Quien diga que las opiniones ajenas no le influyen miente. Como un bellaco, además. Influyen para bien y para mal. Te predisponen a favor o en contra de un producto de cualquier tipo, y esa predisposición puede dar lugar a sorpresas o decepciones.

Sirva de ejemplo el último -por el momento- disco de estudio de la banda norteamericana Metallica, Death Magnetic. Después de tres decepciones (Load, Reload y St. Anger) y media (el Black Album) y de dos sacacuartos innecesarios (un mal parido directo con orquesta y un disco de versiones), Metallica se había convertido en un grupo del que ni me molestaba en leer sus noticias. Hasta que un amigo me dijo que Death Magnetic era como mínimo un disco digno y que había que darle una oída, y allí planté mis orejas confiando en el buen criterio de un experto… y ha acabado por convertirse en uno de mis discos favoritos del grupo.

Pero cuando las expectativas generadas por las opiniones ajenas son excesivamente altas (o bajas) aparece el temido (o deseado, dependiendo del lado de la transacción comercial en el que estés) hype.

En el mundo del cine, he tenido dos casos muy claros de hype en los últimos años. Uno fue Spiderman 3 de Sam Raimi, la de Veneno y Sandman. Todo el mundo me la había puesto tan mal que cuando la vi hasta me entretuvo. A ver, por supuesto que es la peor de Spiderman de Raimi, y de largo. Pero hasta se puede sacar algo positivo de ella (en general, todo lo que tiene que ver con Sandman), y no me lo esperaba. Y el otro, a la inversa, la primera película de Los Vengadores. ¡Uah! ¡La cumbre de los superhéroes! ¡Una película que deja en pañales a Spiderman 2 de Raimi y X2 de Singer! Y me encuentro con… una película que, en el mejor de los casos, me parece normalita.

Por ello, cada vez que veo que a mi alrededor las opiniones empiezan a exaltarse, intento zafarme de ellas para tener una percepción lo menos influída posible. Pero claro, como desde que salió a la venta The Last Of Us hace un par de años había oído una y otra vez que estamos ante el posiblemente mejor videojuego de la historia, algo de hype ya llevaba creado.

Y como siempre ocurre, el exceso de hype acaba decepcionando. A ver, que no digo que sea un mal juego -que no lo es en absoluto, que es realmente bueno- pero es que he jugado cosas mejores y me esperaba más. Mucho más.

La historia empieza en el presente. Joel es un tipo que vive con su hija de 12 años en Texas. Surge una epidemia de un hongo mutante que convierte a los seres humanos en caníbales descerebrados (zombies subsección infectados, vamos) y vemos como se empieza a liar parda.

Veinte años después, la civilización como la conocemos se ha ido al carajo, y nuestro estimado padre de familia monoparental se ha convertido en un traficante de armas en una zona de cuarentena en Boston. Y en mitad de un trapicheo, a Joel le encargan una misión de transporte. Tiene que entregar un cargamento a un grupo de rebeldes fuera de la zona de cuarentena. El problema es que el cargamento se llama Ellie y es una adolescente.

Y el punto de partida argumental no está pero que nada mal, aunque no pasa de ser una excusa para un juego que resulta ser un “tira para adelante y cárgate todo lo que te encuentres por el camino” con alguna pausa de vez en cuando en forma de video que hace avanzar la historia. Vamos, una película que entre escena y escena nos deja cargarnos unos cuantos bichos. En su defensa hay que decir que cargarse los bichos no es “corre hacia ellos y aprieta la X lo más rápido que puedas”, que hay que plantearse una estrategia. Tienes que elegir entre sigilo, armas de fuego, trampas, bombas… y una mala elección te puede hacer desperdiciar unos recursos que no sobran, meterte en un fregado cuerpo a cuerpo del que no vas a sobrevivir o alertar a más bichos que aún no se han dado cuenta de tu presencia.

Y no sólo es que el combate haya que analizarlo y pensarlo antes de lanzarse de cabeza, es que la historia interesa, y que cada vez que paras el juego es por que la cabeza te dice que ya es hora, no porque estés aburrido, que siempre te quedas con ganas de saber cómo sigue la historia. Y es que los personajes te interesan… y Ellie cae francamente bien. Y teniendo en cuenta que es una adolescente, tiene mucho mérito.

Y gráficamente es una puñetera pasada. Ahí sí que reconozco que es posiblemente el mejor juego que ha pasado por mis manos de la PS3.

¿Peros? Dos muy gordos

El primero es que intenta dar sensación de mundo abierto pero es absolutamente lineal. El camino correcto es el único sitio por el que puedes ir. Y aunque a veces parezca que entras es un área abierta, no es más que un ensanche del camino. Si entras en una urbanización de casas abandonadas, el sitio del que vienes está claro y el sitio al que te diriges es la única salida que tiene la urbanización. Lo que hay entre medias son zonas de combate y lugares en los que rebuscar materias primas para las armas.

Y el segundo… es que es un Uncharted con zombis. Vale que es otro juego de Naughty Dog, y puestos a sonar a un juego conocido, Uncharted no es un mal referente, pero eso de agacharte para poner las manos y que tu acompañante femenina que es poco más que un florero pueda trepar a una zona fuera de su alcance suena muy conocido. Quizás tenga menos plataformas que los Uncharted, pero es que suena a formas ya conocidas. Y sobre lo de la acompañante, dudo muy seriamente que me vaya a encontrar otra como la Elizabeth de BioShock Infinite…

Entonces, ¿cuál es el problema?

El hype. El maldito hype. Es, objetivamente, un juegazo, de los mejores que he probado en el último par de años. Pero me lo habían vendido como algo que se iba a merendar con patatas a Fallout 3, Assassin’s Creed: La Hermandad y el mencionado BioShock Infinite… y no llega al nivel de interés de ninguno de los tres. Pero, eh, estar entre los 10 primeros no está nada mal.