La gestión de los residuos ocupa una gran parte del debate público en Gipuzkoa, donde el sistema de recogida puerta a puerta que apoya Bildu convive con el rechazo del resto de partidos.

En Gipuzkoa, las próximas elecciones municipales y forales volverán a estar marcadas en gran parte por la basura. Los debates sobre la gestión de los residuos han sido una constante histórica en este territorio vasco que tiene unas características demográficas y orográficas muy particulares, al darse una alta densidad de población que se une a la falta de espacio urbano. Pero el verdadero enfrentamiento llegó a partir de 2009, año en el que la izquierda abertzale comenzó a implantar en sus municipios un sistema de recogida conocido como puerta a puerta.

Sus defensores explican que esta fórmula que ya se utiliza en otros países europeos y que también utilizan algunos municipios catalanes, permite reciclar entre el 60% y el 80% de los residuos. Pero desde su implantación en la mayoría de las localidades guipuzcoanas ­–aunque aún no en las más pobladas–, se ha encontrado de frente con el resto de fuerzas políticas y con una parte de la sociedad. En varios municipios se ha producido una importante división, llegando incluso a crearse plataformas ciudadanas en contra de este sistema, manifestaciones en las principales plazas o calles o incluso, como en el caso de Villabona, con ataques directos a los alcaldes que lo han defendido.

El puerta a puerta consiste en la recogida selectiva de los residuos, uno a uno según su categoría, primando así el reciclaje del mayor porcentaje posible y el reaprovechamiento de los mismos, y tratando de evitar la incineración o el vertido. El pionero en utilizar este sistema fue el municipio de Usurbil cuando el alcalde era el hoy diputado de Amaiur en el Congreso de los Diputados, Xabier Mikel Errekondo. A ese pueblo le siguieron otros de la periferia de San Sebastián como Hernani u Oiartzun, y en la última legislatura se ha extendido por la mayor parte del territorio. Donde no se ha implantado aún es en las localidades más importantes por número de habitantes, como la propia San Sebastián, Irún, Errenteria o Zumarraga, aunque dos de ellas –la capital donostiarra y la vecina Errenteria– están gobernadas por Bildu, la coalición que aglutina a la izquierda abertzale, EA, Aralar y Alternatiba.

Los vecinos de los municipios en los que sí se utiliza este sistema deben mantener una disciplina a la hora de sacar la basura. Por ejemplo, en Hernani, localidad de cerca de 20.000 habitantes próxima a San Sebastián, sus habitantes pueden depositar los envases ligeros los lunes y los jueves; el papel y el cartón, los martes; la basura orgánica, los miércoles, los viernes y los domingos; y, finalmente, el resto de residuos, los sábados. Las bolsas o los cubos, dependiendo del pueblo, los deben colocar, cada día, en una especie de percheros callejeros que se encuentran a la vista de los viandantes.

Hoy por hoy es el sistema con mejor resultado de reciclaje

Desde Bildu se insiste en la defensa de este sistema. Apuntan a que “hoy por hoy, es el sistema con mejor resultado de reciclaje, llegando a tasas de separación del 80%”. Apelan, además, a la responsabilidad ciudadana. Y su planteamiento no se limita a la fórmula de recogida. También mantienen su particular cruzada contra la incineración de esos restos que no se pueden reciclar y apoyan la instalación de depósitos de inertes o vertederos.

En la batalla electoral la izquierda abertzale se volverá a encontrar de frente con otro sistema, que es el que defienden el resto de los partidos vascos con representación. PNV, PSE y PP son contrarios al puerta a puerta. Entre sus argumentos explican que es “sucio y antiestético” ya que las bolsas se depositan en plena calle. Denis Itxaso, candidato de los socialistas a la Diputación de Gipuzkoa, afirma que “es un sistema muy rígido” que “incluso obliga a establecer unas pautas de consumo en función de las basuras”. En declaraciones a este diario señala, además, que es “invasivo” porque “se vulnera el derecho a la privacidad de los vecinos ya que cada uno debe depositar un cubo con un número asociado a su casa”. Y dice, también, que “es muy caro” por el fuerte incremento en gastos de personal de los ayuntamientos que lo aplican.

Los partidos que se oponen a este sistema de recogida abogan por la implantación de un quinto contenedor, el de basura orgánica, que se sumaría a los ya existentes de papel/cartón, envases ligeros, vidrio, y restos. También apoyan la incineración como destino de los residuos que no se pueden reutilizar. “Vamos a acabar con la falacia del puerta a puerta y su imposición. Los resultados de recogida selectiva del sistema de contenedores son similares y cuesta tres veces menos”, apunta Markel Olano, candidato del PNV en Gipuzkoa, entre sus propuestas para este asunto tan peliagudo en la actualidad del territorio. Él dice comprometerse a “celebrar consultas en aquellas localidades en las que se haya impuesto el puerta a puerta para que sean los propios ciudadanos quienes decidan qué sistema de recogida desean”.

“Hay que reciclar al máximo, en eso estamos todos de acuerdo”, apunta Itxaso, que es también presidente de una de las mancomunidades guipuzcoanas, la de San Marcos, encargada de la gestión de basuras. Respecto a la posición de Bildu es en lo único que coinciden. Las elecciones del próximo 24 de mayo demostrarán quién cuenta con el respaldo de los ciudadanos.

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