El ministro iraní de Exteriores, Mohammad Javad Zarif , ha escogido España como primer destino europeo desde la reciente firma del acuerdo nuclear de Lausana. La elección de nuestro país, en plena distensión mundial con el que se presenta como el mejor antídoto contra el yihadismo suní, no parece casual.

El pasado 2 de abril, Irán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania) sentaron en Lausana las bases de un acuerdo por el cual se levantarán todas las sanciones contra Irán a cambio de una serie de limitaciones en su programa nuclear.

“Este acuerdo preliminar ha sido calificado por observadores internacionales como un paso histórico y decisivo, pero distintas interpretaciones o pronunciamientos han demostrado que se esperan duros trabajos y negociaciones para aclarar los detalles del acuerdo final antes del día 30 de junio”, escribe este martes el embajador de Irán en España, Mohammad Hassan Fadaifard. en el diario El Mundo.

España preside en la actualidad el comité de sanciones a Irán dentro del Consejo de Seguridad de la ONU, un aspecto que se apresuró a destacar este martes el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, durante la rueda de prensa conjunta con Zarif, en la que abogó por un “rápido” levantamiento de las sanciones a Irán en la medida en que Teherán cumpla “rápidamente” sus compromisos.

Pese a que la presidencia del Comité de Sanciones a Irán no otorga a España ninguna influencia política en esta materia, ya que se trata de una labor meramente administrativa y de coordinación, probablemente tenga su importancia cuando se cumpla el plazo del 30 de junio. En todo caso, es un aspecto que no ha pasado desapercibido para la prensa estatal de la República Islámica. “Desde el pasado mes de enero, España ha pasado a formar parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como miembro no permanente durante un período de dos años y preside el comité que supervisa las sanciones del Consejo sobre el país persa”, escriben, sin diferenciarse en una coma, tanto la agencia estatal IRNA como la televisión estatal en castellano, Hispan TV.

Irán es consciente de que España ha sido uno de los países de Europa más afectados por las sanciones de la UE. Como escribió recientemente el exembajador de España en Teherán Leopoldo Stampa en el diario digital especializado The Diplomat in Spain, en el actual “panorama afligido de Oriente Medio”, en el que Irán “tiene un papel que jugar en Oriente Medio, un papel de estabilidad, que debe ser asumido con realismo político por Europa”, la UE debería levantar un paquete europeo de sanciones que ha sido “más severo incluso que el de Washington o el de Naciones Unidas” y que “a España le costó privarse del 20% de su abastecimiento de crudo, amén de varios proyectos de ingeniería, energía y transportes que se quedaron en la cuneta”.

Este argumento incluye otra importante baza con la que está jugando Irán: la de presentarse como el antídoto necesario contra el auge del yihadismo suní, tanto del Daesh (o Estado Islámico) como de Al Qaeda. Durante su estancia Madrid, Zarif expresó su deseo de coordinar con las autoridades españolas la lucha contra “el extremismo del Estado Islámico en el Norte de África”, un problema que “se ha convertido en motivo de preocupación para los países cercanos a Oriente Medio”.