Un acuerdo de nacionalistas e independentistas con IU e Iglesias es la única salida para hacer gobernable Navarra. El líder de Podemos supeditó ese pacto a una condena de ETA por parte de los abertzales que no se ha producido. Hoy reúne a sus barones para fijar una estrategia común.

Podemos está todavía saboreando el resultado de las elecciones. Se recrea en los excelentes resultados de las candidaturas populares de las grandes ciudades y en la ausencia de mayorías absolutas en los parlamentos regionales, que permiten a Pablo Iglesias ser decisivo en buena parte de ellos. Sin embargo, no podrá posponer mucho más la toma de decisiones que en algún caso pueden resucitar las tensiones entre las “cientos de almas” que componen el partido. Los choques que ya se vivieron a la hora de determinar la estructura organizativa o el programa electoral -y que provocaron la dimisión del número tres, Juan Carlos Monedero- podrían recrudecerse si, como parece, la secretaria general de Podemos en Navarra, Laura Pérez, se entiende con Bildu y Geroa Bai para desbancar del poder a UPN.

El de la Comunidad Foral es el Parlamento más fragmentado de España. Si ya la legislatura que ahora termina ha sido difícil y convulsa, la situación ha ganado en complejidad con la entrada de los de Iglesias en la Cámara -siete escaños- y la contundente devaluación de la mayoría de UPN, que ya sólo tiene el 30% de los diputados -ha pasado de 19 a 15-. Otros cinco partidos se reparten el resto de los 50 parlamentarios: los nacionalistas de Geroa Bai (nueve), los independentistas abertzales de Bildu (ocho), el PSN-PSOE (siete), el PP (dos) e Izquierda-Ezkerra (dos), la coalición que integra a IU.

Barkos lidera los movimientos para formar el primer Ejecutivo navarro de izquierdas desde 1996

Así las cosas, Uxue Barkos -cabeza de lista de Geroa Bai- ha entendido que debe ser ella quien lidere el bloque que cambie el color del Gobierno por primera vez desde 1996. Sus opciones son dos: gobernar en minoría logrando al menos 18 votos favorables en su investidura -cifra a la que llegaría con Podemos e I-E y que sería suficiente si Bildu y PSN no votan en contra, como sí harán UPN y PP- o formar un Ejecutivo de coalición.

Para esta última opción tendría que poner de acuerdo a su partido con Podemos, I-E y o bien PSN o bien Bildu, ya que los socialistas han dejado claro que en ningún caso pactarán con los abertzales. El caso es que sin Bildu sólo alcanzarían 25 diputados, quedándose a uno de la mayoría y dependiendo de la abstención de estos para poder gobernar.

Bildu exige entrar en el Gobierno

Y la izquierda abertzale también ha puesto sus cartas sobre la mesa: no aceptarán ser excluidos del Ejecutivo. De modo que la única salida posible es un acuerdo entre Geroa, Bildu, Podemos e I-E al que la líder del partido del círculo en Navarra ya abrió la puerta y que Iglesias supeditó a una condena de ETA por parte de los abertzales que aún no se ha producido. Y parece difícil que se produzca por boca de su candidato a la presidencia, Adolfo Aráiz, exconcejal, exparlamentario y ex miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna que pasó 20 meses en prisión por colaboración con banda armada. Condenado por el Tribunal Supremo en 1997, fue exonerado dos años después por el Tribunal Constitucional en plena tregua de la banda terrorista y no volvió a la primera línea hasta que Sortu le impulsó a esta candidatura de Bildu por Navarra.

Podemos mide sus pasos porque un pacto con Bildu le penalizaría en el resto de España

De momento, Barkos ha acercado posturas con I-E y ha antepuesto la negociación sobre un programa de Gobierno a todo lo demás. Sí ve muchas posibilidades de triunfar en su empresa, que podía llevarle a ir de la mano -también en el Ayuntamiento de Pamplona- del partido que es oposición del PNV -formación hermana de su Geroa Bai- en casi todo el País Vasco. Con todo, el papel más comprometido lo tendría Podemos, que sabe que puede ser penalizado en el resto de España si se entiende con Bildu. Además, la legislatura le provocaría continuos quebraderos de cabeza, ya que nacionalistas e independentistas impulsarían una consulta para plantear la anexión de la comunidad al País Vasco, algo que ya contempló la líder de Podemos en Navarra -representante además del sector crítico del partido- y que no hace ninguna gracia a los de Iglesias en Madrid, que quieren anteponer la política social a cualquier otra.

De momento, el secretario general no se ha pronunciado sobre el caso navarro tras las elecciones y solamente ha condicionado los pactos de sus candidatos en dos aspectos: el objetivo es desbancar al PP y no se entrará en Gobiernos que lidere el PSOE. Para facilitar investiduras, se exigirá acabar con los recortes, implementar planes de rescate ciudadano y tomar medidas anticorrupción.

Todo ello se lo trasladará hoy en persona a sus cabezas de lista en una reunión en Madrid. Mañana, la dirección al completo -a la que también pertenecen los candidatos- consensuará una hoja de ruta general que evite disfunciones y uno de cuyos puntos calientes estará sin duda en Navarra, donde ninguna alternativa parece ser del todo favorable a sus intereses. Y es que la política es elegir, como repite Iglesias a menudo, y muchas veces la elección ha de hacerse, parafraseando a Teresa Rodríguez, entre “susto o muerte”.