Tras la presentación del primer iPhone en 2007, a Steve Jobs le bastaron tres años para volver a sorprendernos con el nacimiento del iPad, ese dispositivo que hacía su aparición en escena como una nueva categoría situada entre el smartphone y el ordenador portátil. Toda una revolución de la que ahora parecemos estar olvidándonos.

Apple sabe muy bien lo que es ganar dinero: el pasado 2014 cerró su ejercicio con unos ingresos récord tras unas ventas que se traducen en 199.700 millones de dólares (un 15% más que el año anterior). Buena culpa de estos datos la tiene el lanzamiento al mercado de los exitosos iPhone 6 y iPhone 6 Plus, además de una nueva generación de iPads compuesta por la segunda versión del iPad Air y el iPad mini 3.

Hasta aquí todo muy bonito. Pero claro, no hay nada perfecto en este mundo y a pesar de los impresionantes beneficios que obtiene la compañía año tras año, ahora a Apple parece desinflársele el negocio de los iPads. ¿El motivo? Puede que algo tengan que ver las 4.7 pulgadas del iPhone 6 y las 5.5 del modelo Plus, pues el aumento de las pantallas en los smartphones (que ya no son móviles, son phablets) se convierte en una amenaza para las tablets, que están viendo como su principal característica, el tamaño, está dejando de ser un factor clave.

Si miramos las ventas de Apple durante el último trimestre de 2014, vemos como se vendieron 42.254.000 unidades del iPhone 6, mientras que las del iPhone 6 Plus llegaron a 16.013.000. Unos datos que contrastan bastante con las ventas de iPads, que en el caso del Air 2 fue de 11.044.000 unidades, pero que si nos fijamos en el dispositivo iPad mini 3 desciende hasta las 2.672.000. Aunque si la diferencia nos parece grande ahora, solo habrá que esperar un poco para ver como ésta crece y llega a situar la venta del iPad mini 3, uno de los dos últimos modelos lanzados por Apple, en alrededor de 650.000 unidades en un trimestre, una cifra que según las previsiones seguiría bajando.

El momento de locuro cuando Apple se muerde su propia manzana

¿Acaso el propio iPhone es el encargado de robar clientes al iPad? Una pregunta a la que quizá podríamos contestar con un sí, pues lo cierto es que el nuevo smartphone de Apple se ha saltado la barrera de las 4 pulgadas, acercándose con sus 5.5” al tamaño de la versión mini del iPad, que cuenta con 7.9. Esto podriamos traducirlo como que aquellas personas que adquirían un iPad por quedársele pequeña la pantalla del iPhone, ahora prefieren comprar el teléfono. Hoy tenemos móviles grandes y potentes que con facilidad podrían sustituir a casi cualquier tablet del mercado, por lo que en este sentido no solo el iPhone sino cualquier phablet también supone una amenaza para el iPad.

Puede que el éxito del iPhone 6 y su versión Plus estén reduciendo drásticamente la importancia del iPad en su catálogo. La compañía de la manzana no ha podido resistirse al negocio de los smartphones con gran pantalla, a caído en la trampa de dotar al iPhone de las características de un iPad, lo que deja fuera del mercado a los segundos, puesto que son algo menos portables y ligeros. Si bien también es cierto que el iPad es un producto muy duradero y que sus dueños sienten menos necesidad de ir cambiando cada pocos meses, algo que sí sucede con los teléfonos.

Lo cierto es que la caída de la compra de iPads no es una cosa que ocurra de repente, ya desde 2013 el número de unidades que fabrican ha ido disminuyendo en vista de los resultados de ventas que han ido obteniendo. 

En 2012 Apple lanzaba el iPhone 5, el iPad 4 y la primera versión del iPad mini. El último trimestre de ese año registraba que la venta de iPhones rondaba las 26 millones de unidades, mientras que la de iPads se quedaba en 14 millones. La diferencia parece haber existido siempre, pero desde luego ha sido el salto a los smartphones con mayor pantalla el que está perjudicando a los iPads

Imagen | Flickr – SirMo76