Después de casi dos años de diversas negociaciones, el Hotel Ritz de Madrid por fin tiene compradores. Se trata del grupo árabe Olayan y de la firma hotelera Mandarin, que se hacen con el inmueble con un desembolso de 130 millones de euros.

Durante bastantes meses el castizo hotel madrileño ha buscado comprador sin demasiado éxito. Aunque finalmente Omega Capital, firma de inversión de Alicia Koplowitz, y Belmond, firma de turismo de lujo antes denominada Orient-Express Hotels, han acordado la venta del Ritz al mencionado grupo árabe Olayan y Mandarin.

La inspiración de este lujoso hotel se remonta a principios del siglo XX cuando el Rey Alfonso XIII volvía de sus viajes por Europa con la mente llena de recuerdos de los Palacios Reales de las grandiosas ciudades que había visitado. Así, el monarca quiso imprimir ese aire majestuoso al centro de Madrid y en 1910 fundó el hotel. Desde entonces, según destaca su página web, ha acogido a importantes mandatarios, artistas y otras personalidades históricas.

Pese a esta situación de privilegio geográfico, el Hotel Ritz ha ido perdiendo atractivo tanto a nivel económico como en su propia valoración. De hecho, se especula con la posibilidad de tener que someterse a diversas fases de rehabilitación que incluso podrían llevar a cerrar sus puertas durante algún tiempo.

Por lo que respecta a la negociación, los hasta ahora propietarios del Ritz han cerrado la operación con esta multinacional árabe tras recibir muestras de interés de “numerosos inversores”, según fuentes consultadas por Europa Press.

Con esta operación, el Ritz suma un nuevo cambio de propietarios a los que ya acumula en sus más de 100 años de historia, en los que ha pasado por las manos de empresarios como Georges Marquet, Enrique Massó, el grupo Forte y Granada.

Actualmente las cuentas del Hotel Ritz están bastante castigadas, y pese a los 21 millones de euros que facturó en 2013, con un beneficio de 1,9 millones, los resultados anteriores que arrojan unas pérdidas de 46 millones han dejado una situación bastante delicada. Este es, por tanto, el panorama que se encuentran el grupo árabe Olayan y la firma hotelera Mandarín.

Imagen | Flickr – Raúl Hernández