La planta de la multinacional química alemana BASF en Ludwigshafen va a acoger a veinte alumnos de formación profesional (FP) de Tarragona, que llegan con contratos de prácticas profesionales de cuatro meses. Se trata de la primera promoción de un programa educativo conjunto entre la compañía y el instituto Comte de Rius.

Alex tiene 19 años y se va a ir a trabajar a Alemania. Quiere irse a trabajar a Alemania. Ese fue el motivo por el que se apuntó en el curso 2013-2014 a un programa de formación profesional de la modalidad dual, esto es, que incluye prácticas en empresas como complemento al horario lectivo en clase.

Él, como otros 19 alumnos en su año, se decantó por el instituto tarraconense Comte de Rius, que dispone de un plan conjunto con BASF, para acabar trabajando como operador en la planta química de la compañía en la localidad germana de Ludwigshafen. Álex se irá allí después del verano, tras haber completado su FP, al encuentro de un contrato de prácticas, de una oportunidad que no tendría tan fácil en España.

“Si ofreces a mis amigos un billete para irse y estar fuera un año o dos, lo cogerían”, asegura un alumno

“Si tú ahora mismo preguntas en mi círculo de amigos qué harían si les diesen un billete para irse y estar fuera un año o dos, lo cogerían”, afirma en una conversación telefónica.

Como en la película protagonizada por Alfredo Landa, Vente a Alemania, Pepe, la locomotora europea sigue atrayendo a los vagones desocupados del resto del continente.

Una FP útil para todos

Antes dejar el país, los alumnos estudian durante 2 años la teoría necesaria para desempeñar el trabajo que realizarán en la fábrica alemana, explica a SABEMOS la responsable de Selección y Desarrollo de BASF en España, Rosa Marsal. De esta forma, los futuros empleados cuentan con una base más sólida y la compañía tiene la oportunidad de “conocerles mientras están en formación”, dice, “con lo que nos aseguramos de que la gente que hemos escogido es la que queremos”.

Con esta iniciativa todo el mundo gana, apunta Rosa, quien cree que BASF consigue personal “con muy buena formación” gracias a este sistema. Mientras, los alumnos que se apuntan acaban con una salida que no siempre pueden encontrar en un país con unas vergonzantes tasas de desempleo juvenil y un mercado laboral dominado por los contratos leoninos.

“Lo que obtenemos es gente preparada para el futuro de la empresa”, dice una responsable de BASF en España

“En España tenemos la necesidad de que la gente encuentre trabajo, sobre todo la gente joven. Por otro lado, en la central de Alemania necesitamos personas con muy buena formación todos los años. Con este programa, nos adelantamos a las necesidades de futuro, nos aseguramos de que la gente que hemos seleccionado tiene talento y, además, les proporcionamos una formación de calidad. Sobre todo, lo que obtenemos es gente preparada para el futuro de la empresa”, detalla Rosa.

El instituto Comte de Rius va a iniciar en el curso 2015-2016 la tercera edición de este plan, que se enmarca en los esfuerzos públicos y privados por impulsar la formación profesional. No en vano, el 65% de los trabajadores que necesita BASF encajan en este currículum.

Un billete de ida

“Yo lo veo como una oportunidad porque no es un billete sin regreso. Esto no es una desgracia”, resalta Rosa. “Como persona creces muchísimo y como profesional te sirve para aprender otro idioma. Una experiencia internacional siempre te va a enriquecer. Y siempre puedes regresar”.

Es, recalca, una opción de futuro, ya que “si en diciembre se quieren quedar y lo han hecho bien”, la compañía les ofrece un contrato en Ludwigshafen.

“Lo que nos pasa es que hay más jóvenes que oportunidades”, explica la responsable de BASF

“Lo que nos pasa es que hay más jóvenes que oportunidades. En los últimos años, con la situación económica que hemos tenido, no les hemos podido dar todas las que se merecen”, indica Rosa. “Hay más jóvenes que oportunidades -reitera-, pero son súper válidos”.

La empresa, añade, apuesta por ellos desde el principio, antes de que se hayan formado, y hace una inversión importante. “Vamos a destinar más de medio millón de euros cada año a cada grupo de 20 personas”, concreta.

Álex Entrena coincide con las observaciones de Rosa: “Con este programa me garantizo que el puesto de trabajo está; es como un premio”.

“Siempre había dicho, desde pequeño, que yo quería ir a trabajar fuera, durante un tiempo o para siempre. No sé lo que voy a hacer de aquí a unos años pero ahora mismo quiero quedarme allí, vivir la experiencia y trabajar”, comenta Álex.

Y con respecto a los que más sufren con la partida de los jóvenes, además de todas las empresas que no han podido atraer ese talento, Álex lo tiene claro: “No es plato de buen gusto que un hijo se vaya de casa”. Pero su madre, precisa, se alegra porque el joven está motivado, con ganas de irse, como transmite continuamente. Con la ilusión de todos los que quisieron irse y la de los que quisieron volver.