La carrera política de Eva Borox es, cuando menos, convulsa. Desde que fue expulsada del PSOE en el año 2007, ha militado en otros tres partidos políticos. La fuerza política que lidera Albert Rivera aprobará la semana próxima la candidatura a la Comunidad, en la que ella ocupa, previsiblemente, posiciones de salida; en concreto, el puesto de número tres. El problema que se plantea a Ciudadanos es que la sombra de la sospecha de la trama Púnica planea sobre Borox. El PSOE y afiliados del partido de Rivera la relacionan con Granados y Marjaliza .

Corría el año 2005 cuando Borox se hizo cargo de la portavocía del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Valdemoro. En esa época, un grupo de militantes empezó a cribar el censo de afiliados y comprobó que parte de los nuevos militantes habían estado en el Partido Popular, cuyo secretario general era Francisco Granados, o estaban relacionados con el constructor David Marjaliza, socio del primero y ambos en prisión como máximos cabecillas de un entramado de empresas relacionadas con la corrupción en la Comunidad de Madrid.

¿Cómo era posible tal escándalo? Todos en el PSM se hacían cruces. La conclusión a la que llegaron los socialistas madrileños es que Granados y Marjaliza controlaban alegremente la agrupación en Valdemoro. La crisis no tardó en llegar. La decisión tomada por el partido liderado entonces por Rafael Simancas no tardó en llegar: tras incoar un expediente, Eva Borox fue expulsada de manera fulminante del PSOE y la agrupación fue disuelta por no garantizar la legitimidad de las decisiones tomadas por la misma, estar vinculada al PP y no defender adecuadamente los intereses de los vecinos de Valdemoro.

Tras aquel conflictivo episodio, Eva Borox continuó navegando hasta llegar al puerto del CDS. La dirigente –sin una ideología política clara, pues no sabe si es de izquierdas, derechas o centro- fue cabeza de lista del CDS- en las elecciones municipales del 22 de mayo de 2011 en Valdemoro. Los resultados de candidatura fueron pésimos: no consiguió siquiera representación.

Después de aquella experiencia fallida, Borox pasó a otro partido –el Centro Democrático y Liberal-, donde llegó a ser presidenta “nacional”. Desde allí impulsó la disolución de esa fuerza política y su integración en Ciudadanos, junto con los 72 concejales de la formación, incluidos cinco alcaldes, pasando a ser presidenta del partido de Albert Rivera en Valdemoro.

La “Carta ética y financiera” de Ciudadanos

Antes de ser nombrada candidata, Eva Borox debió firmar un documento tipo que Ciudadanos denomina “Carta ética y financiera”, en la que los políticos que se presentan a las elecciones por el partido de Rivera adquieren el compromiso de guiarse en su actividad por “los más estrictos principios éticos de servicio público y de compromiso con la ciudadanía, de acuerdo siempre con lo establecido en la Constitución y en las leyes”.

Fuentes socialistas y de una asociación de afiliados de Ciudadanos en la vecina localidad de Getafe, que no están de acuerdo con la designación de su compañera como número tres en la lista a la Asamblea de la Comunidad de Madrid, sostienen que los contactos entre Eva Borox, por un lado, y Granados y Marjaliza, por otro, continuaron hasta poco tiempo antes de la detención de estos dos últimos en el transcurso de la operación Púnica.

El malestar es enorme en Getafe, donde el coordinador de Ciudadanos en Madrid, César Zafra, se arrogó la potestad de constituir una gestora (y van tres en ocho meses) que no ha llegado a nacer del todo. Lo que hay es un «equipo directivo» que también se siente engañado por Zafra, a quien la mayoría de los militantes acusa de haber pergeñado a dedo una lista -pendiente de confirmación por el comité nacional- encabezada por cinco personas sin demasiada vinculación con la ciudad. El grupo es conocido entre los militantes como ‘el clan de Valdemoro’, y su líder en la sombra es Eva Borox.