Desde el pasado 20 de abril, y hasta el 5 de junio, unos 40.000 alumnos de un millar de centros de toda España se enfrentan a los conocidos como exámenes PISA, una prueba que se realiza en otros 74 países.

“¿Cuál es el propósito de la danza de la abeja?”, “La fermentación [del pan] hace que la mezcla se hinche. ¿Por qué se hincha?”. Son sólo dos preguntas, dos ejemplos, de las cientos a las que se enfrentan durante estos días unos 40.000 alumnos españoles. Desde el pasado 20 de abril y hasta el próximo 5 de junio, un millar de institutos en España llevan a cabo los conocidos como exámenes PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos). Los resultados verán la luz en diciembre de 2016.

Por primera vez en 15 años, los exámenes de PISA no se realizarán en formato papel, sino que se harán en su totalidad por ordenador. Como todos los años, evaluarán las competencias de los niños de 15 años (estén en el curso que estén) en aspectos como Lectura, Matemáticas y Ciencias. Además, por primera vez, se les examinará en relación a su capacidad en Resolución de Problemas Colaborativos (es decir, enfrentarse a problemas en grupo).

¿Qué es PISA?

PISA es un proyecto a nivel internacional coordinado y respaldado por la OCDE, la organización de países desarrollados. Desde su implantación en 2000, los resultados de los exámenes han supuesto todo un dolor de cabeza para los distintos países sometidos a ellas. Especialmente para países que, como España, vienen obteniendo resultados mediocres cuando no pésimos. En 2012 fue la última vez que se realizaron las pruebas.

¿Por qué existe?

Tal como explica Ismael Sanz, director del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), dependiente del Ministerio de Educación, las pruebas PISA son “una herramienta” para medir las competencias de los alumnos de forma homogénea entre países. “Antes, a la hora de diseñar las políticas de enseñanza, íbamos a oscuras”, reconoce.

“A nivel internacional antes existía la creencia de que el sistema educativo de Alemania era muy bueno, pero tras poder hacer comparativas hemos descubierto que en realidad es más bien mediocre, y que son otros países como Finlandia los que más destacan. No es un sistema perfecto, obviamente, pero ahora al menos existen evidencias que respaldan las decisiones. El sistema es riguroso aunque pueda tener errores”, añade este responsable de la coordinación de las pruebas en España.

¿Tiene fallos el sistema PISA?

Sí, en la medida que es un sistema con apenas 15 años de desarrollo, y está todavía en un constante ensayo y error. Prueba de ello es que este es el primer año en el que los exámenes se harán por ordenador y en el que se evaluará la resolución de problemas en grupo. ¿Qué aspectos son mejorables? Ismael Sanz admite que los más claros son la falta de evaluación de buena parte de las competencias. “Hasta ahora solo habían sido Lengua, Matemáticas y Ciencias; este año se añade otra más y habrá más aún en la prueba de 2018”, anticipa. En su opinión, estos huecos no invalidan en ningún caso todo lo que se ha conseguido hasta el momento.

Otro de los posibles fallos potenciales de PISA es un posible incentivo perverso para las autoridades: confundir el medio (las pruebas) con el fin (alcanzar un buen sistema educativo). Es decir, preparar a los alumnos no con la intención de que adquieran la mejor educación, sino que se vuelvan expertos en sacar unos buenos resultados en los exámenes. No existe un gran riesgo de tal conflicto, en opinión de Ismael Sanz, ya que cree “es un instrumento que está bien armado para medir competencias”. Es decir, que en todo caso, dar un buen resultado en PISA es garantía de haber obtenido una formación adecuada.

¿Quiénes han de hacer las pruebas?

PISA mide las competencias de los alumnos de una determinada edad en todo el mundo. Son los de 15 años. De todas formas, éstos han de cumplir unos ciertos requisitos mínimos para poder someterse a los exámenes: Deben llevar al menos seis años escolarizados, deben comprender el idioma en el que se va a hacer el examen y no sufrir algún tipo de discapacidad intelectual que les impida realizarla en condiciones homologables.

¿Las pruebas solo miden competencias?

No, además de los test para evaluar las competencias de cada alumno, se recaba información de utilidad sobre si los alumnos se sienten felices en su centro educativo, sobre si reciben apoyo cuando lo necesitan o sobre si tienen amigos en clase. “Esto es un reconocimiento de PISA de que no todo lo que importa son las competencias”, indica Sanz.

¿Quién elabora los exámenes?

Uno de los grandes desafíos a la hora de evaluar las mismas competencias en países con culturas distintas, es precisamente el de diseñar un sistema de exámenes homologable para todos. De esto se encarga, además de un staff fijo de especialistas de la OCDE, “un consorcio de organizaciones y universidades punteras en el mundo, que además ha de ser representativo”, explica Ismael Sanz. Uno de ellos es por ejemplo ETS, encargado de parte de las pruebas de 2015 y de las de 2018, y del que forman parte expertos de Princeton (EEUU). También están presentes en la elaboración de las preguntas concretas investigadores de organizaciones como el Instituto Leibniz de Alemania, la Universidad de Lieja (Bélgica) o la Universidad de Oslo (Noruega) entre otras.

¿Qué resultados obtendrá España?

Es una pregunta imposible de responder, ya que los exámenes ni siquiera se han acabado aún. Sin embargo, desde el Ministerio esperan que se refleje una relativa mejoría en los resultados. ¿Por qué? “Hay indicadores adelantados que han mostrado ya cierta mejoría, como son las tasas de abandono escolar, la escolarización… suelen estar vinculados con unos mejores resultados en PISA”, anticipan, si bien también matizan que los resultados podrían ser algo peores ya que a los alumnos españoles, comparativamente, se le dan peor las pruebas realizadas por ordenador frente a las pruebas en papel.

¿Hay otras pruebas?

Además de PISA, que es el sistema más mediático y que más recursos acapara, existen otras seis pruebas estandarizadas a nivel internacional para medir las competencias educativas de los españoles. Para los adultos, está el PIAAC, conocido como el PISA de los adultos. En la última edición, de 2013, mostró el nivel de los ciudadanos respecto a comprensión lectora y matemáticas. También está TALIS (Estudio Internacional de Enseñanza y Aprendizaje), promovido también por la OCDE, y basado en encuestas a profesores y directores de colegio.

Otra de las evaluaciones al sistema educativo español es PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora), efectuado a niños de 4º de Primaria y que en este caso lo organiza la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA). Esta misma institución se encarga de otro macroestudio: TIMSS, destinado a comprobar las competencias en Matemáticas y Ciencias a alumnos de primaria y ESO. Además, en 17 países se examina el nivel de matemáticas de los profesores a través de la prueba TEDS-M, y a nivel de toda la Unión Europea se efectúa el EECL, con el fin de conocer el nivel de competencias lingüísticas en idiomas extranjeros de los alumnos.

¿Puedo consultar las preguntas de otros años?

Sí, el Ministerio “libera” en su página web las preguntas tanto de las pruebas PISA como de los otros sistemas de evaluación. Allí puedes consultar todo el material mediante el que se comparan los distintos sistemas educativos internacionales.

¿Crees que podrías hacerlo mejor que un niño de 15 años?

El Ministerio de Educación ha colgado en una de sus web varias de las preguntas a las que serán sometidos los alumnos en las pruebas PISA. Todo el que quiera y tenga tiempo puede someterse a las mismas aquí.