El documental The Yes Men Are Revolting , que se ha proyectado dentro de la sección oficial de largometrajes del festival Documenta Madrid 2015, demuestra que el dúo cómico The Yes Men sigue en plena forma. Este es un filme que se aleja de la tomadura de pelo generalizada contra diferentes actores del sistema económico, campo que los dos humoristas dominaron en sus dos películas anteriores, y profundiza en las complicaciones que tiene la madurez para un activista desvergonzado.

The Yes Men son los únicos sátiros lo suficientemente retorcidos como para convertir a un puñado de personas disfrazadas de algo similar a una cebolleta pocha -como se puede ver en la imagen principal- en una manifestación con repercusión nacional.

En The Yes Men Are Revolting, la nueva entrega fílmica de sus andanzas a mitad de camino entre el humor y el activismo medioambiental que se ha podido ver en Documenta Madrid 2015, los dos cómicos estadounidenses la toman más que nunca con el cambio climático, pero también indagan en las limitaciones de un sistema político que obvia la participación ciudadana y que da a los lobbys una manga muy ancha.

Para combatir las injusticias que pueblan el mundo, la pareja compuesta por Andy Bichlbaum y Mike Bonanno diseña acciones que, en la mayoría de las ocasiones, consisten en suplantar a portavoces de grandes corporaciones que se comportan de manera poco ética para realizar anuncios que las grandes compañías deberían hacer. Todo ello sin apartarse de la ecuación matemática que repite constantemente: a todo chiste le sigue un momento dramático, que retrata una sangrante realidad social.

Hasta aquí, lo normal en una película de The Yes Men o de Michael Moore. Pero en esta ocasión, los Yes Men incluyen en el relato su historia personal.

Los dos protagonistas del largometraje no son sólo un par de gamberros que la toman con Shell o con Naciones Unidas; también son un padre de familia que cada vez tiene menos tiempo para dedicar a la lucha política y un activista a quien su novio le acaba de dejar.

Además de construir una mordaz crítica del capitalismo y de su inacción contra el cambio climático, en esta ocasión Andy y Mike indagan en las profundidades de su relación, en los reproches y secretos que no son capaces de eclipsar una amistad basada en la creatividad.

The Yes Men ya no son unos chiquillos con ganas de incordiar; ahora, además de ser unos gamberros, se han hecho mayores.