La crisis no solo ha supuesto la pérdida de su empleo para más de 3,5 millones de trabajadores españoles. La reforma laboral emprendida para remediarla ha supuesto, en la práctica, una laminación de los convenios colectivos, que han caído un 40,9% desde diciembre de 2011. Un estudio de Funcas apunta a esta desprotección como unas de las causas de la creciente desigualdad.

La reforma laboral del Gobierno ha fulminado gran parte de la negociación colectiva en España. Ésta es al menos una de las conclusiones que se extrae de la investigación llevada a cabo por el investigador Miguel Ángel Malo, de la Universidad de Salamanca, y publicada en el número de mayo de Cuadernos de Información Económica, editado por Funcas.

En febrero de 2012 el Gobierno presidido por Mariano Rajoy aprobaba su anunciada reforma laboral. En la práctica, entre otras cosas, suponía la reducción de la indemnización por despido de 33 a 20 días por año trabajado, así como una suerte de herramientas legales que dotaban de más flexibilidad a nivel de empresa y menos importancia de los convenios provinciales. La intención de estas medidas era dinamizar el mercado de trabajo reduciendo al mínimo los costes, así como evitar los despidos introduciendo una mayor flexibilidad interna que permitiera a las empresas tener opciones de reducción de costes al margen de reducir su número de empleados.

El resultado en cuanto a incremento de los puestos de trabajo distó de ser el ideal, al menos durante el primer año de vigencia de la reforma, toda vez que el desempleo aumentó en más de 611.000 personas, según datos de la Encuesta de Población Activa. Desde ese punto máximo, con más de 6,2 millones de desempleados, el mercado laboral ha ido mejorando de forma lenta y más o menos continuada. Pero, ¿cómo ha afectado la reforma laboral al ámbito de la negociación?

“Un debilitamiento de la negociación”

“La negociación colectiva en España ha sido profundamente transformada por la reforma de 2012”. Según explica el profesor Malo en su artículo de Funcas, durante estos últimos tres años se ha constatado un “debilitamiento” de la negociación colectiva. Los datos del Ministerio de Empleo no dejan lugar a dudas: si a finales de 2011 (justo antes de la reforma) en España estaban vigentes unos 4.585 convenios colectivos, a finales de 2014 (últimos datos disponibles) esta cifra se redujo a 2.709. Un 40,9% menos.

Este menor alcance de los convenios tiene efectos directos en millones de trabajadores, y el número de ellos que están cubiertos por algún tipo de acuerdo empresa-sindicatos se ha desplomado a casi la mitad. En diciembre de 2011 había 10,6 millones de empleados protegidos por convenios, y en enero de 2015 esta cifra se ha reducido a poco más de 6 millones de trabajadores. Esta nueva realidad del mercado laboral, según el profesor Malo, tiene dos características principales: “Más capacidad de decisión de la empresa y, a la vez, más cobertura de los convenios sectoriales no provinciales”.

Es decir, que no solo es que se haya desplomado el número total de convenios colectivos vigentes, es que la reforma no parece haber logrado su objetivo, que era trasladar la negociación laboral al ámbito de la empresa (que era donde en teoría hacía falta esa flexibilidad). En su lugar, se ha producido un aumento de las empresas que se atienen a convenios sectoriales no provinciales ya que “muchos pequeños empresarios seguramente prefieren que su correspondiente organización empresarial se encargue de negociar (con todas las garantías legales que necesita un convenio) y liberar así su tiempo y esfuerzo”.

Otra de las causas que explican la cáida de los convenios son las llamadas inaplicaciones, otra de las medidas que permitía la reforma laboral. Es decir, que bajo determinadas circunstancias, una empresa podía desatender algunas exigencias legales e incumplir así el convenio que, teóricamente, les correspondería. “Las inaplicaciones han sido utilizadas especialmente en 2013, cuando en todo el año sumaron 2.512 y afectaron a 159.550 trabajadores, pero, sobre todo, por un dato excepcionalmente alto en abril y otro en julio. En 2014, las cifras han sido menores: 2.073 inaplicaciones afectando a 66.203 trabajadores”, tal como señala el informe de Funcas.

Menos convenios, más desigualdad

¿Qué consecuencias tiene la progresiva destrucción de los convenios colectivos? La primera y más inmediata es la bajada de salarios. “Si no se hubiera producido la caída de la cobertura general de la negociación colectiva, el desplazamiento de la estructura de negociación hacia los convenios de ámbito superior a la empresa habría contenido la tendencia hacia las rebajas salariales, que han sido intensas en el segundo momento de la recesión”, explica Miguel Ángel Malo.

Hasta la crisis, e incluso durante los primeros años de la misma, la negociación colectiva había funcionado como un mecanismo regulador de los salarios. Pero tras la reforma laboral se ha volatilizado, y ésta es una de las causas principales del aumento de la desigualdad, que en España ha sido especialmente alta. Según el profesor Malo, el impacto de esta ausencia de negociación es especialmente fuerte entre los empleos de bajos salarios.

 

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