone.

No obstante, todo contrasta con el halo de pesimismo que rodea al propio Encuentro. De hecho, el presidente de Ametic, que precede al ministro en la tribuna, lanza los sempiternos mensajes al aire en cuanto al exceso o defecto de regulación -a veces ni se sabe- y a la alta fiscalidad que hay en suelo español en estos momentos. Después, demasiados ponentes usan la palabra “problema”, o los confusos condicionales que parecen alejar todo de una realidad inmediata.

Y no solo eso. Como invitado especial en formato keynote speaker, aparece Paul Zwillenberg, reconocido como una de las personas más influyentes en economía digital en Europa por la revista Time, aunque su exposición no va más allá de la potencialidad que presenta el Cloud, el Big Data y, cómo no, el Internet de las Cosas. Quizá de todo eso se habló en 2013 o 2014, pero 2015 es el año para seguir hablando de eso, ¿se está avanzando en la dirección correcta para que no termine por existir una hoja de ruta clara en todos estos aspectos?

La transformación digital, ¿todavía?

El centro del debate en el ‘I Encuentro de Economía Digital’ era la transformación digital, ¿pero desde qué arista? ¿Seguridad?, ¿movilidad?, ¿economía colaborativa? Muchos frentes abiertos y ninguno concreto. No obstante, uno de los datos más impactantes (y significativo) lo puso sobre la mesa la directora comercial de Arsys, Nieves Franco: la economía colaborativa mueve más de 26.000 millones de dólares en el mundo (y solo hay previsiones de crecimiento).

Aquí parece estar la clave de la transformación digital. Fernando Abella, director general de Telefónica Digital, insiste en cómo el usuario está hoy en el centro de todo. Según el vicepresidente de Industrias y Desarrollo de Negocio para España de IBM, Alfred Escala, muchos movimientos empresariales se basan en acciones de colaboración y cocreación. Incluso esboza un futuro en el que el estudio del lenguaje natural, sumado a otras tecnologías, permita aprovechar como nunca antes la inteligencia colectiva. Emma Fernández, directora general de Indra, habla durante su intervención sobre ciertos cambios de paradigma en el consumo digital, sobre cómo hay empresas que todavía no han dado ese paso y, sobre todo, saca tambiénn a colación una industria llamada colaborativa pero que responde más bien a un esquema entre pares o peer to peer.

¿De nuevo a contrapié? Compañías como Airbnb han roto los esquemas clásicos a nivel digital y tecnológico. Parecía sensato pensar que la multiconectividad provocaría algo así, pero nadie lo vio venir tan claro como las empresas cuya valoración ahora mismo está en el límite de los unicornios (más de 1.000 millones).

¿Y los clientes?

Se acabó lo de hablar en futuro. No existe cliente digital y cliente “normal”. José Antonio Ortega, de PwC, cree que sería un “punto de partida erróneo” considerar que en estos momentos hay distintos tipos de clientes. “Todos son iguales”. De hecho, incide en la idea (por fin alguien lo hace) de que los procesos de compra ya han cambiado. “Que algo se pueda comprar en dos clics es esa transformación”.

No obstante, José Antonio Ortega, ante semejante aluvión de cambios y progresos varios, detiene un poco la marcha y asegura que las empresas deben encontrar un balance perfecto entre la gestión absolutamente digital y los sistemas analógicos del siglo XX. Piensa que no todo puede quedar a expensas de una máquina.

Las empresas deben encontrar un balance perfecto entre la gestión absolutamente digital y los sistemas analógicos del siglo XX

Pasan pocos minutos y el verdadero sentido del Encuentro emerge de nuevo. En la Mesa Redonda sobre “El cliente digital”, Airbnb vuelve a tener protagonismo. En este caso uno de los ponentes señala que el 95% de los usuarios de la plataforma hace recomendaciones positivas de los servicios que ha utilizado antes de que pase una semana. “El cliente ha tomado un papel muy diferente. En los asuntos políticos se ha demostrado”.

A estas alturas parece evidente que la transformación digital será comandada por los propios usuarios y clientes, y ante esto las empresas deberán ser quienes inviertan en conectar a esas personas para que ellas mismas tomen sus propias decisiones de forma activa.

¿Cloud, seguridad, regulación e IoT en 2016?

Encuentros como el organizado por Ametic deberían suponer un punto de inflexión para las empresas tecnológicas, pero viendo los puntos tratados, o mejor dicho, viendo cuáles no se han tratado en ocasiones anteriores, parece que siempre se va un paso por detrás. Hoy se habla de Airbnb cuando hace un año no se hablaba. Sin embargo, hay temas recurrentes que no se acaban de atajar.

La regulación es uno de ellos. Habla el presidente de la patronal, hablan las empresas, pero la conclusión final después de revisar la Agenda Digital planteada por la Comisión Europea es que se pretende construir, o seguir construyendo, un marco regulatorio único con más de 20 interpretaciones distintas.

La mitad de los usuarios de la red cree que el Internet de las Cosas no merece la pena ante la falta de seguridad y la indefensión en la protección de datos”. La frase golpea la sala. Nadie se inmuta. Todos son conscientes de que la seguridad en internet supone un problema para las empresas y sus clientes. La palabra “problema” sigue paseándose sin pudor. Parece que la transformación digital quiere dejar para el año que viene lo que debería hacer este.

Cloud, IoT, Big Data… Las posibilidades de negocio son infinitas y siempre está bien que este tipo de encuentros nos lo recuerden. Las empresas lo saben pero aún no canalizan de manera correcta todos los recetarios de previsiones y estudios de mercado. Algo está fallando. Se avanza, no hay duda, pero no siempre parece claro hacia dónde.