El candidato regional del PSOE se muestra dispuesto a asumir gran parte de las exigencias regeneradoras de Ciudadanos tras el distanciamiento de esta formación con el PP. Los de Rivera piden una auditoría de los Gobiernos de Aguirre y González y dedicación exclusiva de los parlamentarios para empezar a negociar. Sánchez trata de cortejar al líder de la formación naranja en una reunión de casi tres horas.

El PP celebró mucho la obtención del escaño 48 en Madrid, conseguido en los momentos finales del escrutinio del 24-M. Ese baile final de un diputado, perdido por el PSOE, le dejaba con opciones de conservar el Gobierno regional y anulaba la posibilidad de que la izquierda sumara mayoría absoluta también en esta región, como ya había logrado en Aragón, Valencia, Baleares, Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura. Sin embargo, la evolución de las negociaciones postelectorales está haciendo cada vez más intrascendente ese escaño 48.

Cristina Cifuentes, aspirante a la presidencia madrileña, no está seduciendo a Ignacio Aguado, su homólogo ‘naranja’, cuyo apoyo es vital para que acceda al poder. Tras el encuentro mantenido el lunes por ambos para hablar de la composición de la Mesa de la Asamblea, ayer los contactos continuaron: Aguado con Gabilondo, Cifuentes con López, Cifuentes con Gabilondo… Y Albert Rivera con Pedro Sánchez y con Mariano Rajoy.

Los contactos entre los candidatos continuarán la semana que viene y la Asamblea se constituye el martes

El líder de Ciudadanos en Madrid reivindica a menudo su independencia en la negociación pero es imposible que la presencia de la mano derecha de Rivera, José Manuel Villegas, en su equipo pase desapercibida. El tutelaje por parte de la dirección es similar al de Andalucía y de momento va camino de conseguir el mismo resultado: bloqueo institucional que permite al partido mantenerse virgen políticamente, sin mojarse.

Ante lo abierta que ha quedado una situación que a priori era más favorable al PP, ayer el presidente del Gobierno y el líder de la oposición citaron a un Rivera que será quien al final decida el nombre del próximo presidente madrileño. Casi tres horas estuvo el líder de la formación emergente con Sánchez antes de irse a almorzar con Rajoy, en medio de la incertidumbre de qué pasará en Madrid. Esas cumbres se produjeron casi a la par que la presentación del pacto anticorrupción por Aguado, documento que Cifuentes deberá asumir si quiere tener opciones de sacar adelante su investidura y que incluye auditar los últimos ocho años de Gobierno autonómico.

El PP tendrá que comprometerse a escudriñar hasta el último movimiento de los Ejecutivos de Ignacio González y Esperanza Aguirre en un proceso que controlaría la Asamblea y a publicar los resultados a mediados del próximo año si quiere conservar el poder. Otra exigencia difícilmente asumible por los populares es la de imponer dedicación exclusiva a los parlamentarios autonómicos. Ciudadanos no quiere que concejales o alcaldes tengan escaño y ahora mismo hasta cinco electos del PP son o aspiran a ser regidores. La propuesta, matizó Aguado, no tendría por qué afectar a los ya elegidos y sería de aplicación la próxima legislatura, aunque se valoraría que fuera implementada con celeridad.

El PP pone el foco en el acercamiento C’s-Podemos

Además, Cifuentes deberá atenerse a otros aspectos ya consabidos que Ciudadanos exige en toda España: instaurar primarias, limitar los mandatos ejecutivos a ocho años, despolitizar el Consejo Consultivo y la Cámara de Cuentas, eliminar aforamientos, obligar a los partidos a crear un órgano antifraude, apartar a imputados por corrupción o a quien haya falseado el currículum y recoger la responsabilidad subsidiaria de las formaciones en casos de corrupción de sus cargos. Algunas de estas medidas, de competencia nacional, se darían por cumplidas si el parlamento insta formalmente al Congreso a adoptarlas.

La lista de la compra elaborada por los de Rivera pone en un brete al PP, cuya candidata no quiso ni valorar ayer ese decálogo. Aseguró que aún no lo había leído y que el lunes, cuando vuelva a verse con Aguado, evaluará si puede asumirlo o no. Lo que sí hizo fue pasar a la defensiva, ante el cariz que va tomando una situación complicada en extremo por la imputación de los consejeros autonómicos Salvador Victoria y Lucía Figar. Cifuentes descargó toda la responsabilidad sobre este último hecho en Aguirre y González –“estamos hablando de personas que no son diputados, no van en mi lista”- después de que el candidato de Ciudadanos calificara la situación de “inaceptable” y asegurara que “complica mucho cualquier tipo de acercamiento al Partido Popular”. Como respuesta, la aspirante popular puso el foco en lo difícil que tendría C’s explicar que va de la mano de Podemos para facilitar un Gobierno de izquierdas en Madrid.

El PSOE trata de aprovechar la primera oportunidad que se le presenta de gobernar Madrid desde el ‘tamayazo’

Y es que esa parece ser la gran baza a jugar por el PP: remarcar que si no se apoya a su candidata se le hará el juego a Pablo Iglesias, con el agravante de que Ciudadanos en Madrid se nutre sobre todo de exvotantes populares y de que la alcaldía de la capital ya va a ser controlada por la aspirante apoyada por Iglesias. ¿Cómo explicaría ante los suyos Ciudadanos que se ha entendido mejor con Podemos que con el PP?

En medio de ese río revuelto quiere pescar un PSOE que se ve ante la primera oportunidad de gobernar Madrid desde el tamayazo. Su portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, señaló que sería “incomprensible” que Ciudadanos apoyara al PP madrileño, “epicentro de la corrupción” al que le “estalla un nuevo escándalo cada 48 horas”. La punta de lanza de una ofensiva que pasa por la intensificación de guiños por parte de Gabilondo -ayer ofreció a Aguado la reforma de la ley electoral, eliminar los aforamientos y acabar con las puertas giratorias, entre otras cosas- y el acercamiento entre Rivera y Sánchez, reunidos ayer casi toda la mañana en un hotel madrileño.

Ciudadanos incidió en que su líder también se había reunido con Rajoy “en un marco que debería ser de estricta normalidad” y que supone un aldabonazo para su líder, hasta ahora obviado por Moncloa. La situación ha cambiado mucho y le hace ser ahora objeto de deseo a su derecha y a su izquierda, al menos hasta que deshoje del todo la margarita y se decante por uno u otro en Madrid. Y es que esta es en realidad la única región donde Ciudadanos puede optar por PP o PSOE, con el componente de importancia añadido que tiene determinar al gestor de los más de 17.000 millones de euros que anualmente presupuesta la región. Rivera incide en el carácter “territorial” que tendrán todos sus acuerdos pero el de Madrid le marcará -si llega- más que ninguno.