Si se observa la evolución por edad, la Encuesta de Población Activa arroja un dato escalofriante. La caída de la población que busca o tiene empleo se ha cebado con los jóvenes entre 16 y 34 años, el tramo de edad llamado a sostener más tiempo el sistema de pensiones.

España es otra. La crisis le ha dado la vuelta como a un calcetín y si hay algo en lo que se ve es mirando la cara de la población en edad de trabajar que busca y/o tiene un empleo, es decir, la población activa. La información facilitada por el INE respecto al primer trimestre de 2015 ofrece una sociedad envejecida si se la compara con el mismo trimestre de 2008, cuando este país empezaba a despertarse del sueño de la burbuja inmobiliaria a la pesadilla de la recesión. Las cifras totales muestran una población activa hoy de 89.000 personas menos que entonces, cantidad que puede parecer modesta en comparación con el volumen de paro que aún soporta este país y al número de personas que se estima que lo han abandonado en busca de oportunidades fuera. Pero si se atiende a la evolución por grupos de edad se ve cómo la caída de los activos se concentra en los menores de 34 años. Algo más de 2,4 millones de personas por debajo de esta edad no aparecen hoy en la foto de la población activa en comparación a las cifras de entonces. 

El paso del tiempo, es decir, la gente que ha cambiado de tramo de edad y no se ha visto sustituida; la decisión de dejar de buscar empleo provocada por el paro de larga duración y un mercado laboral que deja a uno de cada dos menores de 25 años fuera, y la emigración laboral están tras estos números, que no son sólo resaca del hundimiento de la economía ni muestran aún un cambio de tendencia. La salida de la crisis de la que hablan desde el Gobierno no ha alentado a los jóvenes a volver al país o a la búsqueda de empleo, si se atiende a los datos de la EPA.  En el último año, la población activa menor de 34 años se redujo en otras 306.600 personas, cifra que se eleva a 372.100 activos menos si se incluye la franja de edad entre 35 y 39 años. También en el último trimestre, cuando la población activa total ha caído de nuevo (-127.400 personas) fue el segmento más joven el que vio mermados con fuerza sus activos, con una caída, en la población menor de 39 años que busca o tiene trabajo, de 156.600 personas.

Mientras la población más joven desaparece de la ecuación, complicando el futuro de un país que se dice preocupado por el envejecimiento de sus ciudadanos y la sostenibilidad del sistema de pensiones, curiosamente la crisis ha aflorado población activa en los segmentos de mayor edad. Parte es en el tramo medio, entre 35 y 49 años, con un incremento de un millón de personas entre el primer trimestre de 2008 y el mismo periodo de 2015, pero el mayor aumento se observa precisamente en los segmentos que están más cerca de acogerse a la jubilación. La población activa de los mayores de 50 años ha aumentado durante la crisis en 1,4 millones de personas. 

Puede existir la creencia de que buena parte de las personas que han abandonado la búsqueda de empleo o incluso el país sean en su mayoría extranjeros que buscaron una oportunidad laboral en España en la primera década del siglo, cuando la economía crecía con fuerza amarrada al dinero barato y el ladrillo. Sin embargo, la población activa foránea menor de 34 años se ha reducido en 711.000 personas entre el primer trimestre de 2008 y el primero de 2015, lo que supone un 29% del total de la caída en esa franja de edad. 

La teoría de la sostenibilidad de las pensiones

La doctrina imperante ha decidido basar el futuro de los sistemas de pensiones en un recorte de las prestaciones y un aumento de la edad laboral sin atender a la importancia de crear vías de incorporación al mercado de trabajo de los más jóvenes, aquellos que están llamados a sostener durante más tiempo el sistema. Cuando comenzó 2008 había en España 7,6 millones de pensionistas y 20,6 afiliados a la Seguridad Social (el 93,3% con empleo). La ratio era de 2,71 afiliados a la Seguridad Social por cada pensionista. En marzo de 2015, el número de pensionistas se había elevado a 8,4 millones, mientras que el de afiliados a la Seguridad Social era de 19,1 millones (88,3% con empleo), arrojando una ratio de 2,26 trabajadores por cada pensionista. 

Si el mercado sigue expulsando a los más jóvenes y Europa no concreta medidas de verdadero apoyo al empleo juvenil, será difícil que las cuentas cuadren en unos años y la no sostenibilidad del sistema de pensiones se convertirá en una profecía autocumplida.