El próximo 30 de abril concluye el mandato de la misión de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental ( MINURSO ). Dos días antes, si las previsiones se cumplen, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobará una renovación que, salvo sorpresa realmente sorprendente, una vez más seguirá sin incluir la vigilancia de los derechos humanos entre los cometidos de la misión.

De acuerdo con la práctica del Consejo de Seguridad, la elaboración del proyecto de resolución de renovación del mandato corresponde a Estados Unidos ( “el que porta la pluma” , según de la jerga de la ONU), previo informe del secretario general, Ban Ki Moon (que fue presentado el pasado 10 de abril).

Posteriormente, con fines meramente informativos y consultivos, el texto de la resolución debe pasar por el llamado Grupo de Amigos del Sáhara Occidental (al que pertenecen Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Rusia y España), antes de su aprobación por el Consejo de Seguridad, lo cual, según el calendario de este organismo, debería ocurrir el 28 de abril.

El gran debate sigue siendo si la misión debe tener, o no, competencias en materia de derechos humanos, una posibilidad que fue rechazada por el Consejo de Seguridad en los dos anteriores ejercicios. La MINURSO, establecida en 1991 para organizar un referendo de autodeterminación en Sáhara Occidental, es la única misión de paz de la ONU que no contiene un mecanismo de observación de los derechos humanos.

EEUU hizo la propuesta en 2013, pero fue rechazada por Francia 

En esta historia, en contra de lo que muchos podrían esperar, el “malo” de la película no es exactamente Estados Unidos. De hecho, fue precisamente el Gobierno norteamericano el que propuso por primera vez, en 2013, que se ampliara el mandato de la MINURSO de forma que tuviera competencias para velar por los  derechos humanos, una ampliación que sería extensible a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, en Argelia.

Al final, la presión de los intereses de Marruecos y de países como España (que entonces no estaba en el Consejo de Seguridad), Rusia y Francia (miembros permanentes con derecho de veto, al igual que Estados Unidos) echaron atrás la propuesta norteamericana.

En 2014, Washington ni siquiera se molestó en presentarla de nuevo, a pesar de que el mismísimo Ban Ki Moon había reclamado,  en su informe anual sobre el conflicto, el establecimiento de un mecanismo independiente e imparcial de supervisión de los derechos humanos en Sáhara Occidental. Ban, tan prudente y correcto por lo general, se abstuvo de mencionar a la MINURSO en su propuesta.

Este año, todo apunta a que el texto presentado por Estados Unidos sobre la renovación de la MINURSO se limitará, al igual que en 2014, a destacar “la importancia de mejorar la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y en los campamentos de Tinduf”.  

“No parece que el Consejo vaya a tomar ninguna decisión, Francia no está dispuesta y, si es necesario, utilizará su derecho de veto”, declaró a SABEMOS el delegado del Frente Polisario en España, Bucharaya Beyún. “Marruecos, Francia y probablemente España se opondrán”, agregó el dirigente de la organización que representa legalmente al pueblo saharaui ante las instituciones internacionales.

El Polisario cree que el “vigilante externo” propuesto por Ban no servirá para “nada”

El único aspecto novedoso que se presenta este año procede de Ban Ki Moon, el cual, consciente de la sistemática oposición de Marruecos a que se incluyan los derechos humanos en el mandato de la MINURSO, ha propuesto que el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (en la actualidad, Zeid Raad Al Hussein) ejerza de “vigilante externo” tanto en Sáhara Occidental como en Tinduf. Esta iniciativa no afecta a la renovación de la misión y, por ello, no se incluirá en el proyecto de resolución.

Según Bucharaya Beyún, la propuesta de Ban no va a servir para “nada” porque el Alto Comisionado no tiene ninguna capacidad real para supervisar la situación sobre el mismo terreno, como quedó demostrado a mediados de este mes, cuando una delegación de este organismo de la ONU “fue apedreada” mientras se encontraba en el domicilio de la activista Aminetu Haidar en El Aaiún.

España no se pronuncia por “elemental prudencia”

En lo que se refiere a España, el Gobierno se acoge una y otra vez a sus dos palabras mágicas favoritas para no pronunciarse: “consenso” y “prudencia”. A mediados de abril, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, se limitó a afirmar en el Senado que el Gobierno esperará, por “elemental prudencia”, a los informes del secretario general de la ONU y de Estados Unidos para pronunciarse sobre la cuestión.

Fuentes diplomáticas españolas explicaron este viernes a SABEMOS que la postura de España dependerá, en última instancia, de que se alcance un “consenso” entre los miembros del Consejo de Seguridad e indicaron que, de momento, el contenido del proyecto de resolución sigue siendo “confidencial” y España sólo se pronunciará cuando se haga “público”. Respecto a la posibilidad de que se incluya la vigilancia de los derechos humanos en el mandato de la MINURSO, las mismas fuentes se limitaron a precisar que “lo importante” es que siga habiendo mejoras y que, a la vista del reciente informe de Ban Ki Moon, los indicios al respecto “son buenos”.

El último informe anual de Amnistía Internacional asegura que las autoridades marroquíes siguen “reprimiendo toda defensa de la autodeterminación del Sáhara Occidental” y denuncia las restricciones a las libertades de expresión, asociación y reunión y los riesgos de detención, torturas y malos tratos a que se enfrentan “los activistas políticos, manifestantes, defensores de los derechos humanos y trabajadores de medios de comunicación saharauis”. El informe advierte también de la falta de observadores independientes y de la impunidad reinante en los campamentos de Tinduf y lamenta que no se incluya “un componente de observación de la situación de los derechos humanos” en el mandato de la MINURSO.

Entretanto, varios colectivos sociales vinculadas con la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara han lanzado una campaña de apoyo a la inclusión de los derechos humanos entre las competencias de la MINURSO, a través del hashtag #MinursoHumanRights.