El gigante low cost incluirá en su propia web un comparador de precios e informará de las tarifas de sus competidores. La compañía quiere que los que le compran un billete sepan cuánto se ahorran.

Prometemos ofrecer las tarifas más bajas”. Sin matices. Ofrecer los billetes más baratos del mercado. Ése es el compromiso en firme que Ryanair dice asumir con sus clientes. Y lo promete. Y el compromiso lo firma su consejero delegado, Michael O’Leary. Así de seguros se sienten en la compañía en que lo conseguirán.

La aerolínea irlandesa, reina de la aviación de bajo coste en Europa desde hace años, lleva tiempo presumiendo sin pudor de ser con mucha diferencia la compañía con tarifas más económicas del mercado. Lo recuerda siempre que puede (o que le dejan), en cualquier rueda de prensa y en todo comunicado (da igual la temática). Creen firmemente, o saben, que son los más baratos y quieren que lo sepas.

Ryanair quiere dar un paso más y, además de convencerte de que tienen los billetes más baratos, ahora quieren demostrártelo y, con ello, aprovechar para sacar los colores a sus rivales. La aerolínea low cost incluirá en su propia web las tarifas de sus competidores para mostrar así las diferencias.

En la era en que muchos viajeros buscan las mejoras tarifas en portales como Skyscanner, Kayak o Trabber, ahora Ryanair pretende lanzar su propio comparador de precios y poner a disposición de sus clientes. La aerolínea ultima la incorporación en su web de una herramienta digital que informe a los usuarios simultáneamente de sus propios precios y las de las otras compañías que compiten en la misma ruta.

Los planes de Ryanair pasan por tener habilitado ya el comparador en su web corporativa este mismo verano, aunque la compañía aún no ha fijado una fecha concreta para el lanzamiento, según confirman fuentes de la aerolínea a SABEMOS. La aerolínea no se conforma con pregonar ser la más barata, quiere que el cliente conozca in situ cuánto se ahorra al elegir Ryanair en detrimento de sus rivales.

Tarifa media de 46 euros

En todas las presentaciones de Ryanair, al menos una de las páginas de su power point está sistemáticamente dedicada a comparar su tarifa media con la del resto de grandes compañías que operan en el mercado europeo (ver aquí). Ryanair presume de que la tarifa media de sus vuelos es de 46 euros (ojo, precio medio; sí, todos hemos comprado billetes a Ryanair por más de 100 euros), y ayer mismo Michael O’Leary, en una entrevista con Le Journal du Dimanche, abría la puerta a rebajar hasta un 15% esos precios en los próximos dos años, para situarlo en los 40 euros.

Y, según los últimos datos recopilados por la aerolínea, el rival que le sigue en ese hipotético ranking cuenta con una tarifa media un 80% más cara. Norwegian Airlines, que ahora trata de plantar cara a Ryanair también en España, ofrecería sus billetes a un precio medio de 83 euros; la británica easyJet tendría una tarifa media de 84 euros; la irlandesa Aer Lingus, de 93 euros; y Air Berlin, de 121 euros.

Las diferencias con el resto de compañías europeas se disparan. El precio medio de Lufthansa sería de 235 euros; el de IAG (que incluye a Iberia, British Airways y Vueling) de 242 euros, y el de Air France-KLM, de 300 euros. No obstante, estos tres últimos casos son difícilmente comparables. Por un lado, porque Ryanair utiliza el precio medio de todo el grupo, no de las diferentes compañías aéreas. Y, por otro, porque la mayoría de compañías integradas en estos grupos ofrecen servicios de clase business, lo que distorsiona muy significativamente al alza la tarifa media.

En cualquier caso, comparar sólo tarifas medias es como hacerlo con churras y merinas. Y es que se calibran sólo los precios, sin tener en cuenta en qué rutas se aplican, con qué servicios incluidos, en qué horarios… La futura herramienta de Ryanair pretende hacer comparaciones más concretas, ofreciendo información de las tarifas de sus rivales para las mismas rutas y, en principio, para el mismo día.

Ryanair debe de estar muy segura de que ese comparador de precios ofrecerá resultados que, en una inmensa mayoría de búsquedas, le resulte netamente favorable. Porque, si no, va a ser muy gracioso ver cómo sus rivales van a estar presumiendo (a base de pantallazos) de que la propia Ryanair confirma públicamente que a veces, aunque sólo sea a veces, no es la más barata.