El PP gana las elecciones municipales y autonómicas, pero su victoria es agria. Vence por la mínima a los socialistas, aunque puede ceder un amplio poder territorial si la izquierda se pone de acuerdo en la política de pactos. Los socialistas tampoco pueden salir contentos de los comicios: pierden por solo dos puntos ante los populares, pero se dan un batacazo histórico en las grandes capitales. Los resultados electorales reflejan que el bipartidismo sale tocado del 24-M por dos razones: en primer lugar, por haber perdido el catorce por ciento de los votos y cinco mil concejales logrados hace cuatro años y, en segundo término, por el éxito obtenido por las nuevas enseñas de la izquierda ligadas a Podemos en las municipales, que podrían gobernar en Madrid, Barcelona, Zaragoza y Valencia

Las elecciones municipales y autonómicas han dado un vuelco radical al mapa político español. Se acaba la etapa de las mayorías absolutas y se abre paso una nueva forma de gobernar. En prácticamente todas las comunidades autónomas y ayuntamientos necesitan de pactos para la formación de gobiernos. Esto supone un toque de atención a los partidos mayoritarios y un balón de oxígeno para las fuerzas emergentes.

Con el 99,43 por ciento de los votos escrutados, el PP es el partido más votado en las elecciones municipales, con algo más de seis millones de votos, el 27 por ciento de los sufragios y 22.748 concejales. En segundo lugar se sitúa el PSOE, con algo más de cinco millones y medio, el 25 por ciento y 20.821 concejales. Con respecto a los comicios de 2011, el PP ha perdido casi dos millones y medio de votos, mientras el PSOE, uno y medio. En porcentaje, los populares han caído más de diez puntos y los socialistas casi tres.

Mariano Rajoy sale tocado de las elecciones. Puede presumir de haber ganado las elecciones municipales, con sólo con dos puntos de ventaja sobre los socialistas, cuando hace cuatro años la diferencia era de diez. El presidente del Gobierno puede también decir que su partido ha sido el más votado en nueve de las trece comunidades autónomas, pero la izquierda le puede arrebatar buena parte del poder territorial logrado en 2011. Si salva los muebles o no, se sabrá cuando se constituyan los parlamentos autonómicos y los consistorios municipales. En buena parte de las comunidades donde ha vencido en número de votos, incluida la de Madrid, depende del partido de Albert Rivera. Si quiere mantener poder autonómico, deberá ponerse de acuerdo con Ciudadanos.

Seguro que Rajoy se ha llevado un disgusto con lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid y la comunidad de Castilla-La Mancha, con Esperanza Aguirre y María Dolores de Cospedal, dos de los pesos pesados dentro del partido. Ambas han ganado las elecciones en sus respectivos territorios, pero pueden perder el gobierno si se produce un pacto de la izquierda. Esperanza Aguirre (21 concejales) venció por la mínima a Ahora Madrid y ni siquiera un pacto con Ciudadanos (7 concejales) puede garantizarle el gobierno de la capital, si Manuela Carmena (20 concejales) se pone de acuerdo con el PSOE (9 concejales).

Cospedal, por su parte, se queda a las puertas de la mayoría absoluta. A falta de uno, sus 16 diputados pueden ser insuficientes para gobernar si el PSOE (14 escaños) y Podemos (3) se ponen de acuerdo.

En la Comunidad Valenciana, la victoria del PP es agridulce. Los populares podrían conservar la región si pactan con Ciudadanos, pero perderían el Ayuntamiento de Valencia si el frente de izquierdas formado por el PSOE, Compromis y Podemos se pone de acuerdo. En el Gobierno autonómico, la suma de votos de PP y Ciudadanos (50 diputados) daría el poder a Alberto Fabra, que ganaría por uno a la izquierda. En la corporación de Valencia ocurriría lo contrario: el frente de izquierdas ganaría por un solo escaño a los populares y el partido de Rivera (17 frente a 16).

Los populares también dependen de un pacto con Ciudadanos y otras fuerzas regionalistas para formar gobierno en Castilla y León, Murcia y La Rioja. Podrían quedarse sin el poder en Cantabria, Baleares y Aragón si las fuerzas de izquierda se alían. En Navarra y Canarias no son la fuerza más votada y los pactos podrían dar el gobierno a fuerzas vencedoras como UPN y Coalición Canaria.

Así las cosas, tensa puede ser la reunión que el Comité Ejecutivo del PP celebrará a las cinco de la tarde en la sede de la calle Génova, si los barones autonómicos del partido hacen responsable a Rajoy de tan amarga victoria. De momento, al presidente del partido no se le vio el pelo ayer. No compareció en rueda de prensa y el aparato popular dejó en manos de Carlos Floriano las oportunas explicaciones sobre la noche electoral. Cospedal sí compareció, pero lo hizo en Toledo para hablar de los resultados en Castilla-La Mancha.

El PSOE no puede sacar pecho

Pedro Sánchez tampoco sale bien parado de los comicios. Son los peores resultados del PSOE en unas elecciones de este tipo en toda su historia. El mapa autonómico y municipal sigue teñido mayoritariamente de azul y es grande el batacazo de su partido en las grandes capitales. En Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza ha sido ampliamente superado por la izquierda menos moderada. Los buenos resultados del PSOE en las municipales se dan en Extremadura y Andalucía, el feudo este último de su gran rival para mantener el liderazgo socialista -Susana Díaz-, donde los socialistas obtienen ventaja en casi todas las capitales de provincia.

Además, el partido del puño y la rosa sólo es el partido más votado en dos de las trece comunidades autónomas: Asturias y Extremadura. En esas dos Comunidades necesita de Podemos para gobernar. En Cantabria ha sido superado ampliamente por el Partido Regionalista y sigue siendo la tercera fuerza.

Como descargo para Pedro Sánchez cabe destacar que pierde sólo por dos puntos ante Rajoy y que si consigue firmar pactos con Podemos podría lograr, sin ser la fuerza más votada, mayor poder autonómico del que hasta ahora tiene. Los socialistas creen poder gobernar en Extremadura, Asturias y Aragón. El secretario general del PSOE sí compareció anoche ante los medios. Y lo hizo para destacar que su partido es la fuerza hegemónica de la izquierda y que, a la vista de los resultados, las horas de Rajoy como inquilino del palacio de la Moncloa están contadas.