El partido de Pablo Iglesias envía a su equipo económico a reuniones con el sector financiero y empresarial, inquietos por algunos de sus postulados. Demostraron “mucha solvencia” ante una treintena de emprendedores en un encuentro en Madrid, según un asistente.

Tranquilizar a los inversores y a los empresarios. Ese es el último objetivo que se ha marcado Podemos, que de un tiempo a esta parte aparece especialmente preocupado por los recelos que su proyecto levanta en los grupos de inversión -a los que a menudo ha tenido como objeto de sus críticas- y en los emprendedores.

El partido de Pablo Iglesias atendió ayer la demanda de Bank of America Merrill Lynch -tercera empresa más grande del mundo según Forbes- y se reunió con una delegación de veinte clientes de la entidad, preocupados por el programa económico con que la formación se presentará a las próximas elecciones.

“Este encuentro de Podemos con los inversores ha resultado de gran interés para ambas partes”, aseguró Carolina Bescansa, secretaria de Análisis Político y Social, tras la cita. Junto a ella acudió Nacho Álvarez, el economista de la Universidad de Valladolid que está coordinando la elaboración de esas propuestas que turban a los inversores.

Según la versión facilitada por el partido, las cuestiones fueron planteadas “en un escenario de triunfo electoral” de Podemos, a las que el equipo económico de Iglesias dio detalladas respuestas.

El duro informe del año pasado

Se da la circunstancia de que hace unos meses Bank of America Merrill Lynch emitió un duro informe contra Podemos, dirigido a sus inversores, donde alertaba de las consecuencias de un posible triunfo electoral de esta formación.

Un Gobierno de España en minoría “eleva los riesgos de la economía” nacional, según el banco

El documento, titulado Nubes políticas al frente, vaticinaba que tras las generales se constituirá un Ejecutivo en minoría, “lo que eleva los riesgos para la economía española”. Así, aseguraba que los indicadores que en los últimos meses han experimentado un repunte tras años de crisis, “estarían en serio peligro” de volver a caer. Incluso si Iglesias no llega a la Moncloa, porque “partidos como el PP o el PSOE podrían impregnarse de su filosofía populista”.

Esos augurios hicieron mella en los clientes, que decidieron abordar la situación directamente con los responsables del equipo económico de Podemos. Un fin similar tuvo el encuentro que hace ya un par de meses mantuvieron con enviados de 29 empresas en la sede de la consultora Kreab, por iniciativa de esta última.

“Hubo mucho interés y expectación, este tipo de encuentros normalmente dura 90 minutos y en esa ocasión se alargó hasta las dos horas”, narra uno de los asistentes al evento. Según esta fuente, Podemos “salió vivo de una reunión a la que iba en condiciones adversas, con unos interlocutores a priori alejados de sus postulados y preocupados por sus propuestas”. Mostraron “mucha solvencia”, continúa, y “dieron respuesta a todo”.

Bescansa, contra “la teoría del victimismo”

Los empresarios no dudaron en preguntar por todo tipo de cuestiones, incluido el caso Monedero, ante lo cual Bescansa aseguró que no es “partidaria de la teoría del victimismo, de decir que todo es una estrategia orquestada” y que están “preparados para toda la artillería que puedan sacar de aquí a las elecciones generales”.

Los enviados de Podemos a esa cita fueron los mismos que a la de ayer con Bank of America: Bescansa y Álvarez, que se repartieron los papeles. La primera dio las explicaciones más políticas y el segundo se centró en el programa económico, apoyándose en una elaborada presentación de Power Point.

Kreab ha continuado con este tipo de encuentros, invitando también a Ciudadanos -que envió a su candidato a la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado- o al PSOE –representado por el candidato a la alcaldía de la capital, Antonio Miguel Carmona-. Pero ninguno de ellos, relatan fuentes de la empresa, ha despertado la misma expectación que Podemos, cuya actitud –unida a la ayer mantenida con los inversores estadounidenses- deja a las claras que quiere calmar a un sector especialmente distanciado de sus planteamientos.