El nuevo presidente, que accedió al cargo en enero de este año, se ha bajado el sueldo y ha emprendido un cambio en la alta dirección de la compañía.

Fernando Abril-Martorell, presidente de la multinacional tecnológica Indra, ha decidido bajarse su retribución anual un 22,5%, en comparación con su predecesor en el cargo hasta enero, según ha comunicado la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En la nota también se precisa que el anterior presidente, Javier Monzón, percibirá una indemnización directa por su despido de más de 15 millones de euros, mientras que el sueldo anual fijo del presidente y del consejero delegado se quedarán en 775.000 y 550.000 euros, respectivamente.

Pero no sólo hay recortes para Abril-Martorell sino que, en el mismo escrito remitido a la CNMV, Indra ha informado de que ha reducido la retribución a sus consejeros en un 20% por no haber cumplido los objetivos que se marcó la firma en 2014. Además, los consejeros se han comprometido a destinar una parte “relevante” de su asignación -aproximadamente, un 50 % del importe neto- a la compra de acciones de la sociedad, participada por el Estado, la Corporación Financiera Alba y Telefónica.

Cambios organizativos

Como parte del golpe de timón que ha efectuado Abril-Martorell, la compañía ha planteado una reorganización de las áreas de actividad de los miembros del comité de dirección y ha creado la división Indra Digital, que agrupa las áreas de consultoría, analytics, movilidad, Big Data y ciberseguridad, ha precisado la empresa en otro comunicado.

Además, Indra ha explicado en una tercera notificación a la CNMV que se han producido dos cambios en el consejo de administración de la multinacional, para sustituir a dos miembros salientes.

Uno de estos miembros reemplazados -en este caso, por dimisión- es la consejera independiente Mónica de Oriol, también conocida por ser la lenguaraz expresidenta del Círculo de Empresarios que se atrevió a afirmar que prefería contratar “una mujer de más de 45 o de menos de 25 años” para no toparse con “el problema” de que, eventualmente, se quede embarazada.

Soplan, pues, alisios primaverales de cambio en Indra.