Si hace unos años vivíamos el quebranto de la burbuja del ladrillo, hoy recurrimos los ladrillos con grafeno.

 

Pese a quien pese, en España la construcción sigue siendo uno de nuestros fuertes, y así lo ha demostrado la 19 edición de los premios Construmat, donde se han celebrado algunas de las grandes hazañas tecnológicas de nuestro país de los últimos tiempos, Puentes imposibles, pinturas de nueva generación, hormigones biológicos. Nada parece imposible si se mira desde este lado de la barrera.

 

En la categoría de Ingeniería Civil, un puente de concepción larga y dolorosa, ejecutado por Dragados y Tecsa con notables retrasos pero que ha conseguido reducir los tiempos de viaje en alta velocidad entre las principales ciudades del Eje Atlántico. Con más de 1.600 metros de longitud, es el mayor puente metáico de Europa y permitió preservar la desembocadura del río Ulla en la ría de Arosa.
 

 
El Hospital de Olot y comarcal de la Garrotxa se llevó el galardón de la categoría Edificación, Construido por Sacyr y con planos del arquitecto Carlos Martí, hablamos de un centro de 27.551 metros cuadrados y tres plantas que dará servicio a 55.000 habitantes y que se puso en marcha el pasado noviembre.
 

 
El premio del público fue para Graphenstone, empresa que fcomercializa una pintura que combina lo mejor de la cal que utilizaban árabes y romanos, con el material de futuro por excelencia: el grafeno. A la capacidad blanqueadora de la cal, el grafeno le aporta una malla de soporte a nivel molecular que dota de flexibilidad, resistencia y homogeneidad a un producto con probada capacidad antibacterias y transpirable. En suma: pinta mejor, es lavable y se comporta mejor que las pinturas sintéticas tradicionales frente al desgaste y la fatiga. Con la ventaja adicional de que absorbe CO2, una ventaja de cara a conseguir buenas puntuaciones en las certificaciones energéticas.
 

 
¿Y el premio innovador? Para otro material insólito, el hormigón biológico de BarcelonaTech y la doctora Sandra Mansol. Un hormigón sobre el que pueden crearse fachadas vivas gracias a organismos pigmentados de manera natural y acelerada, que ofrece ventajas medioambientales, térmicas y ornamentales frente a otras soluciones parecidas.
 

 
Aunque tampoco hay que olvidarse del Proyecto Social Huerto Colectivo, un parque y espacio colectivo sito en Nigüelas (Granada) que se utiliza como cine de verano y escenario de actuaciones y conciertos, que se construyó sobre un huerto abandonado utlizando empresas del municipio y creando turnos de 15 días para que pudiesen trabajar el mayor número posible de vecinos.
 
Todo enmarcado en un Construmat en el que se ha hablado de las últimas tendencias tecnológicas, desde la impresión en 3D hasta el uso, por parte de la construcción, del Internet de las Cosas.