Estos son mis principios, si no te gustan ya puedes votar a los demócratas. Esta frase nunca la ha dicho Carly Fiorina, aspirante a representar al Partido Republicano para presidir Estados Unidos, pero sus firmes convicciones liberales marcan una forma de pensar desde hace más de 15 años.

Durante una entrevista en televisión, Carly Fiorina ha hecho oficial su intención de concurrir a las primarias del Partido Republicano con el objetivo de ser presidenta de Estados Unidos. Hasta aquí todo normal. De hecho, se suma a la lista tras Ted Cruz, Rand Paul, Marco Rubio y el neurocirujano jubilado Ben Carson. Es más, Fiorina lleva ligada al mundo político desde 2008 cuando fue asesora de John McCain. Aunque la curiosidad la marca su pasado reciente ligada a una multinacional de 80.000 millones de dólares, los líos internos y unas ideas muy fuertes con respecto a la neutralidad de la red y los derechos de propiedad intelectual.

Es de esperar que según avance la contienda entre los aspirantes a representar al Partido Republicano las ideas de Carly Fiorina se hagan públicas. Hasta entonces, y debido a su paso como CEO por Hewlett-Packard, sus palabras más altisonantes se encuentran relacionadas con la tecnología, internet y el mundo de la innovación empresarial.

De este modo hay algunos artículos suyos aparecidos en prensa que dejan muy claro su forma de pensar: libertad absoluta a las empresas y máxima facilidad para el desarrollo en innovación. Aunque claro está, lo relacionado con la neutralidad de la red choca frontalmente con las aspiraciones de ciertos sectores en cuanto a un internet libre de acceso e igual para todos.

Menos neutralidad, menos Gobierno

Con la “esperada sorpresa” de que Fiorina inicie la carrera a la Casa Blanca, sus ideas sobre la neutralidad de la red han empezado a aflorar en esa misma red que ella tiene previsto recortar. Así, un artículo de opinión suyo publicado en la web de la CNN deja claro cuáles son sus prioridades: lejos el Estado y libre ejercicio de las empresas para llevar sus negocios como quieran.

No obstante, la bendita hemeroteca digital recupera en forma de opinión, también, sus ideas de hace 5 años. “El principio suena fantástico, pero el principio no es el problema”, refiriéndose a la neutralidad de la red. Realmente esta frase vacía de argumento se sostiene con el poso formal de su idea: cuanto más alejados se mantengan la FCC y el Gobierno de los asuntos tecnológicos (y de internet) mucho mejor.

Sin neutralidad en la red los precios serían más bajos

De esta forma, el principal ideario que utiliza Fiorina para defender su argumento sobre el innecesario control de la neutralidad de la red se centra en que los precios en el entramado digital son bajos gracias a la libre competencia entre empresas. Asume que el control de la red provoca un aumento de precios si no pueden hacer lo que quieran las compañías cobrando o dejando de cobrar por el uso y la velocidad de la red.

Asimismo, cree que las empresas no deberían pensar en cuestiones regulatorias, y mucho menos tener que dedicar recursos económicos por estos motivos, cuando lo realmente importante sería revertir eso sobre los clientes.

Para ello, no duda en sacar el mazo comparatorio y mirar a Europa afirmando que las trabas regulatorias y normativas se ven de forma clara en el acceso a la banda ancha móvil, donde en Estados Unidos supera el 80%, mientras que en el viejo continente poco más de la mitad disfruta de alta velocidad.

Cuidar la propiedad… privada e intelectual

“El ascenso de América desde el remanso colonial hasta llegar a ser una superpotencia ha sido impulsado por la innovación”… Sin asperezas, y tirando de padres fundadores, que eso siempre funciona, la ex máxima responsable de Hewlett-Packard también tiene una serie de ideas personales sobre los derechos de propiedad intelectual que reflejan su posición liberal ante la economía de mercado.

En su opinión, Estados Unidos debe posicionarse lo más lejos posible de Rusia o China en lo que se refiere a la gestión de patentes. Así, desde su experiencia de “primera mano”, cree que las actuales reformas que se están llevando a cabo en este sentido no favorecen la seguridad jurídica en el entorno de la innovación.

Por eso defiende una fuerte protección hacia la propiedad intelectual y los sistemas de patentes. En este caso, sí, cobijado bajo el marco regulatorio de un Gobierno solvente.

¿Dónde hay charcos para pisar?

Corría el año 2004 cuando Carly Fiorina, siendo en esos momentos CEO de Hewlett-Packard, aseguró en un foro público que los trabajadores del sector tecnológico en Estados Unidos quizá no tenían la mejor cualificación posible.

En su línea liberal, Fiorina acusaba al Gobierno de llevar a cabo una política proteccionista con el fin de que no llegaran trabajadores de otras nacionalidades, pero que eso convertía a Silicon Valley en un lugar menos valioso. Asimismo, acusaba al ejecutivo de no gestionar los recursos educativos como era debido y no invertir en lo realmente importante.

Pero la exjefa del gigante tecnológico no sólo ha sido presa de sus palabras. En su propia compañía ha librado batallas dignas de los libros de historia empresarial. Así, tuvo una larga y agónica disputa con el hijo del cofundador de la compañía, Walter Hewlett, a cuenta de la fusión con Compaq. Finalmente logró su objetivo, fusionó ambas compañías y salió victoriosa.

Eso no fue motivo para que en 2005 tuviera que abandonar la compañía en una extraña dimisión que dejó en los bolsillos de Fiorina casi 20 millones de dólares en concepto de indemnización. Ahora inicia una nueva etapa, aunque sus ideas de cómo se debería organizar internet las tiene muy claras.

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