Por estas fechas se conmemora, con mayor o menor precisión, el bicentenario del final del Congreso de Viena (1814–1815), de la huida de Napoleón de la isla de Elba, de la vuelta al poder del emperador y de su gran derrota en Waterloo. Han pasado 200 años de todo eso, pero aún hay quienes se creen Napoleón, y encima con fundamento.

El 3 de mayo de 1997, Su Alteza Imperial el príncipe Juan Cristóbal Napoleón, tatarasobrino (en francés se diría, exactamente, “arrière-arrière-arrière-petit-neveu”) del emperador, se proclamó “heredero de los Reyes y las Repúblicas” de Francia.

La autoproclamación de Jean-Christophe, nacido en 1986 en la Provenza (sureste de Francia), fue adoptada el 3 de mayo de 1997, “tras la desaparición de su abuelo, el príncipe Napoleón (Luis), y en virtud de las últimas voluntades del testamento de este último”, según figura en la página web de Renouveau Bonapartiste, una organización cuyo objetivo en esta vida es la defensa del “bonapartismo”, un batiburrillo en el que se combina la defensa de “la monarquía constitucional” con el “ideal republicano”.

“Poco conocido del público, nuestro Príncipe es nada menos que el heredero de los Reyes y las Repúblicas que han hecho a Francia, el perfecto hijo de la Historia nacional y el sucesor dinástico de dos de nuestros más grandes jefes de Estado”, afirman sus partidarios bonapartistas.

 

 

“Encarna, por su título, el pasado y la gloria de nuestra Nación portando en su persona el futuro y la esperanza de nuestro pueblo”, añaden. “El príncipe Napoleón encarna el futuro de nuestra Nación y de nuestra Democracia y el futuro de la institución monárquica en Francia” y se presenta como “un recurso nacional para restablecer la dignidad popular y la libertad nacional”.

Los bonapartistas se muestran, por tanto, particularmente entusiasmados con el joven heredero, el cual, en su calidad de “único hijo del príncipe Charles Bonaparte y de la princesa Beatriz de Borbón-Dos Sicilias”, es “primo hermano del Rey Juan Carlos de España”.

Pero como ocurre en las mejores dinastías, la entronización de uno ha disgustado a otros. Jean-Christophe es, como se acaba de decir, hijo de Charles Napoléon, nacido en 1950 como Charles Marie Jérôme Victor Bonaparte y quien portó el apellido de Napoleón entre 1998 y 2012, cuando se cambió voluntariamente el nombre en homenaje a la parte republicana y revolucionaria de su ilustrísimo antepasado.

Tras el fallecimiento del príncipe Luis Napoleón (Napoléon VI, 1914-1997), se decidió, “en conformidad con el Senatus Consultum del 7 de noviembre de 1852, con el estatus de la familia imperial del 21 de junio de 1853 y con la tradición familiar”, elegir a Jean-Christophe “jefe de la Casa Imperial” a causa del divorcio de sus padres en 1989, tal como consta en el testamento y explica la propia web de los bonapartistas.

Insatisfecho, Charles presentó un recurso, en enero de 2008, contra este testamento político, invocando para ello las actuales leyes de la República francesa en materia de derecho civil. Como consecuencia de ello, a los Bonapartistas de Jean-Christophe les ha salido una rama “carlista” que considera a Charles el legítimo jefe de la Casa Imperial con el nombre de Napoleón VII. No obstante, tanto el padre como el hijo han descartado cualquier desacuerdo personal entre ambos por la sucesión imperial.

Quizá no sea un dato baladí el hecho de que Charles Marie Jérôme Victor Bonaparte (que tal es su nombre completo) sea en la actualidad un político socialista con ciertas pretensiones. Elegido en 2001 alcalde adjunto de Ajaccio (el solar histórico de la dinastía, en Córcega), en 2008 alcanzó el cargo de concejal en Nemours, en la región de Île-de-France, dentro de las filas del Movimiento Democrático.

 

 

Aparte, Charles Bonaparte es el presidente fundador de la Federación Europea de Ciudades Napoleónicas (que agrupa a medio centenar de localidades en Francia, Italia, Alemania, Bélgica, República Checa y Polonia) y miembro del Comité Económico Social y Cultural del Partido Socialista. En 2012 apoyó la candidatura de François Hollande a la Presidencia de la República.

Imágenes | Juan Cristóbal Napoleón/Renouveau Bonapartiste. Cartel electoral de Charles Napoléon en 2008/Slympedia