Gobiernos del PSOE y el PP no dudaron en meter la tijera a los supervisores bajo su control cuando empezó la era de la austeridad. La presidenta de la CNMV alerta de que, en la situación actual, se complicaría la operativa si llega otro caso como el de Banco Madrid.

La falta de supervisión permitió la hipertrofia del sistema financiero español y la formación de una burbuja de crédito, fundamentalmente dirigido al ladrillo, de dimensiones colosales. Errores de supervisión dieron por buena la comercialización de las preferentes entre inversores minoristas y de forma masiva. Los vigilantes tampoco fueron capaces de detectar lo que escondían las cifras de salida a Bolsa de Bankia, con las consecuencias aún hoy en los juzgados. España es de los países europeos con menos efectivos en proporción al tamaño de la economía para luchar contra el fraude fiscal. Muy lejos desde luego de Francia o Alemania, lo que dificulta la lucha contra el fraude de la gran empresa, que exige vigilancia dedicada y si es posible in situ.

Y cuando llega la crisis, gobiernos tanto del PSOE como del PP se centran en el recorte del gasto y no dudan en llevar la tijera también allí donde más refuerzo y mejoras se ha demostrado que hacían falta: los supervisores. Al menos, los que están bajo su control, (lo que no ocurre, por ejemplo con el Banco de España). 

Ayer fue la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez, quien puso el grito en el cielo por la falta de medios con que cuenta el árbitro de los mercados para cumplir sus responsabilidades, cada vez mayores. El SOS lanzado por Rodríguez ante la Comisión de Economía del Congreso llevó a Vicente Martínez Pujalte, parlamentario del PP, a hacer una llamada para dar cuenta al otro lado de la línea de lo que acababa de decir la responsable de la CNMV. 

Pero el mensaje ya estaba en el aire. A la CNMV le temblarían los mimbres si tuviese que afrontar otro Banco Madrid, dijo Rodríguez. Cosa que, al menos, dijo que espera que no se produzca. Fuentes de la CNMV explicaron después a SABEMOS que la intervención de la entidad filial del andorrano BPA ha supuesto la dedicación de un equipo de 11 personas del supervisor, cuatro a la agencia, cuatro a la gestora de fondos de inversión y el resto de apoyo. Esa cantidad supone el 2,6% de la plantilla del supervisor, que a cierre de 2014 era de 410 empleados (310 técnicos, 67 administrativos y operadores informáticos, 8 empleados de servicios y 25 pertenecientes a la dirección). Son 11 menos que a cierre de 2013 y el recorte se ha dado íntegramente en el grupo de los técnicos.

De momento, sin que haga falta otra intervención, a la CNMV se le ha encargado supervisar las plataformas de crowdfunding (tanto la inversión como los préstamos participativos a través de Internet), que tendrán que tener autorización previa y registrarse en el supervisor. También tendrá que supervisar los nuevos comités de auditoría con que deberán contar todas las entidades de interés público. 

“Hacemos lo que podemos”, dijo Elvira Rodríguez. “Ahora bien, si antes hacíamos determinados informes cada tres meses tendremos que hacerlos cada seis para dedicar nuestros efectivos a la labor principal, que es la supervisión”. 

La competencia en sueldos del Banco de España

En la CNMV “se pierden efectivos” porque no se reponen todos los que se jubilan (la tasa de reposición ha ido del 10% desde que empezaron los recortes en 2010, al 0% cuando llegó el PP y ahora está para algunos organismos, incluida la CNMV, en el 50%) pero además porque “pasan a otros supervisores que sí tienen flexibilidad para aumentar su plantilla”. Y un talonario mejor. En concreto, se refirió Rodríguez al Banco de España. 

En el gremio de los supervisores, como en casi todo en la vida, hay clases. Están las élites, representadas en este caso por el Banco de España, que tiene autonomía por estar dentro del sistema de supervisores bancarios europeos. Y están otros, como la CNMV o la Agencia Tributaria, que dependen de las directrices del Gobierno. El 85% de la plantilla de la CNMV es personal técnico, “gente muy bien formada”, comentó Rodríguez. 

La mitad de la plantilla de la CNMV cobra menos de 40.000 euros, lo que permite al Banco de España ficharles con mejoras del 50%.

Pero mientras “la mitad de la plantilla de la CNMV cobra por debajo de 40.000 euros anuales” (que puede parecer una cifra alta en un país de seiscientoseuristas pero no si se compara con los vecinos de la Cibeles), el Banco de España puede llevarse a los técnicos más experimentados mejorándoles el sueldo en torno a un 50%. “No podemos competir”, dijo Rodríguez. 

El año pasado salieron de la CNMV 24 personas, todas ellas técnicos con experiencia, y siete se fueron al Banco de España, comentan las fuentes del supervisor consultadas. Algunos también se fueron al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), con sueldos también muy superiores. Se incorporaron diez por la autorización especial que se dio a la CNMV que permitió hacer una convocatoria de técnicos, lo que permitió “integrar a gente muy bien formada pero sin el rodaje de los que se iban”. 

Si se atiende a la memoria de 2014 de la CNMV, presentada ayer en la Comisión de Economía del Congreso, se observa que los gastos de personal (que suponen el 67,5% del total de gastos ordinarios) aumentaron un 1,4%, a pesar de que la plantilla media se redujo un 1,7%. La causa no está en subidas de sueldo, de hecho la retribución de la plantilla del supervisor sigue congelada por quinto año consecutivo. Se debe al “desembolso del 24,04% de las cantidades que los empleados de la CNMV dejaron de percibir por la supresión de la paga extraordinaria de diciembre de 2012″, como explica la propia memoria.

Imagen | Flickr – Jesús Siguero