El PP gana una batalla logrando que Alfonso Rus abandone la Presidencia de la Diputación de Valencia, aunque el expresidente provincial del partido sigue manteniendo el pulso a sus antiguos compañeros al hacerlo no mediante dimisión, sino una delegación de cargo de carácter temporal.

La renuncia de Rus, que se ha formalizado alegando “motivos personales”, es una nueva muestra de debilidad del aún candidato del PP en Xàtiva. Rus no se presentó al acto de pegada de carteles que abre la campaña electoral, y aunque  nadie duda de los apoyos masivos que cuenta Rus en la agrupación del PP en Xàtiva, formada por sus personas de mayor confianza, lo cierto es que hasta ahora no ha dado la cara en ninguno de los debates electorales montados por los medios de comunicación su comarca. El twitter de su agrupación también mantiene un sospechoso perfil bajo con apenas actualizaciones en plena campaña electoral.

En este contexto, el hecho de que se asegure que su renuncia en la corporación provincial es temporal lejos de mostrarle fuerte se interpreta como una nueva prueba de que Rus no es capaz de dar la cara, algo hasta ahora inimaginable en un político que había construido gran parte de su personaje público en su capacidad de mantener el sentido del humor en medio de los mayores escándalos de su partido político.

Rus, pues, mantiene formalmente su estrategia de  convertir Xàtiva en su búnker personal, desde el que espera a que las urnas del 24 de mayo le devuelvan a una posición de fuerza con una nueva victoria en una localidad en la que lo ha sido todo durante dos décadas enteras. La duda está en saber si el hundimiento le llegará antes de que los votantes despejen la incógnita de si de verdad siguen confiando en su alcalde.