“Amazon es el niño malo del recreo, sin talentos especiales más que el de su fuerza bruta”. Sin término medio, el gigante de la distribución minorista levanta pasiones de la misma manera que a sus rivales (más pequeños) les provoca un recelo imposible de mitigar.

Durante estas próximas semanas, y con motivo de la Feria del Libro de Madrid, el debate vuelve a postrarse de manera inoperante sobre el sector editorial y los cambios que no llegan. Se trata de quejas que viajan de unas manos a otras sin la menor intención de resolver los problemas, si es que lo hay. Ante esa situación, viciada en un bucle sin retorno, surgen fórmulas para readaptar el sector editorial al entorno digital. Pero tampoco es sencillo, aquí el principal problema es Amazon y su forma de gestionar la competencia.

Desde SABEMOS hemos hablado con dos plataformas de distribución online de eBooks. Las preguntas para Literanda y Lektu han sido las mismas: a) ¿Qué estrategias se pueden llevar a cabo para luchar contra Amazon? b) ¿Qué medios se necesitarán para esta batalla desigual?

Para Andrés Alonso, responsable de Literanda, “Amazon es el niño malo del recreo, sin talentos especiales más que el de su fuerza bruta. En su caso la fuerza bruta consiste en inundar el mercado editorial digital, de tal manera que busques lo que busques puedes estar prácticamente seguro de que Amazon lo tiene”. Este es un arma de doble filo. En todo momento Andrés alude a la calidad, el problema es que Amazon da a los pequeños autores algo muy importante: visibilidad y notoriedad. Prácticamente cualquier búsqueda en Google de un autor amateur o un libro poco conocido aparece, de la mano de Amazon, en las primeras posiciones del buscador, y eso ya es en sí mismo un factor diferencial.

En ese mismo sentido, el responsable de Literanda advierte sobre lo perjudicial que puede resultar para los lectores que Amazon llene el mercado de productos sin calidad. Según cuenta, “Amazon ha recurrido a la técnica de alojar en sus páginas cualquier escrito. Literalmente. Sin filtro previo. Aparentemente no está tan mal, es la democratización extrema del negocio editorial. Pero por otro lado la realidad es que te puedes descargar un libro de Amazon para descubrir que está plagado de erratas, mal escrito, o directamente ilegible, sencillamente porque el único requisito para publicar un libro es técnico, es decir, que se pueda leer en un kindle. Amazon ha prescindido del editor, porque su función única y exclusivamente es vender, para obtener una comisión, sin importarle lo que vende”.

Por su parte, David Fernández, director comercial de Lektu, es muy conciso a la hora de citar cuáles son las estrategias que se deben utilizar contra Amazon. En primer lugar “hay que intentar igualarles en lo que hacen bien y mejorarles en lo que hacen mal. No podemos olvidar que detrás de Amazon hay muchos y muy buenos profesionales”. Pero no solo eso, David apunta a que deben “ser más rápidos y más baratos, ir por delante, y dar el mejor trato y calidad a autores, editores y compradores”.

Calidad, calidad y calidad

En este recorrido sobre cómo hacer frente a Amazon cuando eres un pequeño distribuidor online, parece haber un nexo en común con las webs contactadas: la calidad. De este modo, Andrés de Literanda, cree que “solo hay una manera de enfrentarse a Amazon: asegurando la calidad de lo que ofreces. Calidad técnica, ofreciendo un producto que se pueda leer en todos los dispositivos, sin importar si son de ayer o de hace 5 años, si son de Sony o de Amazon… Y calidad literaria. Y con esto último me refiero a libros que han sido revisados y corregidos. En realidad nosotros no nos parecemos en nada a Amazon: no coeditamos y no hacemos autoedición. Hacemos edición tradicional, pero en digital. Y con esto confiamos en que a la larga el lector prefiera pasarse por nuestra casa antes que arriesgarse con Amazon”.

Por su parte, el director comercial de Lektu, añade otras dos capacidades que deben tener los distribuidores más pequeños para hacer frente al gigante tecnológico. El conocimiento del sector, “si no eres de dentro te será difícil entender la problemática del negocio”. Y por otra parte, “la capacidad de comunicación, para que se entienda lo que haces”. Además añade otro aspecto fundamental que tiene que ver con la innovación. “Aunque Amazon va rápido en comparación con otras empresas, aún hay hueco para adelantarlos en ciertos aspectos. Sin ir más lejos en Lektu tenemos métodos de fijación de precio de los cuáles ellos carecen”.

Y también dinero

Por desgracia la economía de mercado funciona de tal manera que las grandes estructuras pueden desarrollar unos costes muy asumibles dentro de los planes de inversión. Amazon se puede permitir sacrificar los gastos de envío, o puede presionar a las editoriales para fijar precios. Todo le da lo mismo. Solo busca crear un mercado salvaje en el cual los clientes toman esa opción.

En este contexto, desde Literanda lo ven muy claro. “Otro frente de batalla es el de los costes. Hay que estar preparado para una batalla muy larga, para lo que mantenemos los costes bajos, mínimos. No nos permitimos hacer promoción, ni publicidad, sino que debemos confiar en la propia actividad promocional de los autores. Confiamos en el boca a boca, en la movilidad propia del libro, y tratamos de alcanzar la masa crítica de lectores que permiten a un libro despegar”. Eso mismo señalan en Lektu, destacando que se necesita de una gran suma de dinero “para crear estructuras sólidas que aguanten en el tiempo”.

Los costes serán la clave para enfrentarse a Amazon, o al menos intentarlo

En este punto de la contienda las fuerzas van menguando. Andrés Alonso devuelve la pregunta: “¿Cómo se enfrenta el artesano al “bazar todo a cien” del barrio?”. Su visión, pese a que se muestra aguerrida y con ganas de luchar, también arrea un guantazo a la realidad. “Nosotros nos consideramos artesanos, nos gustan los libros, y no nos importa si son digitales o de papel. En muchas ocasiones aceptamos libros que sabemos que tienen pocas posibilidades de distribuirse o de llegar a muchos lectores, porque creemos que lo valen. Y también porque creemos que tarde o temprano esta política tiene su recompensa”.

¿Resignación o ímpetu espartano? “Yo creo que se puede, se puede siempre que estés enamorado de los libros, o de lo que sea que hagas”. Así cierra Andrés la conversación.

Imagen | Flickr – Pen Waggener