Como si trasladara la habitual meteorología del Reino Unido, el último Barómetro sobre clima y perspectivas de la inversión británica en España pronostica que las libras esterlinas van a seguir lloviendo de manera constante en la península. Ninguna de las empresas británicas consultadas para realizar este informe, elaborado por Analistas Financieros Internacionales (Afi) y la London School of Economics (LSE), quiere reducir su inyección de dinero.

En concreto, el 54% de las compañías afirman que su aportación subirá, mientras que el 46% restante dice que mantendrán el mismo nivel. Dos terceras partes de las que aumentarán su asignación a España aseguraron que lo harán antes de que acabe 2016.

El Reino Unido se ha mantenido entre los seis inversores más importantes en España desde 1993

Chubascos generalizados, pues, que vienen a confirmar la preferencias de Gran Bretaña, país que se ha mantenido entre los seis inversores más importantes en España desde 1993. Desde entonces, las firmas de las islas han destinado 63.000 millones de euros, un 21% del flujo venido del extranjero.

“Para una economía como la española, disponer de inversión extranjera directa tiene una mayor importancia si cabe, porque es un mecanismo de compensación de las carencias de ahorro interno que tiene una economía. En la historia de nuestro país hemos tenido un crónico déficit de ahorro, hemos necesitado del ahorro de los demás. La mejor forma de canalizar ese ahorro es la inversión extranjera”, ha explicado el presidente de Afi, Emilio Ontiveros.

El estudio, encargado por la Cámara de Comercio Británica en España, resalta que en España se generaron 241.000 empleos directos e indirectos gracias a la inversión extranjera directa británica en 2012, lo que representó el 1,4% del total de la ocupación. Las comunidades que recibieron la mayor parte del caudal fueron Madrid y Cataluña.

Entorno de desconfianza

Pese a los datos positivos que recoge el barómetro, las empresas encuestadas no se resisten a criticar la situación actual del país. Un 43% de las compañías británicas creen que la estabilidad institucional y territorial es “mala” o “regular”.

Entre las principales debilidades que destacan los inversores del Reino Unido están la excesiva carga burocrática y lo que consideran una falta en la unidad de mercado, es decir, la fragmentación del marco en corpus legales que varían entre autonomías. Además, suspenden las condiciones de financiación, con una excesiva bancarización y una ausencia de alternativas a las entidades tradicionales.

En este sentido, Ontiveros ha defendido que la presencia de las compañías británicas en España puede ayudar a cambiar actitudes empresariales contraproducentes.

“La productividad de las empresas multinacionales es superior a la productividad media de las españolas. Y la productividad es el verdadero itinerario hacia la rentabilidad. Sin productividad no hay prosperidad a medio plazo”, ha añadido el presidente de la Afi.

Será cuestión de que la lluvia que viene del Reino Unido riegue los brotes verdes de España.

Foto: Flickr – Michael Duxbury