Brazos robóticos que cocinan solos, televisiones que pueden olerse, sillones con los que hacer ejercicio o cinturones que nos avisan cuando comemos demasiado, son productos algo extraños y que a simple vista pueden no parecer muy útiles. Sin embargo, si alguien se ha tomado la molestia de inventarlos seguramente sea por algún motivo.

Todos los días alguien en este mundo saca un nuevo invento, invierte en un proyecto que puede acabar siendo algo verdaderamente extraordinario o simplemente un fracaso, la diferencia podría encontrarse en las utilidades y funciones que dicho producto pudiese tener. Así, nos encontramos con algunos gadgets tecnológicos que pueden prestar grandes servicios o que por el contrario acaban olvidados en el cajón de “proyectos que parecía que se iban a comer el mundo pero al final no”. Pues bien, existen algunos objetos a los que se les ha dotado de tecnología buscando mejorar la vida de las personas, aunque a simple vista puedan parecer una broma absurda.

Entre estos curiosos productos podemos encontrar unos brazos robots que lo mismo te preparan unos macarrones con tomate que un plato al más puro estilo Ferrán Adriá. La compañía Shadow Robot está detrás de este invento, los brazos robóticos Moley, que son capaces de picar, mezclar, saltear y servir siguiendo al detalle hasta 2.000 recetas. Solo necesitarás un smartphone para poner en funcionamiento a este particular chef. Como punto en contra, no friega los platos, este robot de cocina te los deja apilados en el fregadero para que después de comer seas tú quién los limpie. Desde luego parece algo irreal encontrarse con unos brazos, que bien podían pertenecer a Terminator, en medio de la cocina preparándote la comida para el día siguiente, pero lo cierto es que está previsto que salgan al mercado en 2017 por un precio que podría rondar los 10.000 dólares.

Un televisor que emite olores, este es el invento en el que andan trabajando científicos japoneses de la UTyA de Tokio, por ahora una tecnología que parece algo lejana pero de la que ya existen prototipos. Con esto no solo podríamos ver humeantes tazas de café en pantalla o jugosas frutas de temporada, también tendríamos el placer de olerlas. Esperemos que solamente los buenos olores sean los que puedan traspasar el televisior, sino algunos salones podrían convertirse en verdaderos vertederos de basura y los documentales de elefantes en las emisiones menos vistas de la historia de la televisión.

Cuando te sientas en un sillón es para descansar, a no ser que ese sillón sea la silla ergonómica Tao Chair, que fue presentada en el último CES 2015 y que se encarga de ponerte en forma, te ayuda a tonificar y a adelgazar sin moverte del sitio. Quizás sea el sueño de muchos poder hacer ejercicio sin levantarse del sofá, pero para ser sinceros la cosa no es tan fácil como la pintan, pues hay que ponerle un poquito de voluntad y esfuerzo, si no haces los movimientos adecuados y la fuerza necesaria acabarás quemando las mismas calorías que en una hora de siesta.

Todos hemos escuchado eso de “es que no puedo parar de comer” y en la compañía francesa Emiota esta excusa les ha valido para sacar un cinturón que precisamente lo que hace es avisarte cuando has comido demasiado. Belty, que es como se llama este cinturón inteligente, además de sujetarte los pantalones no te dejará comer tranquilo, te avisará cuando la cantidad ingerida sea excesiva y si llevas demasiado tiempo sentado. Como curiosidad, el cinturón se ensanchará si es necesario, y después podremos conocer cuántos centímetros ha tenido que crecer a través de la aplicación móvil a la que se encuentra asociado.

La utilidad que realmente tienen

Lejos de la imagen graciosa y surrealista que puedan transmitirnos estos productos, lo cierto es que pueden tener aplicaciones muy útiles en nuestro día a día. Podemos imaginarnos el mundo sin estos artilugios pero también podría convertirse en algo más cómodo con ellos, pues no nos olvidemos de que están pensados para hacer más fácil la vida a las personas.

Es posible que los brazos robóticos que se manejan con los cuchillos a su antojo puedan darnos un poco de miedo, pero lo cierto es que serían una muy buena opción para aquellas personas mayores que no pueden servirse por sí solas o para aquellos que tienen que dejar a los niños solos en casa. Con Moley tan solo habría que dejar preparados los ingredientes y dejar que el robot se pusiese manos a la obra. Seguro que los que se marchan de casa sin saber cocinar y sobreviven a base de pizzas congeladas ven en este artilugio una buena opción. Además, los restaurantes también podrían aprovechar las habilidades del robot para realizar sus platos.

La televisión que emite olores, toda una novedad que bien podría utilizarse para aumentar el realismo de videojuegos o de exposiciones virtuales de arte. 

Quienes tengan poco espacio en casa o dispongan de poco tiempo para ir al gimnasio encontrarán en la silla Tao Chair un gran aliado para mantenerse en forma. La forma del sillón es perfecta para ejercitar y tonificar los músculos, además de ayudar a adelgazar. Además, no nos olvidemos de que es una silla, por lo que podremos realizar ejercicio mientras vemos la televisión.

El cinturón inteligente Belty, por mucho que pueda molestarnos que esté constantemente recordándonos si comemos mucho, si engordamos o si no nos movemos de la silla, hay que tener en cuenta que también algunas de sus funciones son similares a las que presentan las pulseras inteligentes que contabilizan los pasos, los kilómetros recorridos o el tiempo que hemos estado caminando. El cinturon nos puede ayudar a mantener un peso adecuado y unos buenos hábitos de vida, pues todos sabemos que pasarse el día sentado en el escritorio no es muy saludable.

Todo esto es lo que podrían aportar a nuestras vidas estos instrumentos tecnológicos que escapan de lo común y que representan parte de ese futuro que está por llegar. No sabemos si nuestras casas se llenaran de objetos tan raros, pero desde luego lo que sí podemos asegurar es que estos aparatos son solo un pequeño ejemplo de las cosas extrañas dotadas de tecnología que aún nos quedan por ver.