“En la vida podemos elegir el color de casi todo: compras una casa y decides de qué color pintarla, compras un coche y puedes elegir el tono exacto de la carrocería, eliges el color de tus gafas, ropa, muebles,…” ¿Por qué no elegir también el color de tu Smartphone, iPad o Play Station?

Coolcolour nos ofrece esto, la posibilidad de dar color a nuestros dispositivos, convirtiéndolos en gadgets únicos. Una empresa con una idea original y divertida que tiene su origen en la necesidad que Enrique Zacheo, fundador y CEO de la startup, tenía por dar color a su portátil para diferenciarlo del resto de los Mac y tablets que había en la oficina en la que trabajaba anteriormente. “Me puse a investigar y me encontré con que las únicas opciones que había en el mercado eran vinilos y pegatinas pero esa idea no me encajaba.”

Solo en EEUU le daban una solución, pero a un precio demasiado alto y con el riesgo que siempre supone eso de enviar un dispositivo tan lejos. La alternativa, ponerse manos a la obra con un proyecto que cubriese estas necesidades desde Madrid. Así, Coolcolour comenzaba a hacerse realidad.

Llevan muy poco tiempo trabajando, pero Enrique Zacheo ya señala que a pesar de que la demanda aún sea baja, “la acogida es muy buena”. Coolcolour acaba de lanzar su web y el proceso para darse a conocer no ha hecho más que empezar, por lo que ser optimistas no es ninguna locura: “La respuesta que estamos obteniendo desde las redes sociales nos hace pensar que a la gente le gusta pero al tratarse de un concepto nuevo hay que tener paciencia”, apuntaba el fundador.

¿Qué podemos encontrar en Coolcolour?

Colores. Muchos colores. Hasta 40 colores divididos en sólidos y perlados, que además pueden tener un acabado mate o brillo, según se prefiera. Aunque en caso de que alguien no tenga bastante con esa amplia gama, en Coolcolour también atienden a peticiones (de particulares o empresas) de colores personalizados y diseños que no se encuentren en la web. 

Calidad. Pues el propio Enrique Zacheo contaba a SABEMOS cómo han “trabajado casi un año en encontrar la mejor fórmula de revestimiento para que (el color aplicado) sea lo más duradero y resistente posible al uso cotidiano”. Todo un punto a favor frente a otras opciones de personalización de dispositivos electrónicos como podrían ser las pegatinas o vinilos, que con el tiempo terminan por deteriorarse.

La diferencia aquí también la marca el precio, pues estamos hablando de que personalizar una tablet costaría unos 140 euros, un portátil 360 y una PS4 110. Aunque para quien quiera contar con un dispositivo único, ya sea desde un teclado o un ratón hasta todo un ordenador de sobremesa, Coolcolour se presenta como una genial alternativa. “Nosotros hemos intentado que el producto no sea caro, pero reconozco que no es para todos los públicos así que sabemos que perdemos a cierta cantidad de gente pero apostamos por aquellos que no ven esto como un gasto si no como un capricho”, declaraba Enrique de Coolcolour, que confía en que son muchos los que quieren diferenciarse a través de la personalización de sus dispositivos.

¿Cómo lo hacen?

“El proceso es complejo, ya que el dispositivo se desmonta por completo, luego se aplica el color y por último un revestimiento (puede ser brillo o mate) para proteger el color”, estos son los pasos que siguen en Coolcolour para dar color a los dispositivos.

Esta manipulación que se hace de los equipos supone la pérdida de la garantía de fabricante del dispositivo, aunque desde la propia empresa han sabido sobreponerse a este inconveniente vendiendo ellos mismos el producto ya personalizado, lo que incluiría una garantía como la que tendría el gadget si se comprase en cualquier otra tienda, solo que en este caso la garantía estaría proporcionada por Coolcolour. Si es el cliente quien envía su propio equipo, “nosotros reemplazamos el tiempo de garantía que aún le quede al dispositivo (desde la fecha de factura de compra)”, apuntaban desde la startup.

¿Estará dispuesta la gente a dejar que les desmonten sus terminales sólo para dotarlos de color? Esta pequeña empresa se lo juega a que la respuesta es que sí.