Dos décadas después la Comunidad Valenciana volverá a ser de izquierdas. Los votantes valencianos han acudido a las urnas con el mismo ánimo que un guionista de Juego de Tronos y han liquidado, con crueldad inusitada, el bipartidismo político. Este es el recuento de bajas de las elecciones autonómicas valencianas.

La particular Boda Roja del Partido Popular Valenciano

Los populares valencianos acudieron a las urnas sabiendo que recibirían un golpe, pero pensando que saldrían vivos de la fiesta de la democracia. Se equivocaron. El PP ha ganado las elecciones en Valencia, pero es que ninguna formación pasa de la mayoría absoluta a ser segunda fuerza política a menos que suceda una catástrofe del tamaño del 11-M.

Los 569.446 votantes que ha perdido el PPCV respecto a las últimas elecciones han dejado a los populares con tan sólo 31 escaños, insuficiente aunque lograrán atraer a un Ciudadanos, que tiene más en vista llegar a noviembre distanciados del tóxico PP valenciano que en ir regalando estabilidades.

En el PP se abre un periodo de reflexión que se aprovechará para iniciar el relevo generacional que no ha sabido hacer hasta ahora (atentos al futuro de Maria José Català y Alfredo Castelló, dos nombres en ascensión el partido). El liderazgo de Fabra, siempre cuestionado, dependerá de lo que decida Isabel Bonig,un poder creciente dentro de los populares valencianos. Si las luchas internas no les desarman, los populares esperarán pacientemente a que las deudas de la Generalitat ahoguen al tripartito y puedan volver cuatro años después como hicieron en Galicia.

PSPV: Misión Cumplida

Los socialistas han perdido 10 escaños, pero anoche no había nadie en Valencia que fuera más feliz. Han conseguido ser la segunda fuerza más votada y volverán a tener alcaldes en muchos ayuntamientos importantes. La lectura es peligrosa, el PSOE ya no puede andar sin muletas y triunfan los partidos que viven de su espectro político, pero esa es una reflexión para otro día en la sede de Blanquerías.

Ximo Puig es el favorito para presidir la Generalitat Valenciana, a pesar de que Podemos ya había dejado claro que su intención era apoyar la investidura de Mónica Oltra. Tendrán que dar algo importante a cambio para no matar la alianza tripartita antes de que está nazca.

Compromís está aquí para quedarse

Hace cuatro años las encuestas decían que Compromís no iba a llegar al mínimo legal para poder formar grupo en Les Corts. Sacaron seis concejales. Este año decían que crecerían por debajo de Podemos y Ciudadanos, pudiendo aspirar sólo a 11 diputados. Han estado a punto de sacar 20.

Los 19 diputados de Compromís convierten a la formación en la tercera fuerza política de la Comunidad Valenciana y esencial en la formación de gobierno de muchos ayuntamientos importantes (en Sagunto han sido la fuerza más votada aunque han empatado a escaños con el PP). El bipartidismo valenciano ha muerto. Compromís está aquí para quedarse, y por mucho tiempo.

Atención a Mónica Oltra, que está llamada a ser un referente en el nuevo panorama político valenciano. Su capacidad de acaparar atención mediática puede acabar generando suspicacias entre sus aliados de gobierno.

Ciudadanos: el mejor escenario posible

Con una candidata que aseguraba no conocer la realidad de Castellón porque estaba muy lejos de su casa de Altea, y sin necesitar convertir sus mítines en demostraciones de fuerza, Ciudadanos irrumpe en Les Corts con 13 diputados y más de 300.000 votantes. Ciudadanos no será relevante en la formación de una mayoría estable, pero eso, en contra lo que pueda parecer es lo mejor que le podía pasar a la formación.

La oposición minará la autoridad moral del PP para ejercer oposición con el enorme agujero que los populares han dejado en la administración autonómica y por los escándalos que aún están por explotar (atentos al Dipugate que aún está por explotar de verdad). Ciudadanos no tendrá ese problema y sí cuatro años por delante para ser ante los votantes su voz preferida en la oposición al gobierno tripartito. El escenario soñado por cualquier partido que aspire convertirse en pieza clave en un nuevo bipartidismo.

Podemos: El rentable voto del descontento

Todas las encuestas daban por hecho que Podemos canalizaría el voto del descontento en perjuicio de Compromís, pero su irrupción no ha dañado tanto a la formación liderada por Mónica Oltra. Con una de las campañas con menos presupuesto, Podemos entra con 13 diputados en Les Corts y colocará a sus miembros en las Consellerias.

Antonio Montiel ha destacado en todos los debates realizados como un buen orador, ahora le llega por fin el momento de gestionar, y realizar, un programa político que está en las antípodas de todo lo que ha sido hasta ahora la Generalitat Valenciana.

Esquerra Unida: sembrar para que cosechen otros

Por primera vez en mucho tiempo, la rama valenciana de Izquierda Unida parecía haberlo hecho todo bien. Había renovado el candidato a tiempo buscando a alguien joven que conectara mejor con un electorado cada vez más dominado por la generación del baby boom. Había desgastado al PP con una batería de webs que destapaban escándalos tan importantes como el que se ha llevado por delante la carrera de Alfonso Rus. Sin embargo nada de eso ha servido y se ha quedado fuera del 5% que da derecho a entrar en el reparto de concejales. Esquerra Unida ha sembrado las semillas que han propiciado la caída del PPCV, pero la cosecha es para otros. Como explicaban en Las Mil y Una Noches: “En la caza, la presa no es para quien la levanta, sino para quien la atrapa”.

No es la primera vez que Esquerra Unida queda fuera de Les Corts, y siempre ha vuelto. La irrupción de Podemos, y el crecimiento de Compromís en su espectro político no invitan esta vez a ser tan optimista. El trabajo en los ayuntamientos es la única herramienta que tiene la formación liderada por Ignacio Blanco para intentar demostrar a los votantes que se ha sido injusto con Esquerra Unida.