Un adolescente que sufrió gravísimas lesiones y secuelas tras ser atropellado por un conductor borracho que acababa de aprobar el carné ha logrado casi un millón de euros de indemnización de su aseguradora, Allianz. Ahora, va a llevar a los tribunales al responsable por los delitos de lesiones, conducción temeraria y bajo la influencia del alcohol.

Los hechos ocurrieron el 21 de septiembre de 2013 en un pueblo de Badajoz. Tras aprobar el carné, un joven de 20 años decidió celebrarlo con una borrachera, durante la que decidió coger el coche y conducir con tal temeridad que estuvo a punto de acabar con la vida de dos adolescentes.

Una de las dos víctimas del accidente, un chico de 17 años, sufrió un traumatismo craneoencefálico severo por el que tuvo que permanecer casi cinco meses y medio hospitalizado, durante los que fue objeto de varias intervenciones quirúrgicas. Las secuelas del accidente le han provocado la incapacidad permanente absoluta.

Más de dos años después, el abogado de la víctima ha logrado que la aseguradora del conductor acabe indemnizándole por un total de 981.387 euros. El letrado, Manuel Rincón, del despacho Rinber Abogados, explica que “se trata de una de las indemnizaciones más elevadas que pueden lograrse en un caso de esta gravedad, donde se han ponderado no sólo los daños físicos y sus consecuencias futuras, sino también los daños morales provocados al afectado y a sus familiares”.

“En positivo”, señala Rincón, “hay que decir que el talante dialogante de la aseguradora, Allianz, ha permitido acordar la indemnización sin necesidad de ir a juicio, algo que lamentablemente no es lo habitual en el sector”.

A quien sí llevará a los tribunales es al responsable del accidente, al que acusará de tres delitos: lesiones, conducción temeraria y bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

El conductor, de 20 años, tenía una autorización provisional de circulación expedida por la Jefatura Provincial de Tráfico de Badajoz sólo tres días antes del accidente. La prueba de alcoholemia realizada por la Guardia Civil más de una hora después de que un testigo informase de los hechos detectó que multiplicaba por cinco el máximo permitido a los conductores en los dos primeros años de carné, que es de 0,15 miligramos/litro en aire espirado (el mismo que los profesionales, frente a los 0,25 del resto).