El candidato de Ciudadanos a la Comunidad de Madrid reconoce que los poderes fácticos ya se interesan por su proyecto, se confiesa admirador de Felipe González y José María Aznar y asegura que el pacto anticorrupción también será su línea roja en las negociaciones postelectorales. Lleva apenas unos meses en política, pero asegura que está siendo la experiencia de su vida.

Es el aplicado hombre de Albert Rivera en la Comunidad de Madrid. Más que como discípulo aventajado del líder de Ciudadanos, Ignacio Aguado (Madrid, 1983) emerge como un clon riveriano que maneja al dedillo las ideas fuerza del partido naranja -el proyecto es de país, importa el programa y no los cargos, se dialogará con todo el mundo-, acaba de llegar a la política procedente de la empresa privada, jugó al waterpolo y hasta nació en democracia. Aguado huye del politiqués y del adoctrinador tono mitinero para musitar pedagógicamente sus propuestas. Este candidato que susurra a los votantes, socio del Atleti desde los 14 años y admirador del carisma de González y Aznar, asegura que entra en política porque el momento es decisivo. Y decisivo quiere ser él a partir del lunes en un territorio donde el PP es hegemónico desde hace 20 años.

La ilusión desbordada de los primeros actos de Ciudadanos se ha transformado ya en euforia. ¿No están hinchando demasiado las expectativas?

No, tenemos que creer que el cambio es posible. Llevamos 35 años sin un momento político como el actual, donde la gente en la calle está pidiendo el cambio, donde existe un proyecto que puede permitir ese cambio, con un líder como Albert Rivera que lo encabeza a la perfección, confluyen muchos elementos que nos hacen soñar y yo creo que siempre siendo consecuentes y sabiendo que las encuestas son encuestas, que hay muchas resistencias al cambio, pero por qué no soñar y por qué no pensar que se puede. La frustración de no cumplir expectativas llegaría solo cuando has podido hacer algo y no lo has hecho.

¿Cómo vive un recién llegado a la política la vorágine de una campaña electoral? ¿Se va acostumbrando?

Con intensidad. Es un aprendizaje espectacular, no hay nada parecido en la vida. Se trata de ir pasando una serie de pruebas que te vas encontrando en la campaña, en la gestión de equipos, de tu propio liderazgo, no hay una actividad que te pueda enseñar tanto en tan poco tiempo.

¿Vio el vídeo #DesmontandoACiudadanos?

Sí lo vi, bueno vi una parte, no entero.

¿Esperan más ataques de ese estilo antes de las elecciones, e incluso después?

No lo sé, lo que sé es que nosotros no vamos a entrar en la liga del navajeo y de las campañas negativas, no va ni con Begoña ni conmigo. Venimos a proponer, a construir, a poner encima de la mesa reformas y propuestas que creemos que son necesarias y siendo absolutamente demócratas y respetuosos con otras formas políticas y con la gente que quiera votarnos o no votarnos, que son los que decidirán.

Usted viene de trabajar como lobista en el sector energético. ¿Siente que ha cruzado la puerta giratoria a la inversa?

Exacto. Vengo de la empresa a la política, que es algo que debería pasar más a menudo, que gente de la empresa, de la administración, de la sociedad civil… dé el paso y entre en política una etapa de su vida. Creo que es positivo y animo a ello.

Lleva en su lista a la Asamblea a exmiembros de PP, PSOE y UPyD. ¿Ellos no pertenecen a la vieja política que quieren regenerar?

Nuestra número tres, Eva Borox, estuvo en el PSOE y desde que la conocí me ha parecido una persona con ganas de verdad de cambiar las cosas. Hay mucha gente en política que quiere cambiar las cosas, también Alberto Reyero (ex de UPyD)… El tema no es tanto si vienen de la política o no, sino si están comprometidos con el ideario de Ciudadanos y con cambiar las cosas o no. Un partido tiene que ser una herramienta para cambiar la realidad, a poder ser a mejor. Lo que pasa es que las herramientas de algunos se quedaron oxidadas y entonces lo mejor es cambiar de partido.

¿Esa labor regeneradora la han de hacer en exclusiva los nacidos en democracia?

No, yo creo que eso se ha malinterpretado. Hay que apostar por la regeneración democrática y el liderazgo de esa regeneración tiene que llevarlo la gente que conoce lo que ha pasado durante los últimos años y tiene ese empuje y ese tirón para encabezar el cambio. Pero en cualquier caso España la formamos personas que nacimos en democracia y que no nacieron en democracia, todos estamos en el mismo barco y hay que contar con todos. Sería un error no contar con la experiencia de personas que saben cómo es vivir en un régimen no democrático, que nos puede poner sobre aviso sobre prácticas no democráticas… Sería un error.

En el debate de Telemadrid usted y Cifuentes protagonizaron piques enconados. Y los ataques al PP se prodigan cada vez más desde Ciudadanos. ¿Luchan por diferenciarse de los populares?

No hay ninguna estrategia. Lo que pasa es que si hablamos de corrupción, aquí en la Comunidad de Madrid las siglas del PP están marcadas con ese sello. Llevamos años sufriendo escándalos vinculados con ellos, cada mañana nos levantamos con nuevos casos, es insostenible. No es Cifuentes el problema, como no lo es Gabilondo, que pueden tener ganas de cambiar las cosas pero pertenecen a dos partidos infestados por la corrupción. Es complicado ser el regenerador de la política en España si formas parte de un partido que está afectado de manera directa por la corrupción y que no te va a permitir cambiar las cosas. Son organizaciones tan férreas, tan herméticas, con redes clientelares tan grandes en torno a ellas que no te van a dejar a ti, Cristina Cifuentes o Ángel Gabilondo, cambiar las cosas. Te van a imponer las políticas igual que te han puesto a dedo como candidato.

¿Un pacto de varias fuerzas políticas contra la lista más votada desvirtuaría el mandato ciudadano expresado en las urnas?

Es que formar coaliciones para que otro no gobierne me parece un error. Cuando el candidato de IU dice ‘quiero que no gobierne el PP, hay que echar al PP’… Yo no creo que sea cuestión de echar a nadie, sino de presentar un programa, convencer a los ciudadanos y luego gobernar intentando unir. Es un error decir que el PP es el culpable de todos los males. Ha hecho muchas cosas mal pero también ha hecho cosas bien, ser sectarios y dogmáticos en política es un error. Y más ahora que vamos a un escenario donde va a haber que buscar consensos.

Pero, ¿el más votado debe tener prioridad en las negociaciones postelectorales?

Sí, es lógico. El partido más votado es el que tiene que iniciar las negociaciones y el que tiene que intentar garantizarse la gobernabilidad.

¿Su línea roja para pactar también será el decálogo anticorrupción?

Claro, es que nos lo están pidiendo en la calle. En la Comunidad de Madrid habrá que definirlo, tampoco quiero adelantar acontecimientos, yo aspiro a aplicar ese pacto desde el Gobierno.

¿Ya le llaman los poderes fácticos, gente con poder y olfato político?

Cuando vamos a los desayunos informativos o a reuniones con empresarios o con sindicatos o con asociaciones o agrupaciones se nota el interés. Sí, se nota, se nota que se acercan, que se interesan, que se presentan y que advierten que puede venir un cambio importante en la Comunidad de Madrid y que necesitan tener ese link, ese contacto por lo que son, por la función que hacen.

Pero al palco del Bernabéu todavía no le han invitado…

Ese titular se malinterpretó totalmente. Me preguntaron si iría al palco del Bernabéu en caso de invitarme Florentino Pérez y dije que por qué no, pero no por el hecho de ir al palco, sino porque representaría a un colectivo y el Real Madrid es más que un equipo de fútbol, es una imagen de la ciudad y hay que hacer una labor institucional. Pero me da igual si es en el palco o en otro sitio. Casi mejor preferiría otra zona, una sala de reuniones donde se pueda intercambiar opiniones con el presidente del club o con cualquiera.

Usted ha conocido a cuatro presidentes regionales: Leguina, Gallardón, Aguirre y González. ¿Quién cree que ha sido el mejor?

(Reflexiona unos segundos) Pues no sabría qué decir, todos han hecho cosas bien y cosas mal. Esta última legislatura ha sido especialmente gris, Ignacio González se encontró con la presidencia sin haber sido elegido como número uno por los madrileños y los tres grandes proyectos que ha tenido encima de la mesa han fracasado: los Juegos Olímpicos, Eurovegas y la privatización de la sanidad. Y como no ha habido mucho más, ha sido una legislatura perdida.

Descartado González, entonces. ¿Entre los otros tres?

Aguirre hizo cosas bien en momentos de bonanza económica, apostó por un modelo educativo que en líneas generales está en línea con lo que defiende Ciudadanos, con libertad de centro y bilingüismo… Luego cayó en comportamientos arrogantes y ha estado muy alejada de la ciudadanía. Pero en general todos han hecho cosas buenas, han ido aportando cosas y han ido construyendo Madrid.

¿En ese modelo educativo es donde más sintonía tienen con el PP?

Sí, las líneas de bilingüismo, plurilingüismo y libertad de enseñanza las compartimos. Pero también pensamos que el PP ha apostado por esas líneas sin desarrollarlas convenientemente. Por ejemplo, no ha sido capaz de adaptar el profesorado al modelo. Tenemos profesores faltos de formación para impartir sus clases en inglés.

¿Es Madrid un paraíso fiscal en España?

Es una de las regiones con menos impuestos de España.

¿Y eso es bueno o malo?

Depende de qué proyecto queramos de país. Si queremos un país unido y fuerte dentro de una UE fuerte a lo mejor hay que plantearse, no subir los impuestos a los madrileños, pero sí intentar que tengamos todos los españoles un régimen fiscal similar. Lo que no tiene sentido -y ya nos han tirado de las orejas en la UE por ello- es que se esté pagando casi el doble de impuestos en Andalucía o en Cataluña que en Madrid. Incidir en la diferencia impositiva o de cualquier otro tipo entre españoles es hacer un flaco favor a un proyecto nacional fuerte.

Pero ese proyecto no está en su mano, lo que está en su mano es subirlos o bajarlos en Madrid.

No, claro que no. Por eso proponemos una reforma fiscal a nivel nacional para armonizar impuestos, reducir la presión fiscal a la clase media y que la gente de Asturias o Andalucía no tenga que venir a morir a Madrid, que es algo es patético.

En el debate deslizó que en la región hay demasiados hospitales. ¿Cuáles sobran?

Tenemos 36 hospitales en la Comunidad de Madrid. Hay que invertir en sanidad, pero hay que invertir con cabeza. Treinta y seis hospitales, varios de ellos construidos en los últimos años sin que se haya aumentado el número de camas y habiendo despedido a siete mil trabajadores sanitarios, teniendo el Gregorio Marañón semivacío, quirófanos parados, instrumental inutilizado… Lo decía muy bien en el debate Ramón Marcos (candidato de UPyD): la sanidad no pasa por el ladrillo, pasa por poner al ciudadano en el centro de la política sanitaria.

Usted repite en sus intervenciones que se mete en política por lo histórico del momento. ¿La vocación le ha nacido ahora, a los 32 años?

Siempre me ha gustado la política, desde pequeño. Siempre me han gustado los proyectos colectivos, he creído en que la suma de personas es más fuerte que uno solo…

Pero, ¿esta es su primera implicación personal?

Sí. La primera con un compromiso cierto y palpable, renunciando al puesto de trabajo.

¿Y quiénes fueron sus referentes políticos en esa infancia y juventud?

No tengo ninguna figura concreta, pero me gustan mucho algunos componentes de algunos líderes, como la capacidad de generar ilusión de Felipe González. Aznar también fue un gran líder, con determinación, ofrecía sensación de tener respuesta para todo. Luego los dos tuvieron luces y sombras, pero les tengo especial respeto porque tenían un proyecto de país y porque generaban atracción.

Para terminar, dos cuestiones más personales por las que también pregunté hace unos días a Begoña Villacís. Tengo entendido que es usted muy del Atleti…

Sí, llevo 18 años de socio. Sufriendo en términos generales, aunque ahora menos. Voy con mi hermano al campo, es también una oportunidad que tenemos de vernos y hablar. Aunque ahora llevo unos cuantos partidos sin ir, claro.

¿Cuál es su rincón favorito de la Comunidad?

Me gustan muchos. Aranjuez, Chinchón, Alcalá de Henares… en la capital, los jardines de Sabatini, toda esta zona alrededor de la plaza del Dos de Mayo, el barrio de La Estrella, donde nací. Hay muchas zonas en Madrid que me gustan, son preciosas y merece la pena conocerlas.