Lenovo, que cumple diez años como marca, sigue creciendo a buen ritmo, pero confía que los cambios políticos en España no le chafen su fuerte alza en el sector público

Como Jack Skellington, el rey de Halloween creado por Tim Burton que quiso convertirse en el amo de la Navidad, el coloso chino Lenovo, líder mundial en el sector de ordenadores personales, está empeñado en apoderarse de las fiestas de sus rivales.
 
Está celebrando diez años de vida como marca, desde que una desconocida compañía china nacida en 1984 como Legend compró la división de ordenadores de IBM y cambió para siempre las reglas del juego. 
 
Llevan ocho trimestres como líderes en el segmento global de PC, pero no le basta. Es la tercera empresa que más servidores vende, con un formidable crecimiento en el mercado; se trata también de la tercera compañía en teléfonos inteligentes, con 76 millones de unidades, tras la compra de Motorola, y tiene también el bronce en tabletas, con una cuota de mercado global del 5,1%. Otro dato curioso: está vendiendo la mitad de los PC convertibles del mundo, un segmento que en el canal minorista no está funcionando muy bien pero que en educación sí lo está haciendo. Cada segundo se venden en el mundo cuatro dispositivos de la marca.
 
Lo que sigue haciendo Lenovo es poner muchos huevos en otras cestas que consideran muy interesantes. Ya vende más teléfonos que PC y su facturación no relacionada con PC le supone ya un 37%, un 43% en el mercado europeo.
 
En Europa los resultados han sido muy sólidos: es la región que arroja más facturación y margen y supone un 23% de las ventas totales. Aunque no es líder en este mercado en PC, por debajo de HP, la curva les acerca a gran velocidad y sí son líderes en portátiles.
 
En España, destaca especialmente su nueva posición en el mercado empresarial, gracias a la incorporación de Alberto Ruano a la compañía, que ha consolidado la compañía en sector público y educación, y que ha logrado un crecimiento año sobre año del 84,4%. Ruano, que también lleva Portugal desde hace muy poco, tiene el objetivo de pasar de la cuarta posición actual hasta la segunda antes de que termine el año. Tiene un reto morrocotudo, eso sí, en el mundo de lo público, donde los cambios son evidentes. Ruano fue franco en este sentido: “Ayer estuve en una Comunidad Autónoma donde lo habían perdido todo y sí, el sentimiento es que las cosas han cambiado. Espero que los proyectos educativos y los de modernización de las administraciones estén exentos de ideas políticas. Confío en que no nos perjudique ni a nosotros ni a la industria en general”.
 
En Consumo, donde Lenovo sigue siendo líder en portátiles pero no del conjunto del mercado, la responsable del área, Maite Ramos, subrayó cómo la compañía ha marcado once trimestres de crecimiento consecutivos. En el primer trimestre del año marcaron una cuota del 23,4%, frente al 7,1% del mismo periodo de 2013. Más de 16 puntos de cuota en dos años, ahí es nada.
 
Isabel Salazar, recién llegada desde Motorola-Google, reafirmó la apuesta de la compañía en el mercado español de los móviles. Cómo cambian las cosas: que un fabricante de móviles hace unos años resaltase sobre todo su cuota de mercado en el mercado libre, con alrededor del 6%, con pantallazo de Amazon incluido, era absolutamente inconcebible. Por supuesto, no era el momento de presentar novedades en el producto. La gama Moto (X, G, E, Hint y 360) sigue tal y como la habíamos dejado.
 
¿Cuándo encontrará Lenovo el techo? La compañía acaba de estrenar oficinas en Madrd, prepara una nueva estrategia de marca, quiere aprovechar las nuevas sinergias y seguirá invirtiendo en la fuerza de ventas de cara al usuario final. Lenovo sigue creyendo que hay futuro en robar de Navidad.