El ex alcalde y ex ministro de Justicia le cogió gusto a pactar con la banca créditos de los que solo se pagaban intereses durante años y cuyas cuotas más cuantiosas vencerán durante la previsible legislatura de la candidata de Ahora Madrid. Botella remató la jugada. Solo este año vencen 487 millones sin contar intereses. En 2016 la cifra aumenta a 632 millones. En toda la legislatura, los bancos reclamarán 1.716 millones más intereses.

Alberto Ruiz Gallardón le puso un temporizador a las cuentas del Ayuntamiento de Madrid. Todo lo que hacía como alcalde, el soterramiento de la M-30 o las infraestructuras del Madrid Olímpico que nunca fue, no solo salían mucho más caras de lo pronosticado, se hacían a crédito. Y Gallardón, junto con la gran banca, que le sostuvo en su aventura, empezaron a cogerle apego a los créditos que solo pagaban intereses durante años y cuyas cuotas de devolución del capital solicitado, en lugar de aprovechar los ingresos de las vacas gordas, se dejaban para años después. En ocasiones, muchos años.

Por poner un ejemplo, las inversiones de 2005 se pagaron en parte gracias a un crédito de 200 millones de euros pedido al Dexia Sabadell a un interés disparado del 4,2% (para los tipos de entonces y tratándose de una administración pública de un país que disfrutaba de la máxima calificación crediticia, la triple A). De ese crédito aún no se ha devuelto ni un euro. Sólo se han pagado intereses. Se amortizará en una única cuota el 17 de marzo de 2020, 15 años más tarde que cuando se firmó.

Mientras llega ese momento, algunas de las mayores cuotas de los créditos de la era de Gallardón sí han empezado a vencer. Justo ahora, con una ciudad de Madrid exprimida durante la crisis. Ahora que los ciudadanos de la capital han votado por primera vez en 24 años un cambio de signo en el Consistorio que hará previsiblemente alcaldesa a Manuela Carmena. Justo ahora, Madrid. Esos vencimientos van a empezar a caer como pedrisco hasta sumar 487 millones este año sin contar intereses (lo que supone el 10,5% del presupuesto del Ayuntamiento, que asciende a 4.650 millones de euros). En 2016 aún será más: 632 millones de euros. En total, a Madrid le vencen en esta legislatura que comienza créditos por importe de 1.716 millones de euros. 

Una ciudad asfixiada. Y mientras la oposición ideológica a las alternativas de izquierdas surgidas de las Elecciones del 24M señala a los nuevos gobiernos como gente de la que no se puede uno fiar porque quiere auditar la deuda y porque habla en algunos casos, como en el de Ahora Madrid, de aplicar quitas donde proceda.

226 millones a los nueve días de ser nombrada alcaldesa

De momento, a los nueve días de aterrizar en el Palacio de Cibeles (si finalmente es elegida), la banca exigirá a Carmena el pago de 226 millones de euros. La cantidad se debe a que durante años el Consistorio dirigido por Gallardón acumuló impagos con sus proveedores. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero permitió endeudarse a las CCAA para solventar esta situación merced al Real Decreto- Ley 5/2009, de 24 de abril. De esa posibilidad procede la suma de las dos cuotas que vencen el 22 de junio (195,4 millones de un crédito que mantiene Madrid con BBVA, Santander, Bankia, Caixabank, Credit Agricole y Dexia Sabadell y que se pidió para financiar el déficit de Tesorería del ayuntamiento en 2008; y 30,9 millones de las obligaciones vencidas a las que no pudo atender el Consistorio con el presupuesto de 2008, que le debe a BBVA, Santander, Bankia, Caixabank y Dexia Sabadell).

Tras estos dos pagos esos dos créditos quedarán saldados por completo. Sin embargo, no se podrán ir tranquilos de vacaciones en el Consistorio con atender estas cantidades. Al Ayuntamiento le vencen otras tres cuotas por un total de 51 millones. Dos de ellas, que vencen en junio, suman 33,9 millones de euros y proceden de los créditos récord que pidió Gallardón para el soterramiento de la M-30, que sumaron en su día 2.500 millones de euros. Eran tiempos entonces en los que Madrid se vanagloriaba de tener al mismo tiempo perforando su subsuelo las dos mayores tuneladoras del mundo: Tizona y Dulcinea. Tiempos en los que Gallardón, y sobre todo su brazo financiero Juan Bravo, se golpeaban el pecho frente a Bruselas jurando por el cemento que aquello no era deuda del Ayuntamiento, sino de una empresa mixta en la que participaba el capital privado y que era esa empresa la responsable del riesgo financiero.

Madrid paga cuatro cuotas al año, dos en junio y dos en diciembre, por los créditos récord que se pidieron para soterrar la M-30. Este año pagará 67,8 millones. 

Europa en 2005 le dijo que ni hablar, que aquello era deuda pública por lo menos a efectos de la estadística oficial, pero no fue hasta mediados de 2011, a pocos meses de ser nombrado ministro y con la crisis fundiendo los cimientos de la banca, cuando Gallardón subrogó al Ayuntamiento de Madrid a los dos créditos de la empresa mixta Madrid Calle 30. Parece que las entidades financieras ya no se fiaban del concepto de la empresa mixta y prefirieron el respaldo directo del fondo común de los impuestos. Ahora, Madrid paga cuatro cuotas de crédito al año por aquellos dos créditos (dos el 30 de junio y dos el 31 de diciembre) y lo seguirá haciendo hasta 2025 en un caso y 2030 en otro.

Por lo que se refiere al pago de julio, se trata de la segunda cuota de uno de los créditos (en concreto con Bankia) que asumió el Ayuntamiento procedente de Madridec, la ruinosa empresa pública que gestionó los edificios pensados para el Madrid Olímpico, empresa que se optó por disolver tras la tragedia de Halloween del Madrid Arena y cuya deuda, de nuevo, se pasó al Ayuntamiento.

Antes de que vuelva el frío a Madrid, en septiembre, vencerán 35 millones de euros de un préstamo con el Schuldschem Depfa Deutsche Pfandbriefbank AG, que se pidió por un total de 95 millones en septiembre de 2007 para “financiación de inversiones” y del que, ocho años después, ésta será la primera cuota que se pague. Hasta ahora solo se han pagado intereses. 

Ya en diciembre, habrá que afrontar las otras dos cuotas de los créditos de la M-30 (otros 33,9 millones) del año. Y además vencen 14 millones de un crédito contraído con Bankia a finales de 2008 para financiar las inversiones de ese año y 8,1 millones de un crédito firmado con Ibercaja también a finales de 2008 con la misma finalidad.

Y habrán vencido algunas cuotas más de los créditos que se traspasaron al Ayuntamiento para asumir la citada deuda de Madridec (5,8 millones de BBVA; 1,5 millones de Dexia Sabadell; un millón a Ibercaja Banco; y 2,75 millones de euros en tres cuotas trimestrales al Banco Santander). ¿Es todo? No.

El último regalo envenenado de Botella

El último regalo del año fue envuelto hace bien poco. A finales de 2014, Caixabank, BBVA, Bankia, Santander, Sabadell, Bankinter y Credit Agricole concedieron a Ana Botella el crédito suficiente (995 millones de euros) para saldar la deuda del Fondo de Pago a Proveedores del Estado y esquivar así durante los últimos meses al frente del Ayuntamiento, el control a las cuentas al que estaba sometido por parte del Ministerio de Hacienda. Las cuotas de esos créditos, que se prolongarán hasta 2023 algunos, también han empezado a vencer. Antes de que acabe el año, a Madrid le habrán vencido 25,7 millones del crédito de Caixabank; 20 millones de BBVA; 10 millones de Bankia; 10 del Sabadell y 0,3 millones de la Caja Rural de Castilla-La Mancha.

Madrid se acogió al Fondo de Pago a Proveedores en 2012 y 2013 porque, al hacerse cargo del Ayuntamiento Ana Botella, tras ser nombrado ministro Gallardón, aparecieron en los cajones facturas sin pagar por cerca de 1.400 millones de euros. Parece que era habitual que al Consistorio le costase atender los pagos de sus proveedores. 

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