No es una filtración más. #Ritaleaks, el hashtag lanzado por la coalición Compromís para anunciar la publicación de 466 facturas en gastos de representación del Ayuntamiento de Valencia, es el golpe más duro que podía recibir el PP valenciano.

Paradójicamente, el coste para el erario público de estos documentos es una minucia si lo comparamos con el resto de escándalos que ha desvelado la oposición, y más que posiblemente no haya nada ilegal en los movimientos bancarios del consistorio valenciano, pero aún así el futuro de los populares en la Comunitat es mucho más oscuro tras lo sucedido ayer por la mañana.

Si se ha perdido en el razonamiento anterior no se preocupe, es la reacción normal a la hora de enfrentarse a la complejidad del laberinto electoral en el que se está convirtiendo la Comunidad Valenciana. Así que mejor que expliquemos por partes por qué #Ritaleaks es parte esencial en la tormenta perfecta que se está formando alrededor del PP valenciano.

Compromís ha elegido el timing perfecto

El PP respiraba tranquilo porque, casi a última hora, se anunció que los juicios de la Gürtel no se celebrarían hasta que acabara la campaña electoral. En contra de lo que pueda parecer, el miedo del PP hacia estos juicios no es tanto por las acusaciones de corrupción -seamos sinceros, sea cual sea el resultado del juicio la mayor parte del electorado ya ha decidido en su fuero interno si considera a los imputados corruptos o víctimas- sino por la gran cantidad de información sobre gastos públicos que emanaría del proceso. No hay un solo votante que no supiera en 2011 que había escandalosos sobrecostes en la visita del Papa a Valencia, y aún así el PP ganó las elecciones, pero no es lo mismo votar creyendo que el escándalo ha pasado, que llegar al colegio electoral con la prensa recordando a diario los excesos de tu partido. Este miedo es tan fuerte en el PP que esta misma semana Alfonso Rus, Presidente de la Diputación de Valencia y uno de los hombres fuertes del partido, pedía que la Junta Electoral prohibiera presentar denuncias durante la campaña, equiparando una denuncia en los tribunales con las inauguraciones de obras.

Ahora ese temor se vuelve realidad con #Ritaleaks una web presentada a las puertas del arranque de los comicios, y diseñada especialmente para que el elector pueda ordenar por nombres, coste o por conceptos todos los gastos de representación del ayuntamiento. La web estará activa durante toda la campaña para que los ciudadanos puedan compartir facturas tan llamativas como los 4.912,99 euros que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberà, se gastó en alquilar un coche privado que le evitara tener que coger ningún taxi durante los tres días que estuvo en Londres.

Ritaleaks está fuera del ‘efecto pararrayos’ de Francisco Camps

Hasta ahora el PP valenciano ha manejado sus escándalos esgrimiendo como un mantra que eran “errores del pasado”, una forma elegante de responsabilizar al controvertido President anterior, Francisco Camps, sin mencionar formalmente su nombre. Cualquier denuncia de excesos económicos se asociaba inmediatamente a la ya superada etapa de Camps e incluso cuando se produjo la condena de Rafael Blasco el PP pudo reconducir la situación transmitiendo la sensación de que formaba parte del proceso de renovación en sus filas.

#Ritaleaks cambia eso porque afecta a Rita Barberá, quien probablemente sea el rostro más conocido del PP en la Comunidad Valenciana, por encima incluso de su superior jerárquico Alberto Fabra. La cúpula del Partido Popular valenciano no puede desvincularse de Barberá y mucho menos cuando hace tan sólo unas semanas la nombró número 2 de la candidatura de los populares a la Presidencia de la Generalitat. El PP tendrá que mirar de frente a un escándalo que a los pocos minutos de desvelarse ya empezaba a generar titulares con sorna en los medios.

Hace parecer al PSPV irrelevante

Las facturas ‘desclasificadas’ por Compromís no sólo afectan al PP, la web incluye gastos de al menos cuatro militantes socialistas, incluida una figura histórica como es Carmen Alborch que cargó al consistorio una comida celebrada durante las fallas de 2011 de más de 500 euros. Parece improbable una guerra abierta entre PSPV y Compromís, socios inevitables de cualquier pacto electoral que aspire al cambio en la Comunidad Valenciana, pero no se nos puede escapar que con Podemos capitalizando gran parte del voto del descontento según todas las encuestas el crecimiento de Compromís sólo puede realizarse en detrimento de las ramas valencianas de PSOE (PSPV) e Izquierda Unida (Esquerra Unida).

El dolor principal de cabeza para los socialistas es que #Ritaleaks incide en la imagen de irrelevancia política que amenaza a la rama valenciana del PSOE. Esquerra Unida ha promocionado a su candidato Ignacio Blanco a base de hacer públicos contratos confidenciales de la Generalitat a través de la web ‘El Desconfidencial’, Compromís monopoliza los youtubes contra el PP gracias a Mónica Oltra y lanza ahora una herramienta que destapa los gastos más cuestionables de la alcaldesa de Valencia. El PSPV necesita urgentemente subir su nivel de agresividad contra los populares si quiere de verdad ser percibido como una opción útil de gobierno.

El fin de una era para el PP

#Ritaleaks no va a suponer pues una avalancha de votos para Compromís, pero sí debilita enormente al PP valenciano, especialmente ante la pujanza de Ciudadanos entre su electorado tradicional. El fraccionamiento del voto de la derecha, la primera vez que pasa desde la desaparición de Unión Valenciana, marcará un antes y un después en el PPCV, un partido que se ha creído intocable, y que por primera vez tendrá que nadar contra corriente.

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