En las lejanas tierras de Sudáfrica los españoles descubrimos nuestro mejor tiki-taca . Balón raseado y a jugar. Aunque la sorpresa no debería ser tal, puesto que somos (y hemos sido) expertos en pasar la pelota de un tejado a otro, como ahora sucede en el ámbito digital y tecnológico.

La España de charanga y pandereta, // cerrado y sacristía, // devota de Frascuelo y de María, // de espíritu burlón y alma inquieta, // ha de tener su mármol y su día, // su infalible mañana y su poeta.

Esperemos que el gran Antonio Machado entienda por qué traemos a colación El mañana efímero para hablar de tecnología. Y es que la situación que atraviesa España en el conjunto del hipersector TIC seguramente le daría al poeta andaluz para una segunda parte.

En el marco de la presentación del ‘I Encuentro de Economía Digital’ que lleva a cabo Ametic el próximo mes de junio, se ha organizado un interesante debate buscando los culpables de que el sector tecnológico español lleve cinco años cayendo y nadie quiera rendir cuentas. Para la patronal existen unos problemas muy concretos: hay buena tecnología pero no se da un uso productivo, se tiene ilusión pero no conduce por el camino de la rentabilidad, la formación no está acorde a la demanda, la inversión es insuficiente y la regulación no ayuda a nada de lo anterior.

No obstante, desde Ametic, y aquí es donde entran la pandereta y el tiki-taca, señalan al Gobierno y la administración como uno de los principales facilitadores para que la situación no enderece. Es más, ponen como ejemplo el hecho de que los proyectos sobre smart cities queden difuminados en el aire sin concretar nada, o que no se llegue a originar una “demanda temprana” en cuestión de servicios tecnológicos.

“Se pierden empresas e inversión por no actuar a tiempo”. Pelota al tejado contrario. “A veces hay un desprecio a la Economía Digital”. Pelota a otro tejado. “Los cambios internos dentro del regulador han provocado un parón en el entramado digital”. Ya no se sabe dónde está la pelota.

Las TIC, un motor gripado

Desde hace casi una década se insiste en que la tecnología y el entramado empresarial que conforman este sector deben ser el motor que guíe la economía española. Como frase lapidaria en una nota de prensa, no tiene precio; como objetivo, se acerca más a la fantasía que la realidad. Algunos países europeos flirtean con el 10% en el peso del sector TIC en su contabilidad nacional. Mientras, en España, a duras penas está situado entre el 5% y el 7%, con la esperanza de que se suba un punto en el próximo lustro.

Pero eso no es todo. Con una filigrana más propia de Andrés Iniesta, desde Ametic aluden a la formación como otro problema dentro del sector. Tienen razón, hay un conflicto entre la adecuación de planes de estudio y requerimiento por parte de las empresas que provoca falta cualificación para muchos puestos. ¿Pero esto de quién es la responsabilidad? ¿Un Estado que no invierte?, ¿unas empresas despreocupadas por su mano de obra?, ¿esperar a importar servicios tecnológicos? Otro balón al tejado ajeno.

Aquí no hemos venido a hablar mal de las empresas”, asegura de forma tajante el presidente de Ametic. Cierto, hemos venido a hablar del ‘I Encuentro de Economía Digital’ que se celebra el 2 de junio. El problema, pese a que desde la patronal aseguran que no se darán golpes en el pecho, es que todo lo hablado en esa jornada quedará prensado en los golpes de pandereta y esplendor de las empresas. “Todo marcha bien”, “crecemos mucho” y “el Gobierno nos podría ayudar más”. El 3 de junio por la mañana todo habrá caído en el olvido.

El sector TIC sigue inviertiendo y peleando por ser el motor de la economía, pero quizá sin mucha autocrítica

¿Dónde está la autocrítica de las empresas? Es decir, la formación es deficitaria, eso es una certeza; la administración no hace todo lo que debe, también es cierto; ¿pero dónde está la responsabilidad de un sector que no sabe crecer sobre sus propias expectativas?

Las empresas tecnológicas y dedicadas al mundo digital son las que más invierten, aseguran desde Ametic. El esfuerzo durante la crisis ha sido mayúsculo, pero todo eso, afirman, no ha servido para llegar a donde tenían previsto (bien, este balón se queda en el tejado de la patronal). Pese a todo, el motor de la economía española que supone la tecnología no puede moverse bajo el son de un instrumento de sonido indeterminado. El ruido de pandereta que nunca encuentra responsable debe terminar.

LA pandereta europea

Si complejo es conjugar la pandereta con el tiki-taca, más complejo es hacerlo con el catenaccio, los balones aéreos ingleses y la disciplina alemana. Así, el proyecto de ‘Mercado Único Digital’ que plantea la Unión Europea es más complejo todavía.

Este 6 de mayo estaba llamado a ser el día en que se sentaran las bases sobre el futuro tecnológico y digital para Europa, pero realmente parece más de lo mismo, lo de siempre con buenas intenciones.

El objetivo es tener cerrado para fin de año todo el asunto. Gira en torno a tres pilares: 1) mejorar el acceso de los consumidores y las empresas a los bienes y servicios digitales en toda Europa; 2) crear las condiciones adecuadas y garantizar la igualdad de condiciones para que las redes digitales y los servicios innovadores puedan prosperar; 3) maximizar el potencial de crecimiento de la economía digital.

Otro tema curioso tenía que ver con los OTT. En ese sentido, también van a meter mano, aunque para todo eso habrá que esperar a ver cómo se articula. De momento, todo, despacio como mandas los cánones.

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