El film de fantasmas del cineasta mexicano Guillermo del Toro tiene un nuevo trailer. Uno de esos que te pone la miel en los labios por más que te reviente media película.

“Los fantasmas son reales. Eso lo sé. Los he visto toda mi vida”, así comienza el anuncio de la cosa. “Genial y terrorífica, me ha electrizado”, dice en un letrero promocional Stephen King. Que con eso de ser el rey indiscutible de la novela de terror contemporánea se cuela en más preestrenos que Elsa Pataky. Y luego ya comienza el desfile de lo macabro, con los hermanos Loki y Jessica Chastain metiendo en casa a la Alicia de Tim Burton, Mia Wasikowska. Una muchacha que compite con Marcelo, el lateral del Real Madrid, por el Oscar a la insolencia capilar. Aunque en el teaser parecía que el bigardo bailarín Tom Hiddleston era más bueno que mojar con miga la fabada, al final las cosas van a ser más complicadas. Me da que estos dos hermanos van a arrasar como los gemelos Derrick en una pachanga de solteros contra casados.

En realidad, la película habla de lo difícil que es convivir con tu cuñada. Lo de los fantasmas no da apenas miedo en comparación con las miraditas y las pullas. Pero por si eso no da suficiente canguelo, luego resulta que la casa necesita, claramente, que pasen por ahí Manolo y Benito. Cañerías chungas, bichos a porrillo, ascensores que en España no pasarían la inspección técnica periódica. Si la pareja de recién casados tuviese niños, no habría bolas de espuma de poliestireno suficientes en el Ikea como para hacer seguras las habitaciones. Parece que Calatrava se haya tomado algún copazo de más y haya apostado por poner todos sus emblemáticos pinchos mirando hacia dentro. Si es que no es de extrañar que un fantasma haya terminado en silla de ruedas. Ahí metes a Stephen Hawking o a Echenique y no pasan del vestíbulo. La segunda cosa que da más miedo de la película es imaginar la factura del contratista.

“Nunca te aventures más allá de este nivel”, dice el marido. ¿Y qué hace esta victoriana y leal esposa? Evidentemente, aventurarse todo lo que puede y más abajo todavía. Si es que basta con repasar la filmografía de la moza (Stoker, Alicia ELPDLM, Jane Eyre) para darse cuenta de que te la va a liar en cualquier casa donde la metas. 

Entre Shyamalan, Amenábar y Balagueró, ya nos dejaron claro que ninguna película de fantasmas está completa si uno de los protagonistas no es un fantasma. ¿Será una fantasma la cuñada? Eso sería muy consistente con todas las historias de cuñados fantasmas. Que haberlos, haylos. ¿Será un fantasma Loki? ¿Serán todos fantasmas? ¿Quizá somos nosotros los que estamos muertos en la sala? Algo de eso cae seguro.

No podemos esperar a ver tiznado de sangre todo el jardín nevado. ¿Será que ha habido muchos crímenes en la casa encantada o que la sangre es muy escandalosa y si te cortas con un papel dejas el sillón de casa perdido?

Por supuesto, nos morimos de ganas de verla, si no estamos ya muertos. El único problema que tendremos los espectadores españoles a partir del 15 de octubre es que, en comparación con algunos de los piezas que se presentan a elecciones de todo tipo este año, difícilmente un quítame aquí este piano satánico nos vaya a acongojar. Los bocadillos de los mítines me asustan más.