Primera semana después de las elecciones del 24-M y la resaca aún continúa.

Amanecimos el lunes con un nuevo panorama político: El bipartidismo ya no es lo que era y la nueva izquierda se ha abierto hueco, sobre todo, en las principales ciudades. Como regalo envenenado para sus sucesores, Ana Botella ha dejado adjudicados decenas de contratos con constructoras, algunos con duración de hasta 12 años. 

Y mientras tanto, Rajoy….

El Presidente del Gobierno no ve necesario ningún cambio en el partido y sigue queriendo ser el candidato a la Moncloa para las elecciones generales. Esta falta de estrategia ha indignado a los barones del Partido Popular, que empiezan a mostrar su rechazo ante la quietud de Rajoy. La disputa interna, nos enteramos ayer jueves, alcanza ya a la vicepresidenta del gobierno y a la secretaria general del partido.

Deuda interna y externa 

Mientras tanto, la deuda del estado español sigue aumentando en una situación de bucle financiero: Pedimos dinero para devolvérselo a los que se lo pedimos antes. En cuanto a la deuda de las Comunidades Autónomas con el Estado, podría provocar que algunos gobiernos nuevos no tengan tanto margen de maniobra como quiseran al estar sujetos por Hacienda a los fondos de financiación que firmaron sus predecesores.  

A vueltas con Garoña

 La central nuclear más vieja de España podría no reabrir finalmente tras la caída del PP. Sus dueños se replantean realizar la inversión millonaria que requiere ante la incertidumbre política actual.