3.400 millones de euros y unas condiciones que procuren a un posible cuarto operador competir con los tres grandes han sido los causantes de que Bruselas dé luz verde en la compra de Jazztel por parte de Orange. Todo siempre supeditado a la mejor competencia, ¿pero realmente la Comisión Europea se fija en otros mercados?

El 16 de octubre de 2014 se notificó a la Comisión Europea la intención de comprar Jazztel por parte de Orange. Tras un proceso abierto de investigación en diciembre, el organismo europeo se ha dotado de cinco meses para decidir cuál era el mejor escenario competitivo en España para permitir dicha compra. La única obsesión era favorecer un mercado más dinámico en el que los clientes salgan ganando.

De hecho, es curioso que desde la filial gala no hayan puesto un “pero” a las exigencias (que no son pocas). Entre las condiciones por partes de la Comisión Europea destaca el compromiso de Orange a ceder una red independiente de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) que abarca entre 700.000 y 800.000 unidades inmobiliarias y que es similar al tamaño de la red actual de FTTH de Orange en España. Además, la firma gala se ha comprometido a ofrecer acceso mayorista a la red nacional de ADSL de Jazztel al comprador de la red fibra durante un período de hasta ocho años. Todo eso para que haya un cuarto operador que entre en disputa con los tres convergentes que gobernarán el mercado.

La duda que surge ante estos cinco meses de deliberación tiene que ver con ese misterioso cuarto operador. Todo parece indicar que será Yoigo o MásMóvil, ya que ambas presentan el perfil perfecto para: a) representar el perfecto papel de outsider que genera la sensación de mercado competitivo, b) ganar tamaño y ser comprada por una de las “grandes” y seguir así con el reordenamiento en el sector de las telecomunicaciones.

Ambas opciones son totalmente viables, pero atendiendo a algunos de los mercados europeos más grandes da la sensación de que la “opción b” tiene más sentido. Si el propósito de la Comisión Europea es ir desarrollando un marco común para los países miembro, la concentración máxima será el camino.

¿Competencia?

En estos momentos el mercado español se resume de la siguiente manera:

mercado

Banda ancha fija                       Móvil

Telefónica – 45%                         Movistar – 31%

Orange – 15%                              Vodafone – 22%

Jazztel – 12%                               Orange – 22%

Vodafone – 8%                             Yoigo – 6%

Ono – 13%                                   OMVs (+ Ono y Jazztel) – 16 %              

Resto – 5%                                    

Fuente: CNMC

Por lo que respecta a la banda ancha fija, y pese a las concentraciones llevadas a cabo por Vodafone y Orange, uno de cada dos clientes sigue perteneciendo a Telefónica, y el otro que queda se lo reparten entre ellas. ¿Qué espacio queda para un cuarto operador?

En el segmento móvil está algo más fragmento, pero igualmente no parece muy posible que un cuarto operador pueda suponer una amenaza real, y menos para provocar ese mercado competitivo que ha llevado a la Comisión Europea a tardar cinco meses para decir esto.

Ahora bien, ¿cómo están los principales mercados europeos? Por lo que respecta a Reino Unido, y una vez se integren O2 y Three, tan solo quedarán tres operadores con red y peso real en el segmento móvil. Vodafone (26%) y EE entre un 30% y 40% conforman una terna que no ofrece más alternativas.

Eso por no mencionar la adquisición de EE por parte de BT. De esta forma, en banda ancha móvil, entre la propia BT, Sky y Virgin controlan el 70% del mercado, quedando Talktalk por detrás sin tener una gran presencia (15%).

Situación parecida se vive en Francia. En la parte móvil Orange domina el mercado con una cuota del 35%, seguida por SFR (27%) y ya bastante alejadas se sitúan Bouygues (14%) y Free (10%), con el añadido de un 12% por parte de los virtuales. Es decir, otro segmento y otro mercado donde realmente no existe un cuarto competidor.

Menos aún en fijo, ya que Orange eleva su cuota hasta el 40%, siendo en este caso Free (22%) y SFR (21%) las que siguen. De lejos Bouygues (8%) y el resto de operadores. Otro caso más que calca el modelo español con un operador de vertiente pública que domina el mercado y otros dos que a duras penas sumando fuerzas elevan ese rango.

Por último, el mercado alemán presenta esas mismas-casi-calcadas cuotas de mercado. En su movilidad, y tras la unión de E-Plus y O2, podrán llegar a casi el 40% del mercado. Mientras, T-Mobile (33%) y Vodafone (30%) se reparten el resto de una tarta que apenas deja invitados y que, una vez más, tiene unas perfectas simetrías de extraña competencia.

¿Su mercado de banda ancha? Otra réplica. En este caso es Deutsche Telekom (45%) el operador que más clientes congrega. Tras él se sitúa Vodafone en su acuerdo con Kabel, que suman casi un 20%, y tras ellos 1&1 (11%) y O2, que apenas llega al 11%.

¿Oligopolio competitivo?

En la extraña búsqueda de términos para conceptualizar la economía, el consejero delegado de Vodafone, Vittorio Colao, sacó de la chistera el oligopolio competitivo para redefinir la nueva situación en el sector de las telecomunicaciones. Ese oligopolio que ha tardado cinco meses en pretender erradicar la Comisión Europea, pero que ha dejado como en los demás países.

En los mercados presentados no hay cuarto operador, ¿lo habrá en España? A tenor de las exigencias de Bruselas todo hace indicar que sí, pero analizadas las cuotas de mercado, el margen para que haya otro player más de peso en el mercado es irreal. De hecho, no lo hay en ningún gran mercado y, además, la tónica dominante empuja hacia la concentración masiva en torno a grandes grupos. Por lo tanto, habrá que seguir buscando a ese cuarto operador fantasma.

Imagen | Flickr – Andrea