El alcalde de Vitoria es el único político del Partido Popular, junto al castellanoleonés Juan Vicente Herrera, que sale bien parado de la encuesta del CIS. En conversación con SABEMOS, asegura que la clave de su éxito reside en hacer política “pegado a la calle” y en “poner la ciudad por encima de todo”. Ha mantenido 827 citas individuales con vecinos a lo largo de la legislatura.

Es el único político del PP, con permiso del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, que ha salido razonablemente bien parado de la última encuesta del CIS. Según ese estudio, en las próximas elecciones apenas cedería tres puntos y un concejal respecto a los resultados obtenidos en 2011, toda una heroicidad habida cuenta del retroceso que su partido sufre en toda España. Javier Maroto (Vitoria, 1972) es desde hace cuatro años el alcalde de la capital del País Vasco y todo apunta a que lo seguirá siendo después de la cita del día 24, que amenaza con despojar a su partido de gran parte de su poder territorial.

¿Qué ha hecho él distinto a sus compañeros? “Creemos que es fruto del trabajo continuado de toda la legislatura, notamos en la calle el reconocimiento de nuestra gestión”, responde Maroto en entrevista con SABEMOS. Presume de haber cumplido “la palabra dada antes de ganar las elecciones de 2011”, cuando prometió cambiar la forma de gobernar, trabajar “desde la honestidad y la transparencia” y “poner la ciudad por encima de todo”. A eso ha unido una gestión especialmente sensible a la situación de los más desfavorecidos, garantizando a través de “mayor control” que el programa de “ayudas sociales” asista a “las personas que de verdad lo necesitan”.

“He cumplido la palabra que di antes de ganar las elecciones en 2011, he abierto el Ayuntamiento a los vecinos”

El alcalde de Vitoria ha implementado novedosas iniciativas para acercar el Ayuntamiento a la ciudadanía, dejando en un segundo plano la alta política y la marca del PP, tan quemada de un tiempo a esta parte. “Mis siglas son las del PP, yo no me escondo, pero mi bandera es Vitoria y, si tengo que elegir, elijo mi ciudad”.

Maroto pone el énfasis en la importancia de ser perseverante en la actitud de escucha e interacción con los vecinos, algo que él empezó a hacer desde la oposición, “porque lo que no puede ser es mostrarte empático y próximo solo en campaña electoral, eso te resta credibilidad”.

De 2008 a 2011 fue el portavoz popular en el consistorio, cuando el bastón de mando lo ostentaba el socialista Patxi Lazcoz. Entonces, explica, lanzó la campaña ‘Vitoria en el corazón’, que consistió en patearse la capital “barrio por barrio, recogiendo las propuestas de los vecinos y atendiendo sus problemas”. En el programa electoral puso por escrito su compromiso de gobernar de manera cercana y en los primeros cien días de gestión, tras ganar los comicios, impulsó una de las iniciativas de las que más orgulloso se siente: ‘Cita con el alcalde’.

827 encuentros personales con los vecinos

La medida consistió en abrir el Ayuntamiento a la gente y recibir a los vecinos, que en estos cuatro años han acudido bien a transmitirle demandas o bien simplemente a conocerle. Pronto se amplió a los comercios, y el alcalde comenzó a visitarlos para comprobar de primera mano su marcha. Incluso se ha reunido con ciudadanos en sus propios domicilios, cuando estos eran mayores o tenían algún problema de movilidad. En total, han sido 827 citas desde que llegó al poder.

“Ha tenido una buenísima acogida, era sin duda lo más gratificante de la jornada”, narra el primer edil. “Lo he priorizado sobre otras cosas, reservando dos o tres tardes a la semana, o mañanas, en función de la agenda” a ese menester.

¿Se considera una rara avis en la política? “Cada vez menos, esta dinámica se está extendiendo, además hay que tener en cuenta las peculiaridades de la política municipal, Vitoria es una ciudad de 240.000 habitantes, no contemplo hacer política de otra manera que no sea a pie de calle”.

Ha tenido una legislatura muy difícil, teniendo que pactar cada decisión con PSE, PNV o Bildu

El alcalde está viendo llegar a su fin una legislatura que ha sido complicadísima por la fragmentación del ayuntamiento, cosa por otra parte común en la política vasca. El PP tiene nueve concejales y PNV, PSE y Bildu seis cada uno. Ha tenido que negociar cada decisión para poder sacarla adelante, algo que sabe no cambiará a partir de junio. El CIS le otorga ahora ocho ediles, por los cinco que sacarían PNV y Bildu, los cuatro del PSE, tres de Irabazi -la marca bajo la que concurren IU y Equo- y dos de Hemen-Gaude -fuerza impulsada por Podemos-.

¿Cómo se mueve en ese terreno tan convulso? “Vitoria es una ciudad muy plural y por eso tiene un consistorio tan fragmentado, resulta muy complicado gobernar así pero a pesar de ello hemos sacado adelante proyectos importantísimos y estamos muy contentos con ello”, razona el regidor. Entre esos proyectos destaca la construcción de la estación de autobuses, “que había sido imposible construirla en los últimos 20 años, con cuatro alcaldes distintos”. Ahora lo lograron con el apoyo de Bildu y la oposición de PNV y PSE, decisión por la que “fuimos muy criticados, pero nosotros no vamos a dejar de hacer cosas que son buenas para Vitoria por el mero hecho de que Bildu las apoye”.

En la capital vasca rige la regla no escrita de que a la lista más votada se le permite formar Gobierno. Pero ahora, con hasta seis partidos representados, las cosas podrían cambiar. “Nosotros esperamos que no, que se respete la opinión de los ciudadanos, estamos seguros de que va a ser así”, concluye Maroto. Hasta que se despeje la incógnita, él seguirá haciendo política a su modo, con Vitoria por bandera.