Frente Nacional en Francia, UKIP en Reino Unido, Syriza en Grecia, Partido de la Libertad en Holanda, Cinco Estrellas en Italia… y Podemos en España. Los analistas de Deutsche Bank consideran que la formación de Pablo Iglesias se mantiene “vaga” respecto a su posición en asuntos como el TTIP o una posible salida de la zona euro.

Junto a ultranacionalistas y euroescépticos. Podemos entra de lleno en el club de los partidos europeos considerados populistas. Al menos esta es la percepción de los analistas de Deutsche Bank, que en un reciente informe al que ha tenido acceso Sabemos (Un perfil de los partidos populistas de Europa, ver más abajo en inglés) sitúan al partido de los círculos en un mismo movimiento a nivel continental en el que estarían también el Frente Nacional francés, Syriza en Grecia o el UKIP en Reino Unido.

Según DB, Podemos emergió en marzo de 2014 desde el movimiento de los indignados, “y se ve a sí mismo como representante de la gente contra la casta política”. Aún así, y a pesar de que han entrado con éxito tanto en el Parlamento Europeo como en el andaluz, le ven una influencia directa “limitada”, aunque con un “potencial de influencia” muy alto, en la medida que han adoptado posiciones “inteligentes” respecto a temas muy sensibles entre los españoles.

“En temas relacionados con Europa, el partido es cauto: no propone una salida del euro ni de la UE, sobre todo porque ven los problemas como de origen interno”, señalan los analistas de Deutsche Bank. También lo es respecto del acuerdo EEUU-UE, el TTIP. Desde la entidad alemana ven en esta posición un acierto, ya que el 66% de los españoles no creen que salir de la zona euro fuera a ser una medida positiva. Sin embargo, al igual que Syriza, Podemos sí que está a favor de renegociar la deuda en la medida que se comprometen a presionar para cambiar la estartegia del BCE para que su objetivo sea generar empleo y crecimiento.

Un movimiento europeo y heterogéneo

“A medida que baja la participación electoral, la infuencia de los grandes partidos mainstream se reduce y la estructura de partidos se fragmenta”, señalan desde DB, que también creen que los últimos resultados de las Europeas han situado este asunto en el centro del debate político. En concreto, desde el mayor banco alemán apuntan a que, junto a Podemos, hay un grupo de diez partidos políticos más que consideran populistas, sobre todo por su capacidad de “capturar el humor” de la ciudadanía y usarlo en su propio beneficio: Son Alternativa para Alemania (AfD), Verdaderos Finlandeses (Finns Party), el francés Frente Nacional, los griegos de Syriza, los Partidos de la Libertad holandés y austriaco, el UKIP británico e incluso tres formaciones en Italia (Movimiento 5 Estrellas, Liga Norte y Forza Italia.

La amalgama es total y abarca prácticamente todo el espectro ideológico: Desde los liberal-conservadores de AfD, pasando por la extrema derecha de Frente Nacional y Verdaderos Finlandeses, hasta propuestas netamente de izquierda como Podemos y Syriza. ¿Cómo pueden ser todos populistas? Desde DB, a pesar de que reconocen que “los perfiles de los distintos movimientos populistas en Europa son fundamentalmente diferentes”, sí que ven algunos rasgos en común: El rechazo del establishment político nacional “es un factor que une a todos estos partidos”. Algo en lo que coincide también, por ejemplo, Ciudadanos o UPyD, pero que sin embargo no aparecen en esta particular lista.

¿En contra de una mayor integración?

Otro de los puntos en los que se apoyan los analistas de Deutsche Bank para enmarcar estos movimientos es lo que para ellos es uno de los mayores consensos: “El rechazo a dar pasos más decididos hacia una integración europea. Una amplia mayoría de partidos es crítica con la actual situación en la zona euro”, señalan. Si bien es cierto que Pablo Iglesias ha explicitado en más de una ocasión que “este euro” no les agrada, también desde DB reconocen que la formación de los círculos se ha mantenido vaga al definirse respecto a ciertos asuntos que no tengan un gran consenso entre la opinión pública.

“Los movimientos populistas se unen más comunmente en contra de algo que a favor de algo (…) podrían configurar a política europea en el futuro bloqueando los progresos en áreas particulares que requieran amplios consensos“, añaden desde el banco alemán. Esto ha forzado a los partidos tradicionales a seguir una agenda política más centrada en los temas nacionales internos, o incluso ha supuesto que algunos planes reformas condicionados por los fondos europeos no se estén desarrollando adecuadamente, opinan.

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