Catalán, y del Barça, viene a Madrid casi todas las semanas para atender las obligaciones de la presidencia de la patronal hotelera española (también está al frente de la federación catalana). “Madrid tendrá sus defectos, claro, pero es una ciudad muy acogedora. Sobre todo con los catalanes”, dice levantando el dedo. Un gesto que repite durante la entrevista sólo cuando quiere enfatizar lo que dice… o cuando parece que va empezar a enfadarse.

Pero nunca llega al cabreo manifiesto. Ni siquiera (aunque se queda cerca) cuando se queja de la competencia desleal que contra el sector, su sector, están ejerciendo las miles de viviendas de alquiler vacacional y las plataformas online que las comercializan. “Nosotros estamos cumpliendo con todas las normativas. Juguemos todos con las mismas cartas”, dice con gravedad y frunciendo un poco el ceño Joan Molas (Barcelona, 1954). “Hay una bolsa de fraude espectacular”, denuncia.

Y se pone muy serio, pero no se exalta, cuando recuerda el gran chasco que se llevó con la subida del IVA al turismo. Chasco y disgusto de todo el sector, que daba por seguro que el Gobierno de Rajoy incluso se lo rebajaría. Son esos pequeños desengaños que se lleva uno cuando se cree los programas electorales.

Catalán, y del Barça, ve a Madrid como ciudad acogedora, sí, pero con un matiz. “Acogedora, al margen del fútbol”, dice. Y ya es mala suerte que las oficinas de la Conferencia Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) estén tan cerca del Bernabéu. “No se preocupe, que yo soy del Atleti”, le tranquilizo. Funciona. Y aunque parece un hombre serio (cuando habla de turismo), se ríe.

A los periodistas se nos están agotando las hipérboles para hablar del momento que vive el turismo español, que parece que ya sólo sabe ir de récord en récord. ¿Cuánto notan en sus cuentas los hoteleros ese boom del turismo?

Hemos atravesado unos años duros, durísimos, como casi todos los sectores económicos. Empezamos a notar la crisis de manera evidente a finales de 2008, después que el resto de la economía. Y hemos tenido unos años, desde entonces y hasta 2012, realmente durísimos. En 2013 empezamos a notar una ligera recuperación en algunas zonas, como Canarias, y también en algunas ciudades, como Barcelona y San Sebastián. Y en 2014 ya se notó una recuperación buena, notable. Sobre los porqués hay opiniones para todos los gustos. La primavera árabe influyó, claro, pero cuantificar en qué medida no es fácil. A principios de año ya empezamos a intuir que, si no había ningún acontecimiento extraordinario, 2014 sería un año de récord. Y ahora, de momento, llevamos un 2015 con incrementos del 7% de llegadas. Hay buenas perspectivas.

¿Todo el sector parece seguro de que 2015 será un año definitivamente bueno?

Este año va a ser bueno, sí. Si no hay acontecimientos extraordinarios, será un año en que superaremos las cifras de 2014. ¿Cuánto tiempo puede durar esta situación? En principio, no tiene límites concretos. O los que tiene los marca que hay una gran concentración de las llegadas sólo en unos cuantos meses. El gran reto, por ello, es elaborar un plan de desestacionalización turística mediante ventajas fiscales o bonificaciones para impulsar la oferta turística fuera de temporada alta. El sol y playa sigue concentrando el 70% de la demanda turística en España. Sí, hay otros productos, como el turismo enológico, el turismo de salud, el turismo deportivo, el turismo de invierno, el turismo religioso, y si sabemos darle contenido a estas otras ofertas sería una forma de conseguir desestacionalizar y ayudar a incrementar flujos de viajeros en zonas turísticas no vinculadas al sol y playa.

Los precios todavía no son los de antes de la crisis. Empieza a notarse una recuperación de la capacidad de gasto del cliente y eso nos puede ayudar a tener tarifas más acordes

También hay que afrontar un gran reto en otra materia. Y esto me limita Competencia lo que puedo decir [se refiere a la prohibición que pesa sobre las asociaciones empresariales acerca de recomendar precios a las compañías de su sector]. El sector hotelero y el turismo en general hemos sido muy competitivos. Ajustamos costes en su día de manera evidente y yo diría que se hizo sin que se notara una rebaja de calidad. Y los precios medios que están manejando todavía no son los precios de antes de la crisis. Empieza a notarse una recuperación de la capacidad de gasto del cliente. Y eso nos puede ayudar a tener unas tarifas más acordes y unos resultados que sean los que habían sido.

A Joan Gaspart le salió caro (o casi le sale) hablar del nivel de precios en el sector turístico.

Sí, carísimo.

¿Y este 2015 tan bueno cuánto va a depender de esos turistas prestados que simplemente han dejado de ir al norte de África por la inestabilidad?

No tengo cifras concretas al respecto. Ni yo ni nadie. Nadie ha preguntado a cada cliente que ha venido a España si lo que tenía pensado antes era ir a Egipto o a Túnez. ¿Cuántos han venido? ¿500.000?, ¿un millón?, ¿un millón y medio? No sé.

En el sector hay quien dice que, según los cálculos de los propios turoperadores internacionales, podrían ser entre 6 y 8 millones de turistas prestados desde 2012.

No me lo creo. Así de claro. No me lo creo. Hay muchos datos que avalan que España es un destino turístico con un valor muy alto. El turismo no es sólo tener una situación geográfica imbatible, que la tenemos, sino también muchas más cosas: buenas instalaciones hoteleras, seguridad, sanidad, gastronomía, cultura, infraestructuras de transporte… Sin entrar en el debate de si ha habido excesos, tenemos una red de aeropuertos, autovías y ferroviaria que ya les gustaría a muchos países. Habrá gente que ha venido porque no ha podido ir a Egipto, claro, pero no me atrevo a decir una cifra. En cualquier caso, lo que debemos hacer ahora es, si no había venido antes, vender nuestras bondades e intentar fidelizarlo.

No tengo cifras concretos [sobre turistas prestados]. Ni yo ni nadie. Nadie ha preguntado a cada cliente que ha venido si tenía pensado ir a Egipto o a Túnez

¿Es usted de los que piensan que la mejor noticia para el turismo es la recuperación del cliente nacional?

Es una gran noticia. Pero no sólo para el turismo. Lo es desde un punto de vista social y también económico en términos generales.

¿Cuánto puede alargarse este boom?

Lo haremos todo lo que podamos. No tenemos que pensar sólo en batir récords, ése no es el objetivo. Si los récords se siguen batiendo, bien. Pero si se batieran gracias a que se reparte la actividad durante todo el año y gracias a la demanda de otros productos que no sean sólo ‘sol y playa’, mejor que mejor. Y si se consigue que sea con unos clientes que gasten más, sería lo más importante.

No es economía colaborativa

Parece que todo el sector hotelero ha encontrado un nuevo enemigo común, que son las plataformas online de alquiler vacacional (Airbnb, Homeaway, Homelidays…). ¿Tanto daño les hacen?

Nos hacen muchísimo daño, muchísimo. Ésta debe ser la prioridad. La prioridad del turismo es la lucha contra la oferta ilegal y las plataformas que venden esta oferta ilegal. Es preciso avanzar en tomar medidas contra esta oferta ilegal de alojamiento, por parte de las administraciones municipales, autonómicas y del Gobierno central. Desde CEHAT pedimos que no haya 17 leyes, sino una que sea homogénea y que si puede ser la misma en todo el país, mejor. Y si puede ser incluso de ámbito europeo, aún mejor.

¿Qué parte del problema le toca a cada administración?

El Gobierno tiene una responsabilidad crucial en cuatro ámbitos. Uno, la seguridad, que depende del Ministerio del Interior: en la oferta ilegal no hay ningún tipo de control de huéspedes, mientras que los hoteles tenemos que controlar a los clientes mediante la ficha para la Policía. Dos, la fiscalidad, que depende de Hacienda, por el control de las transacciones económicas no declaradas. Tres, las telecomunicaciones, porque las plataformas están vendiendo a través de redes cuyo control depende del Ministerio de Industria. Y cuatro, el ámbito laboral, que depende del Ministerio de Trabajo: control de la labor de personas que ejercen funciones que no se sabe cuáles son. Estas cuatro responsabilidades son del Estado.

La regulación de las viviendas mal llamadas turísticas sí depende de la comunidad autónoma. Y hay que buscar hacer una ley que convenga a todos. Nosotros estamos cumpliendo con todas las normativas. Juguemos todos con las mismas cartas. Hay una enorme cantidad de viviendas en ciudades y zonas turísticas que se están ofreciendo de manera ilegal y es un escándalo. Están hundiendo a muchísimos hoteles que sí cumplen con la ley.

A la oferta ilegal de alquiler se le está mal llamando economía colaborativa. Es una actividad económica total y tiene que ser regulada como el resto de actividades económicas

A la gente parece que le gustan estas plataformas por una cuestión de precio. Tampoco se les puede culpar.

No es un tema de precio. Los precios de los pisos que se alquilan no son mucho más baratos en comparación con los precios hoteleros. A esta oferta ilegal se le está mal llamando economía colaborativa, cuando no lo es. Es una actividad económica total y que tiene que ser regulada como el resto de actividades económicas. Y los políticos tienen que ser valientes y no verlo en clave electoral. Y ése es uno de los problemas de este año, que hace que muchos políticos estén jugando, en términos generales, a la ambigüedad. Ya veremos, hay que pensarlo… y demás. Pero hay unas reglas de juego que todos tienen que cumplir. Yo no puedo dedicarme a transportar heridos con mi coche porque no tengo la licencia de ambulancia, no puedo vender medicamentos en una droguería, no puedo ir con el coche en el aeropuerto a recoger viajeros porque no tengo licencia de taxi… Pues esto es lo mismo. La ley tiene que ser igual para todos. Que hay una demanda de un producto diferenciado, perfecto. Veamos cuál es y regulémosla. Lo que no puede ser es el todo vale. Hay una bolsa de fraude espectacular.

¿Cómo de espectacular? ¿De cuánto estamos hablando?

No lo sé. No lo sé yo ni tampoco el ministro Montoro. Pero la hay sin ninguna duda. Son miles las viviendas que se ofrecen en los portales de alquiler.

¿Ve al Gobierno central con ganas de lanzarse a regular la economía colaborativa cuando quedan unos meses para las elecciones? ¿O ve factible que lo hagan los ejecutivos que saldrán de las elecciones autonómicas de dentro de un mes?

El Gobierno central, en principio, no puede regularlo. Puede acotar o intervenir en esos cuatro aspectos de seguridad, telecomunicaciones, laboral y fiscalidad. Pero la ley de regulación turística es autonómica. Y en el ámbito autonómico unos partidos o unos gobiernos tienen más ganas que otros. Ése es un problema: vivir con la incógnita que introducen las elecciones. Por ejemplo, ya estábamos conversando con la Junta de Andalucía y quedó paralizado por las elecciones. Y ahora todo está pendiente de que se constituya el nuevo Gobierno y la nueva Consejería de Turismo. En el resto de CCAA, habrá que ver el color o colores de los nuevos gobiernos. Todo esto condiciona mucho. Y cuando la actividad económica está condicionada por el devenir de la política todo se paraliza y provoca desánimo en el sector.

En cualquier caso, en términos generales, a los políticos parece que les cuesta intervenir para resolver problemas del turismo, porque tienen la impresión de que va bien por sí mismo. Pero no es así.

La rebaja del IVA y otras promesas electorales

Ahora se está agotando una legislatura que para el sector turístico comenzó con un desengaño. El Partido Popular llevaba en su programa electoral la promesa de una rebaja del IVA del sector del 8 al 4%, y acabó subiéndolo hasta el 10%. ¿El boom del turismo ha servido para que se reconcilien con el Gobierno?

No había que reconciliarse. Estamos obligados a tener buenas relaciones con todas las Administraciones. Así ha sido y así será. Yo siempre digo que el mejor gobernante es el que hay, que la mejor Administración es la última. Y luego lo será el que viene. Tenemos una excelente relación con la secretaria de Estado de Turismo y la tenemos con el ministro de Industria.

¿Y las relaciones son igual de buenas con Montoro tras el disgusto del IVA?

Con Montoro, menos. No sé quién fue el responsable de que no se cumpliera el compromiso del PP de rebajar el IVA. No sé si fue el señor Montoro. Él tenía que cuadrar las cuentas y puede que convenciera a sus compañeros de mesa en el Consejo de Ministros de que no podía ser. El ministro Soria nos lo contó y nos explicó por qué. Es responsabilidad del Gobierno al completo. La rebaja del IVA habría sido un impulso a la competitividad, habría permitido una reactivación más rápida del sector. No fue así. Hay que pasar página. Al Gobierno le recordamos permanentemente ese incumplimiento y desde el Gobierno nos lo reconocen.

Estamos obligados a llevarnos bien con todas las Administraciones. Tenemos una excelente con la secretaria de Estado de Turismo y con el ministro de Industria. Con Montoro, menos

Tras este desengaño con el IVA, ¿el sector hotelero se cree que las promesas electorales de este año o a está escarmentado?

Yo creo que los políticos, en términos generales, diseñan un programa en el que creen y tratan de cumplirlo. Y luego se encuentran con circunstancias que deben de dejarles cumplirlo o impedírselo. Quiero creer que es así. Sigo teniendo fe en la gestión pública. El que está en la política hace un esfuerzo. Yo soy de los que creen que los políticos tienen buena voluntad y que quieren cumplir con su programa y su ideología. Y si no lo cumple es porque se ve obligado. No creo en la mala fe.

¿Y eso es ingenuidad o simplemente creer en la buena voluntad de la gente?

No es ingenuidad. A ver, el Partido Popular llevaba en su programa rebajar el IVA al 4%. Y nos dijeron que se habían encontrado unas cuentas públicas con unas sorpresas tremendas que les impedían cumplirlo. Pues mire, me lo creo hasta cierto punto. El PP conocía la situación del país. Que no lo conocía a ciencia cierta y al 100%, vale, probablemente, pero sabían cuál era la situación. Podían haber dicho sólo que lo intentarían, pero lo llevaban en el programa con el que se presentaron a las elecciones. Seguiremos recordándoselo. Se lo recordaremos ahora al PP que todavía está en el Gobierno, y se lo recordaremos a los que vengan, sean los que sean. No debe de ser fácil gobernar, en cualquier caso.

Ahora en las encuestas crece Ciudadanos, crece Podemos. ¿Usted lo ve como una oportunidad de regeneración democrática o como un riesgo de inestabilidad?

No. Inestabilidad, no. El riesgo de inestabilidad no es la aparición de Podemos o Ciudadanos. Son nuevas opciones políticas, nada más. Lo que es un riesgo de inestabilidad es no poder configurar opciones de gobierno serias y determinantes. Si hay diversidad en los parlamentos es porque lo ha decidido el pueblo. Que esto significa que la gestión política es más complicada, sin ninguna duda. Lo único que quiero es que, venga quien venga, tenga criterio suficiente sobre todo para escuchar. Para escuchar al sector privado, porque tenemos más conocimiento de la realidad turística, que la vivimos, la disfrutamos y la sufrimos.

El cabreo por el Imserso

También se han llevado un disgusto con los pliegos del programa de viajes del Imserso.

Sí. La verdad es que la palabra justa es disgusto. Quizá ha faltado más diálogo previo entre el Gobierno y el sector más determinante en el proyecto (sin hoteles, no hay programa). El del Imserso es un buen programa, y muy bien diseñado, es un modelo de éxito para ofrecer vacaciones a alguien que se lo merece y para crear empleo fuera de temporada en zonas turísticas. Está demostrado que por cada euro que aporta el Estado, recupera por diferentes vías un euro y medio. A mí me produce desasosiego ver que se ha ido reduciendo la aportación, ¡pero si lo que hay que hacer es aumentarla!

Pero parece que el cabreo en el sector es más porque se otorgará más puntuación a las ofertas que lleven más hoteles de cuatro estrellas.

El cabreo es por la situación general. Pero la guinda es por la valoración de los hoteles de cuatro estrellas. Los que han aguantado carros y carretas para mantener el programa del Imserso han sido durante años los hoteles de tres estrellas. Lo han hecho con precios muy competitivos, e incluso perdiendo dinero. Los hoteles se han sacrificado perdiendo dinero tres o cuatro meses con el fin de seguir abiertos, de mantener la plantilla estable y así asegurar su continuidad de cara a la siguiente temporada alta. No es justo que se valore mucho más a un cuatro estrellas que a un tres estrellas, cuando los de tres han aguantado los años más duros. O, en todo caso, además de valorarse más en la puntuación que se haga también en el precio que reciba. Que el cliente que quiera un cuatro estrellas pague un poco más. El usuario lo entiende y podría pagar ese diferencial de mejora.

El riesgo de inestabilidad no es la aparición de Podemos o Ciudadanos. Son nuevas opciones políticas, nada más. Lo que es un riesgo de inestabilidad es no poder configurar opciones de gobierno serias

Su papel como patronal sectorial tiene un componente de lobby, de presión, y de crítica sobre lo que hacen o dejan de hacer las Administraciones. Pero haga autocrítica. ¿Qué hace mal o qué debería hacer mejor el empresario hotelero español?

Si lobby es actuar en defensa de los intereses del empresariado, lo somos. Pero sólo si esa es la definición. El empresario lo que debe tener es menos individualismo, más cohesión, defender la propia unidad empresarial, apoyar el asociacionismo… Siempre que falta unidad de criterio o falta apoyo a la asociación va en contra de los intereses generales y también de los particulares. Hay hoteleros que aún no tienen claro que la CEHAT está trabajando de forma contundente y con esfuerzo en la defensa de sus intereses y para que su negocio y su hotel cada vez vayan mejor, tenga menos dificultades.

Pero eso es barrer para su terreno. Me refería a autocrítica a la labor del empresario. Es muy criticada la falta de ambición del hotelero para mejorar sus instalaciones y así impulsar el salto de calidad que permitiría elevar los ingresos por cada turista que viene.

Sí existe autocrítica. Pero le aseguro que no hay otro país en el mundo que tenga una planta hotelera con una relación calidad-precio como la española. Es cierto que hay determinadas zonas y una serie de hoteles que requieren todavía una mejora, una transformación. Pero en términos generales la planta hotelera ha hecho un esfuerzo importantísimo.