Mira que me cae bien Pdr Snchz. El tipo no solo trabaja duro, sino que además es honesto. Y guapo. Y alto, alto de cojones. Tengo una foto con él en el que mis ojos están a la altura de sus bien torneados pectorales. Nunca, jamás de los jamases, se me hubiese ocurrido sacarle en El Número Infinito. No lo hubiese hecho ni siquiera cuando redujo su nombre a su más pura esencia, sin esas molestas vocales que todos estamos deseando eliminar de nuestras vidas, y que afortunadamente los más jóvenes se encargarán de aniquilar a golpe de WhatsApp.

No le hubiese sacado en la columna, porque sería feo y antideportivo, como pescar peces en un barril. Juro que hubiese sido mi última opción, y ser el último de un número infinito es decir mucho. Pero en política una sola frase puede trastocar tus planes del fin de semana, así que tendremos que esperar para ver a la buena de Esperanza Aguirre transitar por estos párrafos. Porque ayer Carlos Alsina entrevistó a Pdr Snchz en el programa Más de Uno de Onda Cero, le preguntó por el chanchullo de Aznalcollar que un par de días atrás destapaba El Mundo, y Pdr respondió con voz tonante: “El Partido Socialista es incompatible con la corrupción”.
 
Sé que leído suena increíble. Le juro, lector, que no me lo invento. Escúchelo usted mismo.
 

Teniendo en cuenta que el PSOE recoge ahora mismo el 30% de las causas por corrupción abiertas, no podemos ignorar su meritorio segundo puesto, por debajo del 48,4% que acumula, para sorpresa de pocos, el Partido Popular. Pero si empezamos a sumar, en lugar de imputaciones, la cuantía implicada en los casos de los que hablamos, las cifras arrojan un resultado muy distinto. Vamos a dejar de lado Mercasevilla, Matsa y las falsas ayudas a la formación. Quedémonos solo con los EREs, con sus 266 imputados y un fraude estimado de 1200 millones de euros. Dos ex-presidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, imputados. Tres ex-consejeros, imputados también. Los cinco, aforados nacionales. Empresas de gran calado como Bodegas González Byass, Minas de Río Tinto y Dhul, implicadas. Los sindicatos, en el ajo como mediadores.
 
Una corrupción sistémica, tan imbricada en el tejido social andaluz que da igual la ingente cantidad de portadas que salgan en los diarios destapando la podredumbre. Vuelven a ganar, porque es su modus vivendi.
 
Volvamos a escuchar de nuevo al temerario líder de la oposición.
 

¿Lo ha escuchado? Ni un matiz de duda, ni una sola inflexión de ironía, ni el más leve resquicio de sarcasmo. Solo pura, incomprensible, necia sinceridad.