Corren buenos tiempos para Apple en China, de eso no hay duda. Por el contrario, el gigante asiático sí que presenta su propia confusión ante estímulos públicos y economía en horas bajas.

Las cifras suelen ser como golpes directos al mentón dispuestos a noquear. Los datos suponen ganchos en el bazo que dejan sin aire. De este modo, los números que ha presentado Apple sobre el primer trimestre del año en China son espectaculares: un crecimiento del 70% con respecto al periodo anterior. Además, con este dato supera a Europa como segundo mercado y se sitúa sólo detrás de los Estados Unidos.

Estos datos se vieron reforzados, como suele ser habitual, porque el Fin de Año chino se sitúa en el mes de febrero y es una época tradicional de regalos. Pero no se trata de un hecho coyuntural: Apple ha encontrado en el mercado chino el impulso que le faltaba para seguir sintiéndose potencia única.

Otro de los grandes logros de la manzana mordida ha sido su pantalla de 6 pulgadas. El iPhone 6 Plus representa el 60% de las ventas en lo que se refiere a terminales de la marca, y teniendo en cuenta que se trata del modelo de mayor coste, la rentabilidad está disparada. Además hay que sumar que su distribución no ha sido un camino de rosas y en muchas regiones de China no se ha podido adquirir hasta hace muy poco.

Todo son buenas noticias (de momento). Es decir, Apple se consolida como un referente en el principal mercado del mundo: 420 millones de unidades vendidas en 2014. A esto se suma que el acceso a banda ancha móvil todavía está muy por debajo de países como Corea del Sur o Estados Unidos, donde alcanza al 70% de la población. En China apenas llega al 60%, por lo que la necesidad de dispositivos móviles seguirá creciendo.

Otro aliciente más, por si eran pocos, es que ha asestado un buen golpe a Xiaomi, que aún sigue fuerte en el mercado patrio con una cuota del 12,8%. Por su parte, Apple ha dado un estirón gracias a todos estos factores y le ha adelantado, pasando del 8,3% al 12,3% en sólo un año. Así pues, tiene a tiro de piedra al nuevo enemigo público mundial en estos momentos.

Pero… siempre hay un “pero”, todo este crecimiento de Apple se sitúa en un contexto económico muy adverso para China. Por lo tanto, diversos analistas advierten de que todo esto puede desinflarse si el consumo no repunta de manera estable en los próximos trimestres.

China se mira así misma de reojo

Pura especulación de mercado, tanto los que prevén que el crecimiento seguirá mantenido en el tiempo, como los que suponen que las ventas se verán lastradas por la coyuntura económica que atraviesa el país asiático.

Sea como sea, y dando prioridad a los números, lo cierto es que China pasa en estos momentos por una situación muy delicada. Desde hace varios trimestres consecutivos se observa un descenso del ritmo de crecimiento que pone de manifiesto el proceso de transformación de una economía exportadora cuya ventaja competitiva estaba basada en bajos costes productivos.

Así pues, uno de los condicionantes que puede tener Apple de ahora en adelante es que China cuenta con costes productivos más elevados y una divisa cada vez más apreciada respecto al euro y el dólar, por lo que la ventaja competitiva de localizar un centro productivo en China dedicado únicamente a la exportación es menor. Y eso casa frontalmente con la propia producción y distribución de Apple.

Por otra parte, el desarrollo chino se está centrando en la mejora de calidad del producto final a través de la inversión en tecnología e innovación enfocándose en el mercado nacional. Esto supondría un empuje para empresas como Xiaomi, Meizu y todas las que llegan por detrás.

Este contexto es en el que Apple tendrá que seguir creciendo. Si a finales de año mantiene este ritmo, habrá dejado claro que la situación china no le afecta directamente.

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