La coalición de Cayo Lara y Alberto Garzón aspira a superar el 20% de los votos en esta capital castellanoleonesa en las elecciones del domingo. La tendencia es justo la contraria a la del resto de España gracias a la escasa implantación de Podemos en la ciudad, a la división del PSOE local y al tirón electoral del candidato, Francisco Guarido.

¿Qué ocurre en Zamora? La capital del Duero se ha convertido en un providencial oasis para Izquierda Unida, revelándose como la única plaza que aporta buenas noticias en esta campaña a la formación de Alberto Garzón y Cayo Lara, fatalmente penalizada por el auge de Podemos. Los sondeos sitúan a la coalición como segunda fuerza en esta ciudad castellanoleonesa, superando al PSOE, y le vaticinan un respaldo de en torno al 20% de los votos en las elecciones del domingo. Además, auguran la pérdida de la mayoría absoluta para el PP, lo que dejaría a IU con opciones de hacerse con el bastón de mando si se entiende con el resto de la oposición.

Una situación anómala, máxime teniendo en cuenta el cariz conservador de esta urbe, que se explica por una confluencia de factores. “Nuestro éxito se basa en primer lugar en el trabajo bien hecho a lo largo de los años, legislatura tras legislatura”, explica a SABEMOS el concejal y coordinador provincial de IU, Miguel Ángel Viñas. Su formación lleva 24 años ininterrumpidos teniendo al menos un representante en el consistorio zamorano y su crecimiento desde 1991 ha sido constante, retrocediendo sólo en 1999, en plena eclosión del PP de Aznar.

Así, en 2003 dobló su número de votos y obtuvo dos ediles; en 2007, sumó un concejal más; y en 2011 superó el 16% de los sufragios para hacerse con cuatro actas municipales. Ahora, la previsión es obtener cinco o seis de las 25 a repartir, las mismas que obtendrían los socialistas. La suma de ambos partidos les dejaría al borde de la mayoría absoluta. Ante ese escenario, parece que será Ciudadanos -sacará tres concejales según las encuestas- quien tenga la llave de la gobernabilidad.

¿Y Podemos? “Aquí no apoyan a nadie oficialmente, no se entendieron con Gana Zamora, plataforma de dos partidos minoritarios, y tampoco quisieron sumarse a nuestro proyecto”, cuenta Viñas, que en cualquier caso aclara que la aparición de la formación morada nunca supuso un peligro para ellos: “no lo hemos sufrido, apenas se fueron cuatro militantes”.

El padre de Pablo Iglesias, residente en Zamora, dejó IU el año pasado para apoyar a su hijo

Uno de los que cambió de barco el año pasado fue Javier Iglesias, padre del secretario general de Podemos, afincado en Zamora desde hace años: “Era militante de toda la vida del Partido Comunista y antes de las europeas se fue al partido de su hijo, del que fue apoderado, cosa comprensible porque es su hijo, pero casi nadie más se fue”. Sin embargo, Iglesias padre no se está implicando en la campaña municipal, donde Podemos nunca tuvo opciones claras, y se está centrando en el proyecto autonómico.

Un bloque compacto capitaneado por Guarido

Además del trabajo bien hecho y de la poca implantación del partido del círculo, varias circunstancias más explican el éxito de IU en Zamora. Según su coordinador provincial, “la unidad” de la coalición y el tirón de “nuestro candidato” son claves también. En esta ciudad no se dan las tensiones internas que lastran a IU en otras zonas, como Madrid -“cosa que ni nosotros entendemos”-, sino que conforman “un grupo compacto” que trabaja en bloque. A ello le añaden el aglutinar “bajo nuestras siglas a asociaciones de estudiantes, colectivos sociales” que apuntalan su estructura y mantenerse en permanente contacto con los vecinos.

En este sentido, Viñas destaca la iniciativa de sacar “cada dos o tres meses” una publicación en la que informan al detalle de la actualidad del Ayuntamiento y del trabajo del grupo municipal. “Es algo que no hace ningún otro partido y que la gente agradece mucho”, indica. Con el último número, sacado hace apenas unas semanas, llevan ya 82 ediciones publicadas.

Su candidato a la alcaldía es el mejor valorado y el segundo más conocido

Luego está el factor Francisco Guarido. Este concejal, cabeza de cartel de IU para el 24-M, es el político mejor valorado de la ciudad y el gran catalizador del trabajo de su equipo. Los zamoranos le puntúan con un 5,86, mientras la alcaldable del PP, Clara San Damián, obtiene un 5,63 y el candidato socialista, José Luis Gómez, un 5,13. Guarido es además conocido por el 73,4% de los encuestados, porcentaje similar al de San Damián -76,85- y muy superior al de Gómez -37,4%-.

Precisamente las horas bajas por las que pasa el PSOE en Zamora es otro condicionante que juega a favor de IU. Las luchas intestinas que desde hace años mantienen distintas facciones del socialismo local culminaron hace unos meses con la dimisión de cuatro de los seis concejales del PSOE y el abandono de decenas de militantes. Como colofón, parte de los huidos montó el partido Ahora Decide, que concurre a las municipales y amenaza con quitarles un buen puñado de votos.

El caldo de cultivo es ideal para Izquierda Unida, que está sabiendo hacer de Zamora su particular bastión, entre tanta mala noticia a nivel nacional. Mientras el CIS vaticina que sólo entrarán en cinco de los 13 parlamentos autonómicos que se renuevan el domingo -ahora tienen escaños en ocho- y que retrocederán en la práctica totalidad de ayuntamientos donde están presentes -a excepción de aquellos donde concurren junto a Podemos-, en la capital del Duero la expectativa es convertirse en primera fuerza de la izquierda y luchar por la alcaldía. “Vamos a superar al PSOE y a sacar más del 20% de los votos, eso seguro”, sostiene Viñas. Y es que Zamora nunca se ganó en una hora, bien lo está aprendiendo Podemos.

Imagen | Flickr – Jacinta Llull