La Comunidad Valenciana es, con 5,13 millones de habitantes, la cuarta más poblada de España, aportando el 9,6% del PIB. Los escándalos de corrupción y las consecuencias de la crisis -especialmente dura en una región donde tanto peso tuvo el sector de la construcción- amenazan con desalojar al PP del poder tras las elecciones del día 24 por primera vez en dos décadas.

Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra. Son los nombres de los presidentes que durante las dos últimas décadas han liderado los Gobiernos del Partido Popular en la Comunidad Valenciana, donde el centro derecha ha sido preeminente desde 1995. La región es el emblema, junto a Madrid, del poder territorial del PP, uno de los feudos que parecía dominar de forma vitalicia. El denominado eje de la A-3 constituye desde hace 20 años los cimientos sobre los que se asienta el impresionante suelo electoral de esta formación, que no ha bajado en elecciones generales de los 9,7 millones de votos. Sin embargo, el statu quo valenciano parece ahora a punto de cambiar.

La época de las mayorías absolutas ha tocado a su fin. La encuesta preelectoral del CIS lo ratifica al situar al PP -que se mantiene como primera fuerza- a 15-17 escaños de esa cota, cosechando 20 menos que en 2011 y bajando de la mitad más uno de los diputados por primera vez desde 1999. La única manera que tendrá Alberto Fabra -debutante como candidato autonómico, ya que asumió la presidencia en julio de 2011 tras la dimisión de Francisco Camps- de conservar el poder es llegando a un acuerdo con Ciudadanos.

Fabra, que debuta como candidato autonómico, solo tiene opciones de gobernar si le apoya C’s

El partido de Albert Rivera presenta como cabeza de lista a Carolina Punset, hija del popular divulgador científico Eduardo Punset que ya concurrió como número tres en las europeas, y su tendencia alcista le hace aparecer como la formación que tendrá la llave del Gobierno. De momento ronda los 16 parlamentarios, cifra con la que el PP alcanzaría los 50 escaños que marcan la absoluta.

A favor de Fabra juega el fenómeno al que se aferran los populares en toda España: la división de la izquierda. La irrupción de Podemos y su falta de entendimiento con Izquierda Unida (Esquerra Unida en la región), unido al concurso del PSPV-PSOE y de Compromís -la coalición que aglutina a nacionalistas y ecologistas y que desde su creación en 2010 no ha parado de crecer- atomiza el voto de ese espectro y compensa parte el desgaste del PP valenciano. No obstante, las cuatro formaciones tienen clara sintonía para pactar y cambiar el color del Gobierno, hastiados como están de llevar 20 años en la oposición.

El deterioro popular ha sido una constante desde 2011, espoleado por los múltiples escándalos de corrupción que han afectado a sus miembros -el 20% de sus diputados llegó a estar imputado-, por los efectos especialmente dañinos que allí ha tenido la crisis –el déficit y la deuda se dispararon a consecuencia de iniciativas megalómanas como acoger un Gran Premio de Fórmula 1 o la Copa América de Vela; el paro se desbocó por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, especialmente hinchada en esa región- y por la ausencia de un liderazgo firme, toda vez que Fabra no ha acabado de cuajar y ni siquiera ha logrado unir a su partido en torno a él.

Intensa campaña electoral de todos los partidos

Además, otros aspectos polémicos, como el cierre de la televisión autonómica, han lastrado su gestión. Las malas noticias para el PP han escrito su penúltimo capítulo hace unos días con el estallido del caso Rus. La evolución de este asunto puede influir decisivamente en una campaña que será muy intensa en dicha comunidad. PP y Podemos la tienen marcada en rojo, es su prioridad junto a Madrid. Dominar esta región, cuarta más poblada de España con 5,13 millones de habitantes, mismo lugar que ocupa en la aportación al PIB nacional con casi 100.000 millones de euros, es fundamental para hacerse en otoño con la presidencia del Gobierno.

Mariano Rajoy comenzó de facto la actividad electoral el pasado martes, al desplazarse hasta Valencia para participar en un acto junto a empresarios y militantes justamente el día en se difundieron los excelentes datos del paro del mes de abril. “Ya sé que hay mucha gente que le gusta criticar, lo he vivido intensamente, pero cuando se hace lo que hay que hacer y se consiguen resultados hay que seguir adelante manteniendo la misma política”, proclamó el presidente del Gobierno.

El PP tratará de dar un golpe de efecto llenando con 13.000 personas la plaza de toros de Valencia

Además, el PP celebrará en la capital del Turia la segunda semana de campaña su tradicional mitin en la plaza de toros, con capacidad para unas 13.000 personas. El año pasado renunció a intentar llenar un aforo así, con motivo de las elecciones europeas, pero ahora echarán el resto para tratar de mantener la Generalitat.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, también celebrará en Valencia uno de los cuatro actos principales de su campaña. La formación morada quiere que el eje de la A-3 sea “la avanzada del cambio” que esperan se produzca en España tras las generales y en ello pondrán todo su empeño. Su candidato valenciano, Antonio Montiel, es muy cercano a la dirección -miembro de la fundación CEPS- y fue uno de los elegidos para presentar en Madrid el programa electoral. Los 19 escaños que les da el CIS les saben a poco, su objetivo es ser, al menos, la primera fuerza de la izquierda.

El PSOE, por su parte, continúa con su declive en un territorio donde no para de llevarse reveses desde que en 1995 Joan Lerma perdiera las elecciones tras 13 años en el poder. Ahora aspira, de la mano de Ximo Puig, a ser primera fuerza de la izquierda y poder liderar un tripartito o cuatripartito que desbanque al PP.

Ello dependerá en gran medida de si IU entra en las Cortes -de momento el CIS le deja fuera por siete décimas- y del resultado que saque Compromís, cuya candidata, Mónica Oltra, es la mejor valorada por los ciudadanos. Lo que está claro es que el escenario aparece más abierto que nunca, que se peleará por cada voto y que lo que pase en Valencia marcará en gran medida la lectura que se haga de las elecciones del día 24 a nivel nacional.

Imagen | Partido Popular Comunitat Valenciana