Los candidatos que quieren continuar su carrera en torres públicas se quejan de la retirada de la convocatoria de plazas para 2016 y critican el modelo formativo, que obliga a grandes desembolsos de dinero.

Primero tienen que pagar una cantidad que oscila entre los 30.000 y los 50.000 euros para completar el curso inicial de controlador de ruta y aproximación. Una vez que lo terminan, pueden optar a una plaza en una torre privatizada, pero nadie se la garantiza. De hecho, frente a las promesas iniciales de que el 90% de los alumnos iba a encontrar trabajo, el sindicato de controladores USCA dice que sólo un 30% de los que han estudiado en Senasa han obtenido un puesto.

Los que consiguen entrar no son unos privilegiados. Uno de ellos ha explicado a SABEMOS que su sueldo como controlador en una torre privatizada asciende a 30.000 euros brutos al año, una cantidad que considera escasa si se tiene en cuenta su alto nivel de responsabilidad.

A la convocatoria de plazas en torre pública se presentaron muchos controladores que actualmente están en torres privadas. De ahí la paralización del proceso

De ahí su cabreo cuando el Ministerio de Fomento retiró la convocatoria de 45 plazas para controlador en torre pública, a la que muchos se habían presentado para mejorar sus condiciones laborales con el paso de la empresa privada a la pública, una situación que dejaría a las torres privadas “en cuadro”.

Ese fue el verdadero motivo por el que se suspendió el proceso, nos ha indicado. Lo sabe porque Senasa publicó en su web una prelista con los admitidos provisionales, gracias a la cual las compañías privadas que gestionan torres se enteraron de que sus empleados se querían ir.

“Yo no he recibido ninguna presión por parte de mis superiores”, ha aclarado este controlador, que se lamenta de la “concatenación de errores” por parte de Fomento. Un desatino que ha desembocado en la cancelación sine díe de la convocatoria y que podría conllevar agravios para aquellos que han quedado expuestos ante sus jefes después de que sus nombres hayan estado colgados en la lista de Enaire. La situación se ha convertido en un callejón sin salida.

Quejas continuadas

Pero esta es sólo la guinda en el pastel del enfado de estos trabajadores. Por si no hubieran gastado suficiente dinero para poder ser controlador, los que quieran aspirar a un puesto en las torres públicas han de completar otro programa de formación en Senasa -una entidad pública- con un precio de unos 50.000 euros.

“Ante todo, no quiero pagar más”, nos ha contado este controlador con el que hemos hablado. “Están destrozando una profesión muy importante”, ha denunciado.

Este problema también le preocupa a USCA, que ha criticado las astronómicas cifras de dinero que hay que gastar para completar la formación. Este “filtro económico”, han subrayado, puede dejar fuera de la carrera a personas con menos recursos, que serían unos excelentes trabajadores.

Eso sí, todo el mundo espera como agua de mayo que cristalice la convocatoria de plazas, que sería la primera en diez años.

Foto: Flickr – Juanedc