El fundador de Inditex deshace sus posiciones en grupos hoteleros. Acaba de vender su parte en Occidental Hoteles, el año pasado lo hizo en NH. Sus inversiones inmobiliarias son ya el único nexo con el sector.

Tener a Amancio Ortega como socio ofrece una imagen inmejorable, casi desorbitada, de confianza en tu negocio. Una garantía de buena inversión. El fundador de Inditex, rico entre los ricos, inversor sagaz entre los inversores voraces, parece haber dado la espalda a la Bolsa (ha deshecho posiciones en valores cotizados y, salvo su hija Inditex, es probable que ya no tenga ninguna participación significativa en el parqué español). Y esta semana, además, ha dado carpetazo a sus inversiones accionariales en un sector que en otro tiempo pareció interesarle especialmente.

Ortega ha pactado, tras un largo proceso, vender su participación en Occidental Hoteles al grupo Barceló. El empresario gallego ha cedido el 23,63% que tenía en el capital de la cadena hotelera vacacional por un precio no revelado. Barceló también se ha hecho con la parte de otros dos socios minoritarios, y ahora cuenta con casi un 42,5% en el capital de Occidental. El 57,5% restante sigue en manos de BBVA, aunque el grupo mallorquín también negocia la compra de su parte. Veremos si hay acuerdo.

Ortega quería vender su participación en Occidental desde hace tiempo, pero mantenía un pacto con BBVA (ahora disuelto)  para mantener conjuntamente una posición de control en la compañía. Y el banco no pretendía salir sin un buen precio como contrapartida. Ambas partes abrieron el año pasado un proceso de venta al que aspiraron varios grupos turísticos y fondos de inversión, y en el que Barceló siempre estuvo entre los favoritos.

La puja se suspendió el pasado diciembre por el empecinamiento de BBVA de conseguir un precio mucho mayor del que los aspirantes estaban dispuestos a abonar. Las ofertas de los candidatos se quedaron muy por debajo de las aspiraciones de la entidad presidida por Francisco González. BBVA y Ortega compraron Occidental por cerca de 700 millones (incluida una deuda de 230 millones) en 2007. El inversor gallego dice así adiós a una inversión que, para él, había dejado de tener potencial de futuro.

La salida de NH

La operación de venta de esta semana completa el adiós de Ortega a sus inversiones accionariales en compañías hoteleras (al menos de las conocidas). La otra historia de amor del antiguo presidente de Inditex con el sector hotelero patrio fue NH Hoteles. Ortega entró en el capital del grupo en 2003 para frenar la opa hostil (una de ellas) de Hesperia sobre la cadena, y el empresario llegó a controlar un 10% del grupo.

La presencia de Ortega en el capital de NH se alargó durante algo más de una dé cada, hasta el año pasado. En 2007 el empresario ya vendió un 4,5% del capital a fondos controlados por Morgan Stanley. Por diferentes circunstancias y por distintas necesidades, NH realizó desde entonces varias ampliaciones de capital. Ortega acudió a alguna, manteniendo sus posiciones, a otras no, con la consiguiente disolución.

El ejecutivo, cuarta mayor fortuna global según la lista Forbes (con 64.500 millones de dólares, unos 57.660 millones de euros al cambio actual), se plantó en 2014 con un paquete representativo de poco más del 4% en el capital de NH. Pero el año pasado certificó su salida del grupo cediendo su parte al nuevo mayor accionista de la cadena, el grupo turístico chino HNA.

Hotel y ladrillo

En los últimos años, Amancio Ortega, a través de varias de sus sociedades inversoras, ha protagonizado algunas operaciones sonadas. Operaciones inmobiliarias. Compras de edificios por medio mundo. Y algunos de esos inmuebles son explotados como hoteles (o lo serán), manteniéndose como aparente único nexo de Ortega con el sector.

El inversor ya se hizo en 2002 con la propiedad de cuatro hoteles de NH que han seguido gestionados por la cadena, en una operación que confirmaba su interés por el ladrillo y que lanzaba su entrada en la inversión inmobiliaria hotelera. Más recientemente, en 2012, compró junto a Iberostar cinco hoteles en España al grupo turístico Thomas Cook. Y también ha alquilado al grupo de la familia Fluxá parte de uno de sus buques insignia inmobiliarios, el edificio de la Plaza de Cataluña de Barcelona en que también se ubica la tienda de Apple en la ciudad condal.

El adiós de Ortega al sector hotelero ha sido largo, o más largo de lo que pretendía, por su manifiesta aspiración de haberse deshecho de Occidental mucho antes. Ya se verá si el adiós lo es o se queda en hasta luego. Y es que con una fortuna de 57.000 millones uno nunca sabe.