Populares y socialistas rechazan de plano que los líderes de sus partidos se enfrenten en televisión con el presidente de Ciudadanos y el secretario general de Podemos. Rivera buscaba ponerse estratégicamente a la altura de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

No habrá debate a cuatro. La propuesta con la que ayer sorprendió el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, de organizar un encuentro dialéctico “abierto a todos los medios” entre él y los líderes de PP, PSOE y Podemos en esta campaña electoral fue rechazada de plano por los dos primeros en apenas unas horas.

El bipartidismo no tendría nada que ganar y sí mucho que perder en un debate con las formaciones emergentes

Populares y socialistas no están dispuestos a hacerle el juego a Rivera y darle más protagonismo del que ya tiene, estando al frente de la formación que más crece en las encuestas por toda España y acaparando a diario la atención de la prensa. Nada tendrían que ganar en un evento así y sí mucho que perder, poniendo a dos formaciones extraparlamentarias a la altura de las suyas. Precisamente con los argumentos de que tanto Podemos como el partido de Albert Rivera no tienen aún presencia en las Cortes Generales y de que los comicios del día 24 son autonómicos y municipales, el bipartidismo despreció la idea que Rivera puso encima de la mesa a primera hora de la mañana.

“Es legítimo, es democrático y es sano para nuestro sistema”, señaló Rivera en un desayuno informativo en Madrid, que los debates sean “mucho más flexibles, mucho más dinámicos y con muchos más temas”. Así despachó una pregunta sobre el cara a cara entre él e Iglesias al que lleva semanas dándose vueltas. El político catalán, que ahora compite ya directamente con PP y PSOE, añadió que dicha contienda debería hacerse, pero invitando también a Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez. Como escenario, propuso la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión para que todos los medios tengan la posibilidad de emitirlo.

Cara a cara ficticio en Cuatro

La propuesta llegó un día después de que los líderes de los dos partidos emergentes se ‘enfrentaran’ simbólicamente en el programa de Cuatro ‘Viajando con Chester’. El canal les propuso un cara a cara que Rivera aceptó e Iglesias rechazó, motivo por el cual hubo de entrevistar a los dos políticos por separado y luego simular durante unos minutos que estaban sentados en el mismo sofá.  

El secretario general de Podemos ya había dado marcha atrás en esa negativa inicial -que justificó diciendo que primero quería enfrentarse a Rajoy y a Sánchez- y el jueves señaló que “más temprano que tarde” propondría hora y lugar para un encuentro con Rivera. Ayer, fuentes de Podemos declararon que su líder aceptaría “encantado” el reto del debate a cuatro, ya que es “el que los ciudadanos quieren ver”.

Casado (PP) recuerda que los debates nacionales han de tener el visto bueno de la Junta Electoral

Sin embargo, PP y PSOE no dieron ni una posibilidad de llevarlo a término. Pablo Casado, portavoz de la campaña popular, indicó desde el Congreso que ese tipo de iniciativas han de hacerse con el beneplácito de la Junta Electoral Central y en función de los resultados de las últimas elecciones generales. “Siempre se han organizado en base a la representación parlamentaria de las opciones en torno a las cuales se debate”, explicó. Ante las próximas generales, continuó, no será distinto y se llevarán a cabo como en otras ocasiones, uno entre los candidatos de los partidos mayoritarios y otro con el concurso de representantes de los grupos parlamentarios.

Desde el PSOE la respuesta fue igual de displicente. “Pedro Sánchez ahora no tiene que debatir, tiene que apoyar a sus compañeros”, argumentaron fuentes socialistas antes de zanjar que “entendemos que Albert Rivera no tiene candidatos, programa, ni partido, pero nosotros sí”. Para Ferraz no tendría ningún sentido dar el protagonismo a los líderes nacionales en una campaña autonómica y municipal: “ahora no es ése el debate”.

El movimiento de Ciudadanos, hecho en el hotel Palace ante una buena representación de poderes fácticos -desde el presidente de la patronal, Joan Rosell, a la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza- logró el objetivo de copar la agenda un día más, aunque fuera para recibir el portazo de los dos grandes. De nuevo llevó la iniciativa a la par que aparcó la posibilidad de un debate con Iglesias que a él ya no le interesaría tanto.

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