Más de 300 personas han muerto manos de la Policía de Estados Unidos desde que comenzó el año, según revelan varios informes difundidos en un momento particularmente delicado, tras el fallecimiento de varios civiles desarmados, sobre todo afroamericanos, por disparos de las fuerzas del orden.

La tensión alcanzó su punto culminante con el fallecimiento del joven afroamericano Michael Brown en la ciudad de Ferguson (Missouri) en agosto de 2014, un hecho que desató disturbios durante semanas seguido de protestas en Nueva York por otros casos similares.

Esta misma semana, un oficial en la reserva de la policía de Tulsa (Oklahoma) mató a un hombre negro que estaba desarmado y en el suelo y al que disparó, por error, con su arma, en lugar de con la pistola paralizadora. La semana pasada, las cadenas de televisión emitieron un vídeo grabado por un transeúnte en el que se aprecia cómo un policía dispara por la espalda contra un hombre afroamericano desarmado.

En este contexto, la organización de derechos humanos más antigua y prestigiosa de Estados Unidos, la Asociación Americana de Libertades Civiles (ACLU), acaba de difundir un informe del Grupo Tareas de la Casa Blanca en el que se indica que sólo en marzo murieron más de cien personas a manos de la Policía norteamericana, lo que arroja una media de tres víctimas mortales al día. Por otra parte, el recuento elaborado por la comunidad Killed By Police, incluido en el informe de ACLU, recoge alrededor de 330 personas muertas en lo que va de año, 115 sólo en marzo. La misma fuente informa de al menos 1.100 fallecidos en 2014 y 2.197 desde el 1 de mayo de 2013.

“Muchas, demasiadas, de las víctimas de este mes muestran un perfil que conocemos muy bien: hombres de color desarmados, algunos con problemas psiquiátricos”, denuncia la organización, creada en 1920 y que cuenta con casi un cuarto de millón de afiliados y simpatizantes en todo el país.

“Víctimas como Charly Keunang, en Los Angeles, California; Tony Robinson, en Madison, Wisconsin; Anthony Hill, en DeKalb County, Georgia, y Brandon Jones, en Cleveland, Ohio, confirman que este problema con la Policía es de alcance nacional”, advierte ACLU.

“No se trata de un problema concentrado en unos pocos departamentos de policía problemáticos”, ya que se han registrado casos “incluso en los departamentos de policía mejor intencionados”. Es el caso, recuerda la organización, de la Policía de Filadelfia, cuyos agentes, según datos del mismísimo Departamento de Justicia, dispararon a lo largo de los últimos siete años contra alrededor de 400 personas, el 80 por ciento afroamericanas. Se da la circunstancia de que el comisario de Policía de esta ciudad figura entre los autores del citado informe de la Casa Blanca.